Un relato muy real

Uno de los cuentos o relatos más bellos y reales que vivir:

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“Eran finales del año 1993. En ese año yo acababa de empezar en el trabajo donde en unos meses hago 25 años, mis sobrinas gemelas llegaban a la familia en septiembre. Yo era bastante feliz.

En diciembre el abuelo una tarde estaba “encargado de velar el sueño si lo cogía…a M” y tiré esta foto.

Él estaba ahí, y lo más importante es que yo sé que ELLA lo sabía. Estoy segura, que a modo de película ella le miraba fijo pensando:

  • Como el abuelo está ahí, cuando me duerma, no rodaré y me caeré del sofá.

Y sé que papá pensaba, porque así luego me lo dijo:

  • Así está tranquila cogiendo el sueño. Yo estoy viendo mi coleccionable y ella tranquila. Sabe que YO estoy aquí. No pasa nada.

Tiré la foto sin saberlo mi padre. Él sólo estaba ocupado en mirar su coleccionable con banderas y de refilón a la nieta. Me ha costado mucho encontrar el negativo, y lo he conseguido

Supongo que entonces y ahora, 24 años después pienso lo mismo: ”nadie como quien sabe amar para velar tu sueño y darte tranquilidad.”

Hoy esta intimidad va por esas preciosas jóvenes a las que ayer pude decir emocionada, un gracias porque ambas, en sus perfiles de watsap habían decidido poner ese día una foto mía con ellas a sus 5 años. No era nada mío especial, sólo sé y creo que había mucho amor de ellas y de “la madre que las parió”. Este rincón, convertido ya en diario personal donde cuento y ya está y no importa nada, nada más… DESBORDA por unas horas AMOR.

FIN.

Y de pronto…(2)

Primera parte

Me di cuenta de que ya no estaba en la silla de la farmacia. Me parecía extraño. No…
Si sé dónde estoy. El pasado se ha ido y estoy quieta y en presente. Me da miedo moverme y sé que si no enciendo la calefacción, mi corazón seguirá helado sin sufrir y además…no tendré que salir de esta cama. De esta habitación. De esta casa. No tendré que explicarle a nadie y menos a mi misma, por qué no socorrí a la mujer accidentada.
Porque siento que no sabes.
No sabes que me afectaron mucho tus injustas palabras en el trabajo. Volvías a romper lo que era mi emocionado recuerdo agradecido de tu compañía hace años en aquel tanatorio. Y tu mal trato hacia mi persona…caía sobre mojado.
Porque quisiera poder decirte que nunca creí que me dejaras un mes sin verte ni oírte. Con dolores físicos y del alma (que los llevo mucho peor) y me descolocan aún mas. Y sobre todo que la soledad que me provocas…caía sobre mojado.
Quisiera poder mandar la queja de la queja a Sanidad, diciéndoles que su respuesta parca y con fechas erróneas…caía sobre mojado.
Quisiera poderte decir que me aterra que me veas el lunes y descubras que en mis ojos ya no hay esperanza porque todas las pulgas que llegaron al perro flaco…caían sobre mojado.
No tengo remedio.
Tendré que volver a esa carretera y buscar el rastro de esa mujer. Tendré que llegar hasta el hospital donde la llevaran. O la veo y le digo que mi corazón estaba helado cuando la deje allí herida… o nunca podre calentar esta pesada y fría masa de carne rojiza en la que desde hace mucho tiempo todo llueve sobre mojado.

Y de pronto

Abri los ojos hace 7 horas. Y no me lo noté. Tambien es verdad que me habia dolido tanto este año pasado,que al cumplirse el primer aniversario decidi ya no cuidarlo.

Me incorpore en la cama y decidi coger el coche y conducir. A Dios gracias eso seguia gustandome tanto como desde que me saque el permiso en el año 91. Solo fueron 700 dias los que le tuve panico…pero eso…ya pasó. A nadie le importo y ya paso.

Sali del tunel de Guadarrama y vi in coche cruzado en medio de la via. Pude esquivarlo…y segui.

