El tilo

Buscó refugio bajo las ramas del tilo. Sor Natividad le había dicho que era ya centenario. Ahora mismo el más “viejo” de los habitantes del Monasterio.20170513_202534

Sentada, y cuando creía que bajo sus ramas de un verde esperanzador, iba a descubrir que no podía haber mejor lugar para estar a esa hora ya casi nona, vio como un perro ¿ovejero? negro de lanas se sentaba junto al banco que ella tenía enfrente a escasos cinco metros.

Le miró fijo y por un instante, creyó percibir en él un gesto casi humano ladeando la cabeza, indicándole el banco de hierro verde. Ella inconscientemente cruzó la distancia que les separaba y se sentó en el banco. Levantó la vista de “Lanas” y nada fue igual. La visión del patio del Monasterio desde ese lugar era completamente distinta y del todo perfecta. Sobre ella colgaban las ramas de la higuera que tenía detrás. Majestuoso, en el centro de ese espacio, el tilo. A la izquierda los muros con la verja de entrada a la iglesia y a la derecha la pared que cerraba el recinto rematada por una reja que presumía de vieja.

Mirando a Lanas, inclinó la cabeza en señal de agradecimiento. Una suave palmada en el lomo fue la recompensa.

– Buen chico

Si alguien estaba claro que sabía de ese lugar era ese perro. A cada hora del día que pasaba se posicionaba buscando su comodidad y donde esperar a gusto a que alguno de los habitantes del recinto le hiciera un mimo.

María miró intentando grabarse en la memoria cada detalle. Lo más probable es que en muchos días no volviera a sentirse tan en paz como estaba allí. Las campanas del Monasterio empezaron a sonar y acallaron el único sonido que existía hasta entonces:el cantar de los pájaros.

Lanas empezó a ladrar. Sor Maria Luisa le había contado que lo hacía porque tenía mal los oídos y le dolían con semejante estruendo. Pero la realidad es que para cualquier desconocedor de este dato parecía que Lanas acompañaba a posta con sus ladridos el doblar de las campanas. María iba a levantarse para entrar a la Iglesia para las vísperas pero… ellas empezaron a cantar. Ese momento era el mejor de aquellos días refugiada en aquel valle con las hermanas benedictinas de clausura.

Decidió esa tarde-noche no entrar y acompañarlas en su rezo. Decidió seguir con esa vista perfecta de un lugar escondido de un mundo que últimamente se le antojaba esquivo y huidizo. Ellas siguieron cantando.

Fue Sor Teresa quien la encontró ahí. Sentada en el banco de hierro verde con las ramas de la higuera sobre ella y con Lanas a su lado. La cabeza caía un poco hacia delante pero eso no le impidió a  Sor Teresa ver la sonrisa final que había en sus labios y la paz de su rostro. Con ella se quedó sentada mientras el resto de Hermanas salían al patio desde el interior de la iglesia.

Estaban todas en silencio. Sólo el sonido de los pájaros acompañó esa despedida y Sor Josefina, la abadesa, rezó un Ave María.

  • Ahora ya está en paz. 

Esta noche: Bang!!!

Esta noche a partir de las 22,00 hs saldrán a la luz microrelatos de 50 palabras escritos por blogueros (entre los que me incluyo) para seguir la iniciativa en la que nos animaron Marina y Tomae.

Es un juego en el que me apetece participar…..así que hasta la noche no se empezarán a publicar los relatos creados con una única base que es esta foto:

Buen rollo a los participantes.

Proximamente relatos breves: BANG!!!

Os animo a una iniciativa para este día 15 de noviembre, que se ha promovido desde algunos blogs. Yo en este caso os enlazo AQUI al bloguero  Tomae y la propuesta de escribir un relato breve entre 50 y 100 palabras (máximo) teniendo como tema esta imagen:

Apúntate en este enlace http://tarracoferma.blogspot.com.es/p/proximamente-relatos-breves.html.
Extensión 50 palabras (a lo sumo 100 )
Fecha de publicación 15 Noviembre 2012. a las 22.00

Estas iniciativas siempre tienen mi apoyo y por supuesto que tendrán mi mini-relato. Que tengáis un buen domingo….

Tontería

Nuestra cabeza a veces nos hace pensar cosas curiosas, al menos la mía así funciona…. Paseando ayer la ribera del Manzanares me encontré contándome mentalmente esta “historieta”:

Punto Kilométrico 5.85

“Decidí acudir  a la orilla del río de Madrid: el Manzanares. Concretamente al punto kilométrico 5.85 de la zona llamada Madrid Río, que el bloguero detallaba siempre en sus relatos,  en su espacio virtual.

Sólo sabía de él que cada martes y  jueves se sentaba en la bancada que quedaba junto al punto kilométrico 5.85….. esperando que pasara ALGO.

Me gustaba lo que  él escribía. Pensé que nos entenderíamos bien…… Acudí … le conocí….. desde entonces…no  nos separamos. ¿Será ésto para siempre?”

“Mi” cuento de Navidad

“Aquel 6 de enero prometía ser especial……..la menor de las hijos  y la única que todavía vivía en la casa paterna se levantó temprano. Acudió a la habitación principal y allí se sorprendió al ver a su padre semi-incorporado en la cama y pidiéndole la maquinilla de afeitar. Ella con el alma en la garganta se la dio y le sostuvo el espejo mientras se rasuraba. Su madre estaba en la cocina preparando el chocolate para cuando todos llegaran…….¡las tradiciones se iban a cumplir hasta el final!.

