Y de pronto…te oigo

por medio de una ola que se acerca hasta el entablado donde me siento desde hace horas. Y es casi susurrando como llegan tus palabras, luchando con pequeñas olas “menores” en este mar chiquito de La Manga. Pero son olas bravías chocando con las dos barcas que se interponen a su paso airado por un viento que no cesa y que sopla desde anoche.

Y entiendo que necesito escribir y escribir. Me cansé de perder consonantes y vocales hiladas bien pero al fin y al cabo que acaban perdidas y cayendo en saco roto de oídos que no oyen las almas cuerdas doloridas.

No necesito que me comentes. No necesito saber que me lees. Sólo sé que no podré parar de contarte, como entonces, cuando “lo que se veía era lo que había”. Cuando la decepción y el desamparo no me cobijaban bajo su manto de soledad.

NO necesito ahora mismo de nada más. Tengo mi cabeza serena, el alma herida y la mezcla explosiva de unas manos y mi teclado. 

Si acaso, a la noche ya pensaré algo más complicado. Ahora, tu voz amiga, me lo ha susurrado… Recupera tu paz. Que no te puedan los “y si….”. Dividido y venzo. Hoy, esta semana aquí este tema. Allá de vuelta seguiré dividiendo. Vencer al trabajo. Vencer al dolor de mi cuerpo.

Me tumbo en la cama viendo los azules unirse de mar y cielo y me pongo los cascos…ya todo o casi todo en cuestión de sentimientos está escrito en letras de maravillosas y potentes canciones. Más sólo….cuando un@ las tararea andando durante horas y horas de la noche por una pequeña playa y creyendo que esas palabras en ese momento “están siendo escritas para ella”…calan hondo.

Por eso ahora. Estamos tú y yo solas. Ah, perdona, y el chiquito mar embravecido de fondo. Por y para Irene. Ayúdame. Puede ser que nadie más que yo te oiga ahora mismo. Te sienta. Te necesite. Pero puedo hacerlo. 

Bendita Hermana Paciencia

Espero, como esperamos y deseamos todos los españoles que la auxiliar de enfermería contagiada de ébola salga de ésta. Lo tiene muy difícil…..pero Paciencia…..lucha con ella.

¿Quien es la Hermana Paciencia? Sé poco. Lo que algún medio escrito me ha permitido APRENDER y RESCATAR para mi conocimiento. Sí. Paciencia Melgar es aquella mujer guineana, voluntaria en entrega a los demás de 47 años que fue dejada allí donde se contagió a su suerte. Mejor dicho….a la suerte de esa sangre suya milagrosa y superviviente que le hizo sobrevivir al maligno ébola.

Y ahora….el plasma de donante convaleciente de Paciencia Melgar puede a la vez que  con otros compuestos y medicamentos salvar la vida de Teresa.

No deja de ser paradójico. Allí, como ella ya ha narrado en un “hospital” donde iba muriendo la gente en los colchones de su lado. Con un cubo para vomitar y un baño para……¿cuántos? YA qué más da. Tenemos el plasma de donante convaleciente de Paciencia. Bendita Paciencia.

A lo mejor ahora…..todos nos peleamos por tener una Hermana Paciencia con su sangre con “fuerza contra el ébola” a nuestro lado….. Supongo que es lógico. La enfermedad y mucho más la muerte nos dán miedo. Nos paralizan. Pero…..yo me sigo preguntando: ¿deben existir fronteras y nacionalidades a la hora de salvar la vida de alguien? Y además….. se nos dá la paradoja de que esa vida ahora puede salvar otras muchas…… Es para pensar.