Por el retrovisor vi una mujer que salia de su interior sangrando. Segui mi camino.

Cuando me canse de ir, decidi volver. Vuelta a casa. Eran casi las dos pero la farmacia aun estaria abierta para que Cris me controlase la tension y el pulso como cada semana.

El saludo cariñoso de siempre y entonces, pasó.

  • Belen..¿no te has notado nada raro?
  • No Cris. ¿que pasa ahora?
  • Belen. No tienes pulso. Se te ha helado el corazon.

(Continuara….)

El tilo

Buscó refugio bajo las ramas del tilo. Sor Natividad le había dicho que era ya centenario. Ahora mismo el más “viejo” de los habitantes del Monasterio.20170513_202534

Sentada, y cuando creía que bajo sus ramas de un verde esperanzador, iba a descubrir que no podía haber mejor lugar para estar a esa hora ya casi nona, vio como un perro ¿ovejero? negro de lanas se sentaba junto al banco que ella tenía enfrente a escasos cinco metros.

Le miró fijo y por un instante, creyó percibir en él un gesto casi humano ladeando la cabeza, indicándole el banco de hierro verde. Ella inconscientemente cruzó la distancia que les separaba y se sentó en el banco. Levantó la vista de “Lanas” y nada fue igual. La visión del patio del Monasterio desde ese lugar era completamente distinta y del todo perfecta. Sobre ella colgaban las ramas de la higuera que tenía detrás. Majestuoso, en el centro de ese espacio, el tilo. A la izquierda los muros con la verja de entrada a la iglesia y a la derecha la pared que cerraba el recinto rematada por una reja que presumía de vieja.

Mirando a Lanas, inclinó la cabeza en señal de agradecimiento. Una suave palmada en el lomo fue la recompensa.

– Buen chico

Si alguien estaba claro que sabía de ese lugar era ese perro. A cada hora del día que pasaba se posicionaba buscando su comodidad y donde esperar a gusto a que alguno de los habitantes del recinto le hiciera un mimo.

María miró intentando grabarse en la memoria cada detalle. Lo más probable es que en muchos días no volviera a sentirse tan en paz como estaba allí. Las campanas del Monasterio empezaron a sonar y acallaron el único sonido que existía hasta entonces:el cantar de los pájaros.

Lanas empezó a ladrar. Sor Maria Luisa le había contado que lo hacía porque tenía mal los oídos y le dolían con semejante estruendo. Pero la realidad es que para cualquier desconocedor de este dato parecía que Lanas acompañaba a posta con sus ladridos el doblar de las campanas. María iba a levantarse para entrar a la Iglesia para las vísperas pero… ellas empezaron a cantar. Ese momento era el mejor de aquellos días refugiada en aquel valle con las hermanas benedictinas de clausura.

Decidió esa tarde-noche no entrar y acompañarlas en su rezo. Decidió seguir con esa vista perfecta de un lugar escondido de un mundo que últimamente se le antojaba esquivo y huidizo. Ellas siguieron cantando.

Fue Sor Teresa quien la encontró ahí. Sentada en el banco de hierro verde con las ramas de la higuera sobre ella y con Lanas a su lado. La cabeza caía un poco hacia delante pero eso no le impidió a  Sor Teresa ver la sonrisa final que había en sus labios y la paz de su rostro. Con ella se quedó sentada mientras el resto de Hermanas salían al patio desde el interior de la iglesia.

Estaban todas en silencio. Sólo el sonido de los pájaros acompañó esa despedida y Sor Josefina, la abadesa, rezó un Ave María.

  • Ahora ya está en paz. 

Esta noche: Bang!!!

Esta noche a partir de las 22,00 hs saldrán a la luz microrelatos de 50 palabras escritos por blogueros (entre los que me incluyo) para seguir la iniciativa en la que nos animaron Marina y Tomae.

Es un juego en el que me apetece participar…..así que hasta la noche no se empezarán a publicar los relatos creados con una única base que es esta foto:

Buen rollo a los participantes.