Él le dijo que conforme fueran llegando los nietos que pasaran con sus regalos de Reyes Magos a enseñarselos a la habitación….. y así se hizo. Uno a uno todos los nietos y sus padres fueron agradeciendo entusiasmados y emocionados lo que los abuelos les habían pedido a los Magos de Oriente…..

Ella  lo presenció todo….TODO  y aún  hoy sus ojos se llenan sus ojos  de lágrimas al recordar que aquel día de Reyes fue el mejor de su vida…. su padre estuvo en ese día hasta el final…..como el gran hombre que era.

A la noche ya  se durmió y dos noches después pasó a estar en aquel lugar donde la MAGIA siempre iba a durar.

En el corazón de sus hijos y nietos él hizo junto con su mujer que siempre, SIEMPRE existiese la Navidad y la magia de los Reyes de Oriente.”

Nota de la autora Winnie. Mi querida Mercedes Molinero con su blog animó a escribir cuentos de navidad. Sé que hoy os hago flaco favor por eso de las lágrimas……pero para mi, lo que viví……fue  la mejor historia de Reyes que nunca pude tener.

Recuperando un relato

Hace ya un par de años que publiqué este relato. No siendo autobiográfico, sí es cierto  que recoge un sentimiento que yo siempre siento como algo muy muy profundo y muy mío: la Amistad.

AQUEL VIEJO PUPITRE

El tren inició la marcha. De pronto me acordé de D. Alberto, el maestro que tuve en la escuela. Es curioso cómo puede marcarnos en la vida un profesor y el sitio en el que él te coloca el primer día de colegio. D. Alberto no se guiaba por apellidos, ni por amistades y mucho menos por el sexo. Había quien decía que era un sexto sentido el que le movía a sentar a cada uno de sus alumnos en un pupitre determinado cada año. Al fin y al cabo eran diez los años que tenía entre sus manos a esas mentes inconscientes e ingenuas al principio.

Eso fue lo que me pasó a mí. Al cumplir los seis años mis padres me mandaron al colegio del pueblo. Hasta entonces era mi padre el que me instruía en casa. Aún me parece estar oyendo la voz de D. Alberto…

  • A ver ¿quién es nuevo este año?
  • Yo, señor -dije con baja voz-
  • No me llame señor criatura. Don Alberto estará bien. ¿cuál es su nombre?
  • María, María Roble
  • Bien -dijo mientras recorría con su mirada las mesas- se va a sentar usted de momento en ese pupitre libre de la tercera fila. ¿Qué sabe hacer usted?
  • Leer y escribir, bueno leer un poco lento

Su voz era grave y profunda. Era un hombre alto y de constitución grande. Una perilla blanca asomaba por debajo de su labio inferior. Vestía traje gris oscuro y sobre su nariz descansaban unas gafas. Un lazo marrón alrededor de su cuello hacía las veces de pajarita.

  • Veamos – dijo- por esta semana se quedarán ustedes en los sitios que les he dicho. La semana que viene ya veremos

pupitre1 

¡Y vaya si vimos!. No dejó a nadie en su sitio. A mí me tocó sentarme junto a una niña que se llamaba Rosa. Rosa era mi antítesis, risueña, habladora y, sobre todo, nada le daba vergüenza. Gracias a D. Alberto el gusto por escribir y Rosa entraron en mi vida. Fue Rosa la que siempre me animaba a presentar trabajos y la que me decía lo orgullosa que estaba de tener una amiga que iba a ser famosa. Yo me reía de eso y mientras continuaba escribiendo.

 Así cuando marché a Madrid fue para estudiar periodismo. Con Rosa hablaba por teléfono al menos una vez a la semana y las cartas nos permitían no perder la relación. Hasta ese día en que me llamó su madre para decirme lo rápido que había enfermado. Su enfermedad se extendía con una velocidad vertiginosa. Ella en sus cartas me lo había comentado quitándole importancia. Por eso cuando me llamaron creí que era porque había fecha para operar. Pero no. Los médicos habían descartado cualquier intervención.

 Y ahí estaba yo. En un tren que me llevaba de nuevo a Madrid desde el pueblo que me vio crecer. Y ahora subida en ese tren me recordaba arrodillada  junto a la lápida y cómo brotaron las lagrimas de mis ojos al ver la foto que estaba en medio de la cruz. “A nuestra Rosa 1967-2005”  decía la inscripción. Ni una palabra más ni una menos. Acaricié  su foto y me marché.

 Un pitido fuerte me despertó. Me había quedado dormida. Ya estabamos en Madrid.

  • Taxi

-¿Adónde?

 Le di la dirección deseando llegar cuanto antes. Nada más encender la luz lo vi. Una gran caja y colgando de ella una tarjeta en la que reconocí la letra ya sin el buen pulso de Don Alberto. Lo abrí extrañada por su tamaño y ahí estaba el pupitre que durante los dos primeros años había compartido con Rosa. En una esquina ella había grabado “María y Rosa amigas para siempre. 1975”.

Han pasado tres años desde todo aquello y a mi hija le gusta jugar con mi viejo pupitre. La hemos llamado Rosa, creo que ha sido una buena idea.

FIN

Recuperando un relato: Mara (final)

Mara (Parte 1)

Sí nací…yo. Yo no tengo la voz tan dulce como Mara, ni sonrio tanto como ella. Sonrío lo necesario. ¿quien dijo que es necesario hacerlo como lo hacía ella?

Ah! Me he cortado el pelo, he decidido ir arregladita siempre y sobre todo he cambiado el movil que estaba hecho una patata.  Creo que está mejor eso de no mandar tantos sms como lo hacía Mara. Yo mando alguno pero ni por asomo es tanto como Mara. Algunos de sus destinatarios creían, equivocamente, que el bombardeo de mensajes era por soledad,  no llegaron a entender nunca que era porque Mara contaba sus sentimientos repentinos en sms. Sí de esos sentimientos que se nos ocurren en metro o en el autobus y que le quieres  decir a alguien.

Mara no recibió ninguno en el último mes. Miento. No recibió ninguno de los que ella esperaba….y eso la tenía primero desconcertada y luego muy decepcionada. Yo intentaba sugerirselo, hacerselo ver cada día…que no, que no todo el mundo es igual…..Los detalles de Mara eran como humo para algunas personas….de ahí la melancolía, la tristeza, las lágrimas sin sentido….Vale ya me paro. Al tema. Te estás preguntando quien soy yo ¿no? Ah!! y además te diré que si no te gusto mucho es porque me comparas con Mara. Pero no creas, puedo ser tan dulce como ella…pero menos…¿cómo diría? menos delicada. Sí. menos frágil. 

Mara escribia cuentos…y yo escribo en un blog.  Y que sepas que he vuelto al gimnasio…Mara lo dejó por ….bueno por todo un poco. Pero yo soy fuerte, yo no soy como Mara.

 Sí es cierto que físicamente somos como dos gotas de agua pero yo…..no tengo su melancolia ¿recordais? aquella que los médicos no sabían cómo tratarla.

Ah! claro te sigues preguntando quien soy yo. Pues no te líes…sigo estando en Mara y con Mara. Soy la que Mara siempre soñó con ser y que nunca será porque hoy sólo he salido a la luz para ti desde la habitación de un hospital.

La madre de Mara fue ingresada ayer…y ella ha estado toda la noche en esta fría butaca de hospital cabeceando con un ojo cerrado y otro abierto. Mara sabe que las cosas nunca volverán a ser igual. A su alrededor todo está cambiando de una forma vertiginosa y me ha buscado en medio de un sueño que es de todo menos reparador. Ella cree que algun día podrá ser yo y ella sueña conmigo porque yo la hago más fuerte en sus sueños. Ella sueña con recuperar cosas que tenía. Sueña con…

Puede que algun día yo salga a la luz, de momento sólo lo hago en ocasiones.  Mara me sueña y me llama de distintas formas, pero casi siempre soy…su Esperanza. 1001

FIN

Recuperando un relato: Mara

Sin duda mi segundo relato en este blog guarda para mi un sentido especial. Hoy lo traigo de nuevo aquí dos años después…porque ayer me dió por releerlo….quizás porque tuvo y tiene algo de cierto:

MARA (1ª parte)

Quisiera contaros una historia. Es una historia que empieza con “YO tenía una amiga. Su nombre era Mara y murió”. Sí ya sé que el inicio es duro, pero lo quiero dejar claro desde el principio y no pasa nada ¿sabéis por qué? porque no tengo duda que Mara está mejor ahora que antes. Pues bien:

“Yo tenía una amiga. Su nombre era Mara y murió. Las dos teníamos 18 años e ibamos a comernos el mundo. Después de estudiar toda nuestra adolescencia en un colegio de chicas, Mara pasó a hacer COU en un colegio mixto por deseo de sus padres y ¡ay mi madre! descubrió …el mundo.”     Sí sé lo que pensáis, que esta es una historia ñoña…no, no lo es, hacedme caso.

“Mara pasó un COU suspendiendo como nunca antes lo había hecho. Disfrutando de nuevos amigos y amigas como tampoco antes lo había hecho. Pero es que la vida es sabia y como luego quizás no iba a sonreirle mucho el destino, entonces éste quiso que en junio aprobara y pudiera intentar sacar una buena nota en selectividad para estudiar la carrera que deseaba.”    Vale, vale, me paro. Esta historia no va por ahí. Por estudios y juergas estudiantiles…nota y examenes…no

“La verdad de Mara es que a partir de ahí vivió rodeada de muchísimo amor, cariño, buenos amigos, familia que la apoyaba y se dieron años de estudio, trabajo y…..enfermedad. Sí. Mara enfermó y los médicos no sabían como curarla. No era algo físico demostrable…el dolor que no se puede justificar físicamente a veces es el más duro. No era dolor de huesos, ni de movimientos, no eran molestias de estómago o de cabeza….insisto , los médicos no sabían bien cómo cogerla. Era como una tela de araña que se iba formado y la envolvía.

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 Lo tenía TODO, TODO para ser sencillamente feliz viviendo. Era inteligente, saludable, no era un bellezón pero tampoco fea…(bueno esta última opinión es parcial…yo la veo con otros ojos). Tenía un atractivo enorme para  quienes la conocíamos. Te conquistaba porque era  buena…en esencia…buena.

Pero algo se apoderó de ella y en medio de su vida acampó la tristeza sin origen, la melancolía sin respuesta y la creencia de que las cosas no valían la pena. La familia fue fundamental..y yo. También yo estuve ahí. Pero hubo muchos que no, no estuvieron y Mara los iba dejando por el camino o bien porque no quería hacerles daño o bien porque se lo hicieron a ella. Mara descubrió una realidad. En el mundo hay mucha gente buena, sí la hay, pero también hay mucha que no lo es.

Pero me estoy adelantando a la historia. “Mara hizo un amigos  muy especiales  en la universidad. Había también una relación  “distinta” con alguien. Yo por entonces estaba lejana, la vida separa a veces los caminos, pero en lo fundamental ella y yo estábamos siempre.