Proximamente relatos breves: BANG!!!

Os animo a una iniciativa para este día 15 de noviembre, que se ha promovido desde algunos blogs. Yo en este caso os enlazo AQUI al bloguero  Tomae y la propuesta de escribir un relato breve entre 50 y 100 palabras (máximo) teniendo como tema esta imagen:

Apúntate en este enlace http://tarracoferma.blogspot.com.es/p/proximamente-relatos-breves.html.
Extensión 50 palabras (a lo sumo 100 )
Fecha de publicación 15 Noviembre 2012. a las 22.00

Estas iniciativas siempre tienen mi apoyo y por supuesto que tendrán mi mini-relato. Que tengáis un buen domingo….

Tontería

Nuestra cabeza a veces nos hace pensar cosas curiosas, al menos la mía así funciona…. Paseando ayer la ribera del Manzanares me encontré contándome mentalmente esta “historieta”:

Punto Kilométrico 5.85

“Decidí acudir  a la orilla del río de Madrid: el Manzanares. Concretamente al punto kilométrico 5.85 de la zona llamada Madrid Río, que el bloguero detallaba siempre en sus relatos,  en su espacio virtual.

Sólo sabía de él que cada martes y  jueves se sentaba en la bancada que quedaba junto al punto kilométrico 5.85….. esperando que pasara ALGO.

Me gustaba lo que  él escribía. Pensé que nos entenderíamos bien…… Acudí … le conocí….. desde entonces…no  nos separamos. ¿Será ésto para siempre?”

“Mi” cuento de Navidad

“Aquel 6 de enero prometía ser especial……..la menor de las hijos  y la única que todavía vivía en la casa paterna se levantó temprano. Acudió a la habitación principal y allí se sorprendió al ver a su padre semi-incorporado en la cama y pidiéndole la maquinilla de afeitar. Ella con el alma en la garganta se la dio y le sostuvo el espejo mientras se rasuraba. Su madre estaba en la cocina preparando el chocolate para cuando todos llegaran…….¡las tradiciones se iban a cumplir hasta el final!.

Él le dijo que conforme fueran llegando los nietos que pasaran con sus regalos de Reyes Magos a enseñarselos a la habitación….. y así se hizo. Uno a uno todos los nietos y sus padres fueron agradeciendo entusiasmados y emocionados lo que los abuelos les habían pedido a los Magos de Oriente…..

Ella  lo presenció todo….TODO  y aún  hoy sus ojos se llenan sus ojos  de lágrimas al recordar que aquel día de Reyes fue el mejor de su vida…. su padre estuvo en ese día hasta el final…..como el gran hombre que era.

A la noche ya  se durmió y dos noches después pasó a estar en aquel lugar donde la MAGIA siempre iba a durar.

En el corazón de sus hijos y nietos él hizo junto con su mujer que siempre, SIEMPRE existiese la Navidad y la magia de los Reyes de Oriente.”

Nota de la autora Winnie. Mi querida Mercedes Molinero con su blog animó a escribir cuentos de navidad. Sé que hoy os hago flaco favor por eso de las lágrimas……pero para mi, lo que viví……fue  la mejor historia de Reyes que nunca pude tener.

Recuperando un relato

Hace ya un par de años que publiqué este relato. No siendo autobiográfico, sí es cierto  que recoge un sentimiento que yo siempre siento como algo muy muy profundo y muy mío: la Amistad.

AQUEL VIEJO PUPITRE

El tren inició la marcha. De pronto me acordé de D. Alberto, el maestro que tuve en la escuela. Es curioso cómo puede marcarnos en la vida un profesor y el sitio en el que él te coloca el primer día de colegio. D. Alberto no se guiaba por apellidos, ni por amistades y mucho menos por el sexo. Había quien decía que era un sexto sentido el que le movía a sentar a cada uno de sus alumnos en un pupitre determinado cada año. Al fin y al cabo eran diez los años que tenía entre sus manos a esas mentes inconscientes e ingenuas al principio.