Pasaron unos años para todos. Mara estudiaba, luego empezó a trabajar y de pronto su melancolía superada durante esos años gracias a su fuerza personal, la fuerza de los suyos y algo de farmacología…su melancolía reapareció. Ella ¿se vino abajo? NO, ellá luchó y os lo digo porque lo ví muy de cerca. Siguió trabajando, saliendo y entrando; en casa el llanto reaparecía y pronto empezo a necesitar apoyos. Pero ¿recordais? lo malo también existe.

A Mara la ascendieron en el trabajo, publicó un libro de relatos cortos que fue muy “comentado” y exitoso; la cambiaron de jefes y la subieron el sueldo; suspendió una oposición..ah y cumplió años y perdió a seres cercanos y queridos que Mara creía imprescindibles para ella y así Mara se creyó sola.

Mara se creyó sola porque se olvidó de los que la queriamos y se centró en quien no supo estar a la altura y en quienes se “habían ido”.Pero os he dicho que esta no iba a ser una historia dramática, ni culebrón para ganar adeptos…

“La realidad de mi amiga Mara es que empezó a apagarse. Cual si fuera la lumbre en la chimenea, la leña que deja de arder o simplemente que nadie alimenta el fuego y empieza a decaer hasta llegar a ser rescoldo y cenizas…Mara se apagó. Dejó de creer en la bondad ¿del ser humano? NO, dejó de creer en la bondad de algunos seres humanos. Mara se fue apagando y ….nací YO.”

Concluirá mañana

Relato: Inacabado

“Aquella mañana concecté mi ordenador coomo siempre y al acceder al blogger esperé la entrada diaria de  Lisa…..una bloguera a la que segúia desde hacia ya dos años.  El título del post era El principito y yo  imaginé que era una crítica del libro. Entré  a leerlo….y enseguida me dí cuenta de que eso era un borrador. Hablaba de una foto que no aparecía por ningún lado  y el corrector ortográfico no lo había pasado….

Estaba claro. Algo le había pasado a Lisa. Evidentemente al preparar su post había ya metido fecha y hora programadas y luego iría a retocarlo, pero….algo había pasado…

Dejé pasar las primeras horas del día, estando atenta a si lo actualizaba o si entraban comentarios que me aclarasen algo. Al cabo de tres horas  decidí poner yo uno:

“”Lisa buenos días. ¿va todo bien?”

Para mi sorpresa, en pocos minutos me contestarón otros comentaristas de los de siempre con su extrañeza también por un post a medio acabar….

Entre unos y otros comentábamos algo despistados…lo cierto es que nadie conocíamos directamente a la bloguera. Y así salió entre las suposiciones esa verdad de que si no era la propia Lisa quien pudiera respondernos…no sabríamos nunca algo más de ella…a lo mejor.

Al cabo de una semana un comentario destacó:

“A los seguidores de El Blog de Lisa: Hola, soy su hermana. No entiendo de blogs y sus contraseñas…por lo que desconzco cómo hacer para intervenir en el bog de Lisa de otra manera distinta a poner un comentario. Lisa murió hace una semana. Fue de repente….así….sin una explicación para todos los que la queríamos. Y hoy he creido que debía deciroslo. Así El Blog de Lisa queda inacabado y colgado entre ondas… que desconozco a cuantos más llegarán. En cualquier caso…..y en cierto modo, Lisa seguirá viva en todos los que lean lo que una vez sintió””

FIN

(En recuerdo a los blogueros que se quedan en el camino…pero siguen vivos en los que los leímos. Especialmente Ernesto con su blog Testigo con el que tanto disfruté)

Relato: Sin titulo

“Avancé por la calle como todos los días, cuando me quise dar cuenta giré un momento la cabeza y lo ví con su cabeza apretada contra la ventanilla, su cara sangrienta y pidiendo ayuda me descolocó. Cuando me quise dar cuenta vislumbré que en el asiento del piloto había un hombre empujando a este otro…estrellándole su cabeza contra el cristal….. Seguí caminando….mientras tocaba con mi mano el móvil en el bolsillo de mi abrigo. Hoy no quería problemas. Que otro llamara al 112.”

No sé cómo han surgido estas lineas…quizás porque hoy era aún muy temprano cuando emprendí camino de la oficina y me dió por pensar….

Relato corto: El funeral

“Estoy indeciso. Sé que con sólo incorporar mi cuerpo atravesaría la tapa de la caja (lo ví decenas de veces en las películas) y vería los que están…..pero no sé si hacerlo. Antes de ayer mismo estaba en la oficina hablando con Pepe de lo que hacer este fin de semana…y fíjate cómo ha acabado. Pepe, Tomás, María  ¿cómo van a estar aquí? En verdad muchas veces he pensado que después de  20 años en el mismo trabajo mis compañeros no conocen a nadie de mi familia…..¡Qué cosas! y ahora … Claro ¿a quien vendrían a dar el pésame? ¿quien tendría en cuenta que hubieran asistido hoy aquí?

Sigo indeciso. A lo mejor debería ir hacia aquella luz (eso también lo he visto en peliculas) y dejarme de comprobaciones…Pero bueno…también es la primera vez que estoy muerto….no sé.  La secretaria del Director a lo mejor sí ha venido….supongo que habrán mandado flores…Espero que no sean crisantemos….¡es que me dan mal rollo! No sé, eso sí que supongo que lo notarían mi familia…. Enviar una corona es lo normal ¿no?