Eso fue lo que me pasó a mí. Al cumplir los seis años mis padres me mandaron al colegio del pueblo. Hasta entonces era mi padre el que me instruía en casa. Aún me parece estar oyendo la voz de D. Alberto…

  • A ver ¿quién es nuevo este año?
  • Yo, señor -dije con baja voz-
  • No me llame señor criatura. Don Alberto estará bien. ¿cuál es su nombre?
  • María, María Roble
  • Bien -dijo mientras recorría con su mirada las mesas- se va a sentar usted de momento en ese pupitre libre de la tercera fila. ¿Qué sabe hacer usted?
  • Leer y escribir, bueno leer un poco lento

Su voz era grave y profunda. Era un hombre alto y de constitución grande. Una perilla blanca asomaba por debajo de su labio inferior. Vestía traje gris oscuro y sobre su nariz descansaban unas gafas. Un lazo marrón alrededor de su cuello hacía las veces de pajarita.

  • Veamos – dijo- por esta semana se quedarán ustedes en los sitios que les he dicho. La semana que viene ya veremos

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¡Y vaya si vimos!. No dejó a nadie en su sitio. A mí me tocó sentarme junto a una niña que se llamaba Rosa. Rosa era mi antítesis, risueña, habladora y, sobre todo, nada le daba vergüenza. Gracias a D. Alberto el gusto por escribir y Rosa entraron en mi vida. Fue Rosa la que siempre me animaba a presentar trabajos y la que me decía lo orgullosa que estaba de tener una amiga que iba a ser famosa. Yo me reía de eso y mientras continuaba escribiendo.

 Así cuando marché a Madrid fue para estudiar periodismo. Con Rosa hablaba por teléfono al menos una vez a la semana y las cartas nos permitían no perder la relación. Hasta ese día en que me llamó su madre para decirme lo rápido que había enfermado. Su enfermedad se extendía con una velocidad vertiginosa. Ella en sus cartas me lo había comentado quitándole importancia. Por eso cuando me llamaron creí que era porque había fecha para operar. Pero no. Los médicos habían descartado cualquier intervención.

 Y ahí estaba yo. En un tren que me llevaba de nuevo a Madrid desde el pueblo que me vio crecer. Y ahora subida en ese tren me recordaba arrodillada  junto a la lápida y cómo brotaron las lagrimas de mis ojos al ver la foto que estaba en medio de la cruz. “A nuestra Rosa 1967-2005”  decía la inscripción. Ni una palabra más ni una menos. Acaricié  su foto y me marché.

 Un pitido fuerte me despertó. Me había quedado dormida. Ya estabamos en Madrid.

  • Taxi

-¿Adónde?

 Le di la dirección deseando llegar cuanto antes. Nada más encender la luz lo vi. Una gran caja y colgando de ella una tarjeta en la que reconocí la letra ya sin el buen pulso de Don Alberto. Lo abrí extrañada por su tamaño y ahí estaba el pupitre que durante los dos primeros años había compartido con Rosa. En una esquina ella había grabado “María y Rosa amigas para siempre. 1975”.

Han pasado tres años desde todo aquello y a mi hija le gusta jugar con mi viejo pupitre. La hemos llamado Rosa, creo que ha sido una buena idea.

FIN

Recuperando un relato: Mara (final)

Mara (Parte 1)

Sí nací…yo. Yo no tengo la voz tan dulce como Mara, ni sonrio tanto como ella. Sonrío lo necesario. ¿quien dijo que es necesario hacerlo como lo hacía ella?

Ah! Me he cortado el pelo, he decidido ir arregladita siempre y sobre todo he cambiado el movil que estaba hecho una patata.  Creo que está mejor eso de no mandar tantos sms como lo hacía Mara. Yo mando alguno pero ni por asomo es tanto como Mara. Algunos de sus destinatarios creían, equivocamente, que el bombardeo de mensajes era por soledad,  no llegaron a entender nunca que era porque Mara contaba sus sentimientos repentinos en sms. Sí de esos sentimientos que se nos ocurren en metro o en el autobus y que le quieres  decir a alguien.

Mara no recibió ninguno en el último mes. Miento. No recibió ninguno de los que ella esperaba….y eso la tenía primero desconcertada y luego muy decepcionada. Yo intentaba sugerirselo, hacerselo ver cada día…que no, que no todo el mundo es igual…..Los detalles de Mara eran como humo para algunas personas….de ahí la melancolía, la tristeza, las lágrimas sin sentido….Vale ya me paro. Al tema. Te estás preguntando quien soy yo ¿no? Ah!! y además te diré que si no te gusto mucho es porque me comparas con Mara. Pero no creas, puedo ser tan dulce como ella…pero menos…¿cómo diría? menos delicada. Sí. menos frágil. 

Mara escribia cuentos…y yo escribo en un blog.  Y que sepas que he vuelto al gimnasio…Mara lo dejó por ….bueno por todo un poco. Pero yo soy fuerte, yo no soy como Mara.

 Sí es cierto que físicamente somos como dos gotas de agua pero yo…..no tengo su melancolia ¿recordais? aquella que los médicos no sabían cómo tratarla.

Ah! claro te sigues preguntando quien soy yo. Pues no te líes…sigo estando en Mara y con Mara. Soy la que Mara siempre soñó con ser y que nunca será porque hoy sólo he salido a la luz para ti desde la habitación de un hospital.

La madre de Mara fue ingresada ayer…y ella ha estado toda la noche en esta fría butaca de hospital cabeceando con un ojo cerrado y otro abierto. Mara sabe que las cosas nunca volverán a ser igual. A su alrededor todo está cambiando de una forma vertiginosa y me ha buscado en medio de un sueño que es de todo menos reparador. Ella cree que algun día podrá ser yo y ella sueña conmigo porque yo la hago más fuerte en sus sueños. Ella sueña con recuperar cosas que tenía. Sueña con…

Puede que algun día yo salga a la luz, de momento sólo lo hago en ocasiones.  Mara me sueña y me llama de distintas formas, pero casi siempre soy…su Esperanza. 1001

FIN

Recuperando un relato: Mara

Sin duda mi segundo relato en este blog guarda para mi un sentido especial. Hoy lo traigo de nuevo aquí dos años después…porque ayer me dió por releerlo….quizás porque tuvo y tiene algo de cierto:

MARA (1ª parte)

Quisiera contaros una historia. Es una historia que empieza con “YO tenía una amiga. Su nombre era Mara y murió”. Sí ya sé que el inicio es duro, pero lo quiero dejar claro desde el principio y no pasa nada ¿sabéis por qué? porque no tengo duda que Mara está mejor ahora que antes. Pues bien:

“Yo tenía una amiga. Su nombre era Mara y murió. Las dos teníamos 18 años e ibamos a comernos el mundo. Después de estudiar toda nuestra adolescencia en un colegio de chicas, Mara pasó a hacer COU en un colegio mixto por deseo de sus padres y ¡ay mi madre! descubrió …el mundo.”     Sí sé lo que pensáis, que esta es una historia ñoña…no, no lo es, hacedme caso.

“Mara pasó un COU suspendiendo como nunca antes lo había hecho. Disfrutando de nuevos amigos y amigas como tampoco antes lo había hecho. Pero es que la vida es sabia y como luego quizás no iba a sonreirle mucho el destino, entonces éste quiso que en junio aprobara y pudiera intentar sacar una buena nota en selectividad para estudiar la carrera que deseaba.”    Vale, vale, me paro. Esta historia no va por ahí. Por estudios y juergas estudiantiles…nota y examenes…no

“La verdad de Mara es que a partir de ahí vivió rodeada de muchísimo amor, cariño, buenos amigos, familia que la apoyaba y se dieron años de estudio, trabajo y…..enfermedad. Sí. Mara enfermó y los médicos no sabían como curarla. No era algo físico demostrable…el dolor que no se puede justificar físicamente a veces es el más duro. No era dolor de huesos, ni de movimientos, no eran molestias de estómago o de cabeza….insisto , los médicos no sabían bien cómo cogerla. Era como una tela de araña que se iba formado y la envolvía.