Lo tengo decidido….allá voy….. en el fondo espero que haya gente. ¡Uno no se muere todos los días!” FIN

 

Relato: Un deseo

Boni salió a la calle a jugar con su pelota . Su madre siempre le dejaba jugar un ratito  después de haber hecho los deberes si se quedaba en la calle peatonal y no cruzaba. Aquel día esperaba volver a ver al gatito pequeño de la tarde anterior. No lo había visto antes nunca….debía de haber nacido hace poco y parecía perdido. No se lo quiso comentar a mamá porque le diría que no lo tocase por si agarraba una infección.

En cualquier caso hoy no quería demorarse mucho en subir…..quería ayudar a preparar las velas en su tarta. Cumplía 7 años y la tarta era de chocolate. Recordando todos los regalos que había recibido esperó un buen rato de cuclillas en el banco de madera y de pronto, al otro lado del asfalto apareció el pequeño felino.

Boni no lo dudó, echó mano hacia delante y chistó suavemente “fiu fiu ven lindo gatito”. El pequeño animal estaba perdido así que en dos zancadas pequeñas pretendió cruzar, pero sus cortas patas le traicionaron y quedó en mitad de la estrecha calle. Sólo tenía la mirada fija en el niño y ¡zas! el coche le embistió sin darse apenas cuenta. Inerte quedó en la fría calle y Boni subió llorando a casa buscando el consuelo de su madre…..

– Si no le hubieras llamado….Bueno no importa…Sécate esas lágrimas. Está en el cielo de los gatos…..Venga apúrate que llega tu padre y hay que soplar la tarta y tienes que pedir tu deseo.

Las velas están prendidas y el padre y la madre temen que la cera caiga sobre la crema de chocolate…Boni tiene los ojos cerrados y desea:

– Que hoy no exista.

———————–

Boni está de cuchillas en el banco. Echa la mano hacia delante y…….coge al gatito que le tiende su madre. Ese día ha elegido mejor decirle a su madre que bajara con ella.  Mamá cruzó la calle y lo cogió con cuidado….Es posible que se lo queden.

FIN

Un relato:Habitación 404 (final)

Habitación 404 (1ª parte)

“María se sentó en la roca. Ella había soñado con que él fuera a su encuentro muchas veces en esos 2 meses. Se había imaginado el reencuentro, ahí mismo en la playa donde desde hacía 10 años celebraban que estaban juntos.

María se llevó la mano al vientre…y se acarició. Al menos, pensó, no estaría sola…embarazada1

Le vió acercarse por la arena. Se había remangado los pantalones y llevaba pantalon beige y esa camiseta roja que ella le regalara. María pensó que estaba más delgado, quizás esos dos meses para él tampoco habían sido nada fáciles.

– María

Ella se quedó en silencio

– María me asusté…lo siento no debí actuar así.

Ella continuó en silencio.

– Necesitaba pensar…sí ya sé que fue egoista pero….lo necesitaba. Pero ya no pasará más. María te lo prometo…mírame.

María giró su rostro cubierto de lágrimas….y mirándole a los ojos le preguntó…

– ¿y cómo sé que no lo harás más? Yo también estoy asustada. Estábamos muy cómodos así…pero ahora

– Porque te lo estoy prometiendo María. Porque ….porque sin ti la casa está vacía….porque quiero llenarla de nuevo de tus risas…

– Y de su llanto se aventuró a decir ella..

– Sí, claro y de su llanto…Hay algo que no has visto. ¿Me acompañas? y mientras le tendía la mano para que se incorporara le secó con la otra mano las lágrimas….

Ella se dejó llevar. Fueron despacio caminando por la playa, como habían hecho desde hacía más de 9 años….

Al  llegar al hotel María vió en la recepción a German…tenía una sonrisa de oreja a oreja. Subieron en el ascensor.

Cuando entraron en la habitación, él la llevó hasta dentro…encima de la cama había un gran oso de peluche….oso

María le miro a la cara y vió en él todo el amor que siempre le brindaba…y sonriendo le dijo…

– pues querido…van a hacer falta dos….

Y él, para alegría de María, soltó una sonora carcajada……”

FIN

Un Relato: Habitación 404 (1ª parte)

Hace año y medio publiqué  este relato que me releí el otro día y como le tengo un cariño especial lo vuelvo a publicar.

“María cogió el teléfono y marcó el número.

– Hotel Astuy..Buenos días

– Sí, buenos días, contestó María; querría hacer una reserva para este fin de semana, soy María Prieto

– Buenos dias Sra. Prieto. Le habla Germán, encantado de escucharla de nuevo ¿reservamos la 404 como siempre?

-No German, gracias, pero en esta ocasión viajaré sola. Deme una habitación individual con vistas a la playa

– Como guste. ¿Media pensión? dsci0984

– Sí, perfecto. Nos vemos el viernes.

– Buen viaje

María colgó el teléfono y se quedó pensando. Germán debía de haberse extrañado, pero las cosas ya no eran iguales.

La semana se le hizo terriblemente larga, pero la idea de partir el viernes y salir del bullicio de la ciudad hizo que todo fuera más leve. El viernes se llevó el coche a la oficina. Con suerte podría escaparse a las dos y llegar a su destino con luz de día.

Amaneció un día espléndido. Ella no conducía por carretera hace tiempo y además ella necesitaba luz y calor que le abrigaran en aquel viaje.

Como tenía previsto se puso de viaje temprano y al subirse al coche preparó los Cds para tener música a mano. Fue escuchando uno a uno la música que él le había grabado y en más de una ocasión las lágrimas pelearon por salir de sus ojos.

Mientras conducía María echó la cuenta de cuantas veces había hecho ella aquel viaje yendo  de copiloto. Diez, ya eran 10. Le preocupaba su llegada al hotel en solitario, en ese fin de semana tan señalado. Seguro que provocaría alguna situación extraña…pero bueno pensó, así son las cosas.

A las 7 de la tarde entraba en el pueblo por la Avda. de Cantabria y pronto divisó el hotel.

Bajó su maleta y se dirigió a recepción. Ahí estaba German, como siempre…

– Buenas tardes Sra. Prieto ¿ha hecho buen viaje?

-Todo bien. Gracias Germán. ¿Me da la llave?

hab-214

Habitación 214, al menos era un numero bonito pensó  y se dirigió al ascensor con su maleta.

Dedicó la tarde a dar un paseo por la playa. Dejó que el agua mojara sus pies, recogió alguna concha y cenó temprano. Estaba muy cansada.

Por la mañana se levantó con nauseas. La ducha la hizo recuperarse un poco y bajó a desayunar algo. Las mesas como siempre hacían estaban asignadas por habitaciones, así que se sentó en la misma que había cenado la noche anterior. Si algo le gustaba de este hotel es que el desayuno nunca había sido de buffet. La mesa ya estaba con sus tostadas, bollería y pronto la camarera le llevó su café con leche y le sirvió zumo.

Un llanto la sacó de su ensimismamiento. En la mesa de al lado se estaban sentando una pareja y colocaban un carrito de bebe junto a la silla de la que supuso era la madre. María se bebió el zumo en dos tragos y salió a la calle precipitadamente. La brisa la hizo respirar mejor. Echó a andar….

Eran ya la una cuando regresó de su paseo. El tiempo se le había pasado sin darse cuenta sentada en las rocas. Al llegar al hotel Germán le salió al encuentro….

-Disculpe Sra. Prieto hemos tenido un pequeño problema con el aire acondicionado. Si nos disculpa hemos tenido que asignarle otra habitación…

– No hay problema, dijo María. Estaba deseando poder encerrarse…

– La chica ya ha cambiado sus pertenencias. Espero no le moleste.

– En absoluto Germán….El mozo le tendió una llave y María sólo vió el número: 404

– Ya sabe, cuarta planta al fondo del pasillo..

– Sí, lo sé dijo algo contrariada

María se dirigió al ascensor. Pulsó el 4 y el ascensor inició el ascenso. Cuando se vió frente a la puerta 404 cogió aire e introdujo la llave magnética. Luz verde y empujó. Se quedó petrificada en la puerta….rosas-jarron

toda la habitación estaba llena de rosas …desde la puerta un escalofrio le recorrió el cuerpo…Volvió a cerrar y se dirigió al ascensor. Todavía antes que se cerraran las puertas escuchó sus pisadas en el pasillo y su voz llamándola

– María….

El ascensor cerró sus puertas …. “

(Mañana el desenlace)

El masaje

Estaba sobre la camilla en la cabina de estética. Esperaba a que la masajista hiciera su aparición para quitarle la mascarilla y los plásticos. Mejor si tardaba….tenía cosas en que pensar….

Tenía el presentimiento de que a la vuelta de esas minivacaciones todo iba a cambiar….al menos seguro en el trabajo.  Y ya no sabía qué quería….cualquiera de las opciones le daba miedo….pero ¡alto! Debía analizar con calma y sacar algo positivo de ese momento de reflexión.

Poco a poco iba viendo que ninguna de las posibilidades era tan mala ni tan buena…simplemente..serían algo nuevo y distinto y eso…bueno…eso no era tan malo.

La puerta se abrió con sigilo…era Lucía.

-¿Qué tal? preguntó con su acento brasileño

– Bien

Y cuando sintió cómo iba retirando los plásticos  de su espalda y de sus piernas pensó que ese no era momento para preocuparse…..

y cuando sintió sus manos iniciando el masaje primero suavemente y luego con intensidad pensó:

– Después de todo…. mañana será otro día…..

y se dejó llevar por esa placidez y relax que le daban unas manos recorriendo su cuerpo.

Te espero en …..LLegadas

“Me encantaba ir al aeropuerto a recibir a los conocidos, a la familia…………

Ayer estuve allí. Llegué con media hora de antelación y me dediqué a disfrutar de las historias que se producían a mi alrededor…..

Una adolescente que recibía emocionada a un joven de su edad que si no era su novio…era el que tenía todo el derecho a roce…..

Unos padres que recibían al hijo que probablemente llevaba unos meses fuera del hogar….(ay el hermano pequeño…¡cómo abrazaba a recien llegado emocionado!!! ante los ojos atentos de la madre cargados de lágrimas)

Una anciana de pelo blanco que veía después de tiempo al nieto de unos 2 años que acudía a su encuentro con paso tambaleante….

y entonces te ví a lo lejos a través de las puertas  y yo  me convertí en centro de todas las  miradas….”

Relato: El comentario

Victor amaneció ese día con cuerpo extraño. Se sentía un tanto angustiado  y no sabía por qué. Probablemente habría soñado algo desagradable (aunque no lo recordaba) y tenía que despejarse.

Como cada mañana salió al salón y encendió el ordenador. Luego a la cocina a poner la cafetera….. 

Victor  estaba algo harto de la rutina…Hubo una época en que pensaba que ella (su mejor amiga hasta que se liaron en el amor) no se iría para siempre…que antes o después haría una re-entrada en su vida….Incluso a veces pensó en llamarle y decirle simplemente:

– Quería escuchar tu voz

Pero inmediatamente descartaba la idea.