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 Lo tenía TODO, TODO para ser sencillamente feliz viviendo. Era inteligente, saludable, no era un bellezón pero tampoco fea…(bueno esta última opinión es parcial…yo la veo con otros ojos). Tenía un atractivo enorme para  quienes la conocíamos. Te conquistaba porque era  buena…en esencia…buena.

Pero algo se apoderó de ella y en medio de su vida acampó la tristeza sin origen, la melancolía sin respuesta y la creencia de que las cosas no valían la pena. La familia fue fundamental..y yo. También yo estuve ahí. Pero hubo muchos que no, no estuvieron y Mara los iba dejando por el camino o bien porque no quería hacerles daño o bien porque se lo hicieron a ella. Mara descubrió una realidad. En el mundo hay mucha gente buena, sí la hay, pero también hay mucha que no lo es.

Pero me estoy adelantando a la historia. “Mara hizo un amigos  muy especiales  en la universidad. Había también una relación  “distinta” con alguien. Yo por entonces estaba lejana, la vida separa a veces los caminos, pero en lo fundamental ella y yo estábamos siempre.

Pasaron unos años para todos. Mara estudiaba, luego empezó a trabajar y de pronto su melancolía superada durante esos años gracias a su fuerza personal, la fuerza de los suyos y algo de farmacología…su melancolía reapareció. Ella ¿se vino abajo? NO, ellá luchó y os lo digo porque lo ví muy de cerca. Siguió trabajando, saliendo y entrando; en casa el llanto reaparecía y pronto empezo a necesitar apoyos. Pero ¿recordais? lo malo también existe.

A Mara la ascendieron en el trabajo, publicó un libro de relatos cortos que fue muy “comentado” y exitoso; la cambiaron de jefes y la subieron el sueldo; suspendió una oposición..ah y cumplió años y perdió a seres cercanos y queridos que Mara creía imprescindibles para ella y así Mara se creyó sola.

Mara se creyó sola porque se olvidó de los que la queriamos y se centró en quien no supo estar a la altura y en quienes se “habían ido”.Pero os he dicho que esta no iba a ser una historia dramática, ni culebrón para ganar adeptos…

“La realidad de mi amiga Mara es que empezó a apagarse. Cual si fuera la lumbre en la chimenea, la leña que deja de arder o simplemente que nadie alimenta el fuego y empieza a decaer hasta llegar a ser rescoldo y cenizas…Mara se apagó. Dejó de creer en la bondad ¿del ser humano? NO, dejó de creer en la bondad de algunos seres humanos. Mara se fue apagando y ….nací YO.”

Concluirá mañana

Relato: Inacabado

“Aquella mañana concecté mi ordenador coomo siempre y al acceder al blogger esperé la entrada diaria de  Lisa…..una bloguera a la que segúia desde hacia ya dos años.  El título del post era El principito y yo  imaginé que era una crítica del libro. Entré  a leerlo….y enseguida me dí cuenta de que eso era un borrador. Hablaba de una foto que no aparecía por ningún lado  y el corrector ortográfico no lo había pasado….

Estaba claro. Algo le había pasado a Lisa. Evidentemente al preparar su post había ya metido fecha y hora programadas y luego iría a retocarlo, pero….algo había pasado…

Dejé pasar las primeras horas del día, estando atenta a si lo actualizaba o si entraban comentarios que me aclarasen algo. Al cabo de tres horas  decidí poner yo uno:

“”Lisa buenos días. ¿va todo bien?”

Para mi sorpresa, en pocos minutos me contestarón otros comentaristas de los de siempre con su extrañeza también por un post a medio acabar….

Entre unos y otros comentábamos algo despistados…lo cierto es que nadie conocíamos directamente a la bloguera. Y así salió entre las suposiciones esa verdad de que si no era la propia Lisa quien pudiera respondernos…no sabríamos nunca algo más de ella…a lo mejor.