El ordenador pitó pidiéndole su contraseña…. Cogió la bandeja de desayuno y  se sentó en el sofá rojo…

El chivato del correo le dijo que tenía 5 mensajes nuevos.

Entró en el hotmail y…..se quedó paralizado….uno de los comentarios en el blog  lo mandaba ella. Dudó unos segundos antes de apretar el enter.

– Enhorabuena por estos dos años de blog… Siempre estuve ahí.

Victor se reclinó en el sofá hacia atrás….Tenía que disfrutar de ese momento…no hacer nada..simplemente leer y releer el comentario. En ese momento supo que la amistad podía volver a triunfar. FIN

Mi relato preferido

Ayer ví sorprendida que la entrada de blog con más visitas (casi  10.000) es del relato que más me removió el alma al escribirlo hace ya un año y pico. Para los que no lo conoceis aquí está:

EL LLAMADOR DE ANGELES

María abrió el último cajón de la cómoda de la habitación de sus padres que le quedaba por revisar. Dentro había una caja metálica de esas antiguas que a ella tanto le gustaban que hacía las veces de joyero. La abrió y en su interior encontró un sobre envejecido por el paso del tiempo y una bolsita de raso. Sacó la cuartilla y reconoció la letra de su madre. Una lágrima empezó a deslizarse por su mejilla y leyó despacio:

Querida María:

Cuando leas esta carta será que ya no estoy a tu lado. No llores. Espera…no llores quiero contarte algo. Hace muchos años cuando tu abuela enfermó y yo estaba en el hospital cuidandola y acompañandola, yo estaba a punto de partir para un viaje de 10 días. 

Fue duro dejar a mi madre sin saber si cuando volviera ella iba a estar esperándome…Horas antes de partir alguien muy querido para mi me regaló en el hospital esto que llaman “llamador de ángeles”. Hasta ese momento yo no sabía la historia que le atribuían….pero para mi, tuvo su historia especial. Primero te contaré la que todos conocen

llamador

Cuenta la leyenda que unos duendecillos  buenos tuvieron que huir de un bosque donde les acechaban peligros. Estos duendes…tenían “entre su grupo de amistades” a unos ángeles los cuales tuvieron el detalle de obsequiarles con un colgante con una bola que tenía dentro unas pequeñas campanillas que le hacían sonar.

Los ángeles les dijeron que cuando se sintieran en peligro o desprotegidos, agitaran la bola y al oír las campanillas ellos acudirían en su ayuda.

Eso sí, les advirtieron que el llamador de ángeles era de uso propio y personal y nunca se debía prestar porque entonces la magia desapareceria. Los duendecillos  llamaron a esta bola “llamadores de Ángeles”. ”

Y esta es la historia. Pero yo viví una especial. Salí rumbo a ese viaje con un llamador de ángeles colgando de mi cuello. No me lo quité durante los 10 días que allí estuve…¿por qué?

Te dije que estaba en el hospital cuando me lo regalaron. En esos momentos tu abuela no sabíamos bien si nos oía o no…pero cuando vió el llamador….ay, tendrías que haber visto sus ojos…Su mano izquierda lo agarró y no lo soltó durante las horas que estuve allí con ella. Lo movía, lo deslizaba entre sus finos dedos…No parecía mostrar más atención que la de jugar con la extraña bola entre sus dedos.

Ese llamador es este que hoy te llega. El tiempo y las circunstancias hizo que siempre estuviera en esta bolsita de raso en este cajon del joyero…hoy adjunto la carta para que la recibas cuando lo abras porque yo ya no estaré.

Nunca fue de plata y nunca decidí bañarlo en ella para que fuera más hermoso y poder lucirlo…ella lo tocó así, lo mantuvo entre sus dedos así…y así te llega.

Un beso mi amor.

DSCI1090

María volcó en su mano el contenido de la bolsita de raso y sobre su palma rodó el descolorido “llamador de ángeles”….y a partir de ese día hizo de él su joya más preciada…

FIN

El regalo de mi vida

Esa tarde Winnie se encontraba tranquilamente en casa….los jueves llegaba agotada del curso y del trabajo….Alguien en el trabajo le había dicho que todo tenía su recompensa y que al final , el 2 de julio….el resultado sería un premio.

A Winnie le encantaba tenderse en el sofa rojo del salón…era su momento sagrado…móvil a la izquierda apagado, ordenador en off y sobre todo…sobre todo….silencio alrededor (que sólo podría ser interrumpido por el canto de los pájaros de fuera de su balcón que habían anidado)

Repasando esa mañana algunas entradas de su blog…vió que la alusión a sus padres, ya desaparecidos, era una constante….¡ay quizás por eso la gente siempre la calificaba de “dulce winnie” `por su ternura a la hora de recordarles.

Pensó que un día escribiría una entrada contando por qué la Vida era el mayor regalo que le habían dado sus progenitores…..por qué eran tan especiales, por qué eran únicos, por qué nunca discutían acaloradamente entre ellos, por qué la protegieron toda su vida hasta lo indecible, por qué le enseñaron a ella y a sus hermanos a ser INTEGROS en la medida de lo posible en este mundo de hoy tan tan complicado

Y así, sin más…cuando se quiso dar cuenta….Ya había escrito la entrada

Relato: La cita

María volvió hacia el hotel tras dar por finalizado su largo paseo por la orilla de la playa. Esa tarde se notaba ya que era viernes y los “turistas de fin de semana” ya disfrutaban de su descanso. A María le gustaba pasear co el agua cubriéndole ligeramente por encima de los tobillos….le gustaba hundir sus talones en la arena mojada y notar cómo las algas de la orilla se le colaban entre los dedos de sus pies.

Esa tarde la brisa marina había querido acompañarle en su paseo…menos mal que lo habia previsto y había cubierto sus hombros con un pareo blanco…sabedora de que así resaltaría también más su bronceado.

Subió la escalinata hasta la entrada en el hotel y el botones de la puerta le saludó con entusiasmo y ese cierto brillo de admiración que María sabía que despertaba en  él. Miró su reloj y vió que apenas tenía tiempo para darse una ducha y bajar a cenar….quería ser “puntual”.

De pronto….sintió una mirada en su espalda, casi taladrándola y se giró con cierto disimulo a la vez que se ceñía el pareo…en la ventana junto a la ventana estaba él….

Ella dirigió sus pasos tras coger la llave de su habitación y sintiendo esa mirada que le atravesaba se introdujo en el ascensor. La habitación era muy espaciosa y ella antes de salir ya había dejado preparado el el vestido negro corto y las sandalias blancas con ese tacon que tanto le gustaban.

Apenas una hora después…salía de la habitación lista para ir a cenar. Mientras cenaba, María disfrutaba observando a la gente porque ella sabía sacar con lo mejor de su imaginación historias de cada uno de ellos.

Se levantó para prepararse un plato de fruta de postre y cuando volvió a su mesa…sobre su servilleta estaba una llave de habitación del hotel y junto a ella…un capullo de rosa…. La llave era de la habitación 333. Renunció a tomarse el postre y salió del restaurante con la llave en la mano y la flor.

María sólo miraba hacia delante. Estaba nerviosa y no tenía intención de desviar la vista de su objetivo…el ascensor y el botón de la tercera planta. El ascensor subió.

Introdujo la llave en la cerradura y empujó suavemente la puerta. La habitación estaba en penumbras…..avanzó unos pasos y se quedó quieta…muy quieta.  Le sintió detrás…sintió cómo cerraba la puerta y cómo sus brazos le rodeaban la cintura…y ella se dejó abrazar.

Pasados unos instantes giró sobre si misma y le miró a los ojos:

– Siempre fuiste un romántico….

– Y a ti te encanta que lo sea….año tras año….como la  primera vez

FIN

Relato: La carta

Ana cogió de nuevo la carta de su regazo y la releyó:

“ Tenerife, 17 abril.

Querida Ana:

¿Sorprendida? Ante la desolación que me embarga no he podido evitar pensar en ti y escribirte para desahogar mi dolor. Bea ha muerto. No puedo ni creérmelo aún al escribirlo. Fue durante el parto, hubo complicaciones y… al niño consiguieron los médicos salvarle pero no a ella”

  Cuando nació Manuel ya nos dijeron que otro posible embarazo podría traer complicaciones y… bueno perdóname ¿cómo estás? Ha sido mucho tiempo, quizás demasiado. Me habría gustado llamarte, pero al no tener noticias tuyas desde hace tanto no he encontrado otra opción que mandarte esta carta a la dirección que tenía de tus padres. No sabes cuántas veces he pensado en ti. ¿Recuerdas esa fiesta en Pipos cuando ganamos el premio al mejor disfraz? ¿y la fiesta en la que me tuviste que dar el biberón lleno de cerveza sentado sobre tus rodillas? ¡qué cosas! Hace sólo seis meses de la muerte de Bea y no dejo de pensar en qué hubiera pasado si lo nuestro hubiera ido hacia delante.  No te asustes. Estos 8 años de matrimonio han sido maravillosos, ella era especial tú lo sabes, me lo dijiste a los dos días de conocerla en aquel verano del 83. Tengo dos hijos estupendos.”

 Bea me ha hecho muy feliz, pero ¿cómo  voy a salir de esto? Tengo 35 años y dos hijos uno de 5 años y otro de seis meses. Sé que puede resultarte increíble mi petición de que vengas aquí, a Tenerife pero no puedo evitar pedírtelo. Aquí estarás a tu aire de veras. La casa es muy grande y yo tendría alguien con quien charlar y recordar viejos tiempos. Mis suegros han vuelto ya a su casa en Madrid y aún con todo nuestra vida juntos estos últimos meses ha sido terrible. Después de todo era su única hija.

Espero recibir noticias tuyas, en el reverso del sobre está mi dirección. Con todo mi cariño.

Manuel.”

Ana volvió a dejar la carta sobre sus piernas….

Después de recibir la carta había estado tres meses dando empuje y apoyo a Manuel con charlas nocturnas por el móvil. Para ella y para su familia no había sido fácil entender que el amigo más fuerte de los veranos  hiciera su aparición estando tan reciente la muerte de la mujer.

Pero tras darle muchas vueltas y largas conversaciones había decidido acudir a la isla a ver a Manuel. Ahora se encontraba en ese avión rumbo a Tenerife para pasar su mes de vacaciones en la isla.  Sabía  que no iba a ser fácil, sabía que iba a encontrarse con dos pequeños a los que no les encajaría…. y con un Manuel que era para ella el que dejó en aquellos veranos en Alicante. Las personas cambian, pensó, pero hay cosas en el fondo del alma que no se pierden ni aunque pasen muchos años.

 Lo sabía…..Sabía que la vida le estaba dando una oportunidad de reencontrase con el que fue  muy importante en su vida….con su pasado…y en ese momento ella estaba libre de ataduras.

Se abrochó el cinturon…cerró los ojos….y se relajó…..Iba dispuesta a apoyarle  y después …ya se vería y en lo más hondo de sí misma su corazón sonrió.

FIN