Al cabo de una semana un comentario destacó:

“A los seguidores de El Blog de Lisa: Hola, soy su hermana. No entiendo de blogs y sus contraseñas…por lo que desconzco cómo hacer para intervenir en el bog de Lisa de otra manera distinta a poner un comentario. Lisa murió hace una semana. Fue de repente….así….sin una explicación para todos los que la queríamos. Y hoy he creido que debía deciroslo. Así El Blog de Lisa queda inacabado y colgado entre ondas… que desconozco a cuantos más llegarán. En cualquier caso…..y en cierto modo, Lisa seguirá viva en todos los que lean lo que una vez sintió””

FIN

(En recuerdo a los blogueros que se quedan en el camino…pero siguen vivos en los que los leímos. Especialmente Ernesto con su blog Testigo con el que tanto disfruté)

Relato: Sin titulo

“Avancé por la calle como todos los días, cuando me quise dar cuenta giré un momento la cabeza y lo ví con su cabeza apretada contra la ventanilla, su cara sangrienta y pidiendo ayuda me descolocó. Cuando me quise dar cuenta vislumbré que en el asiento del piloto había un hombre empujando a este otro…estrellándole su cabeza contra el cristal….. Seguí caminando….mientras tocaba con mi mano el móvil en el bolsillo de mi abrigo. Hoy no quería problemas. Que otro llamara al 112.”

No sé cómo han surgido estas lineas…quizás porque hoy era aún muy temprano cuando emprendí camino de la oficina y me dió por pensar….

Relato corto: El funeral

“Estoy indeciso. Sé que con sólo incorporar mi cuerpo atravesaría la tapa de la caja (lo ví decenas de veces en las películas) y vería los que están…..pero no sé si hacerlo. Antes de ayer mismo estaba en la oficina hablando con Pepe de lo que hacer este fin de semana…y fíjate cómo ha acabado. Pepe, Tomás, María  ¿cómo van a estar aquí? En verdad muchas veces he pensado que después de  20 años en el mismo trabajo mis compañeros no conocen a nadie de mi familia…..¡Qué cosas! y ahora … Claro ¿a quien vendrían a dar el pésame? ¿quien tendría en cuenta que hubieran asistido hoy aquí?

Sigo indeciso. A lo mejor debería ir hacia aquella luz (eso también lo he visto en peliculas) y dejarme de comprobaciones…Pero bueno…también es la primera vez que estoy muerto….no sé.  La secretaria del Director a lo mejor sí ha venido….supongo que habrán mandado flores…Espero que no sean crisantemos….¡es que me dan mal rollo! No sé, eso sí que supongo que lo notarían mi familia…. Enviar una corona es lo normal ¿no?

Lo tengo decidido….allá voy….. en el fondo espero que haya gente. ¡Uno no se muere todos los días!” FIN

 

Relato: Un deseo

Boni salió a la calle a jugar con su pelota . Su madre siempre le dejaba jugar un ratito  después de haber hecho los deberes si se quedaba en la calle peatonal y no cruzaba. Aquel día esperaba volver a ver al gatito pequeño de la tarde anterior. No lo había visto antes nunca….debía de haber nacido hace poco y parecía perdido. No se lo quiso comentar a mamá porque le diría que no lo tocase por si agarraba una infección.

En cualquier caso hoy no quería demorarse mucho en subir…..quería ayudar a preparar las velas en su tarta. Cumplía 7 años y la tarta era de chocolate. Recordando todos los regalos que había recibido esperó un buen rato de cuclillas en el banco de madera y de pronto, al otro lado del asfalto apareció el pequeño felino.

Boni no lo dudó, echó mano hacia delante y chistó suavemente “fiu fiu ven lindo gatito”. El pequeño animal estaba perdido así que en dos zancadas pequeñas pretendió cruzar, pero sus cortas patas le traicionaron y quedó en mitad de la estrecha calle. Sólo tenía la mirada fija en el niño y ¡zas! el coche le embistió sin darse apenas cuenta. Inerte quedó en la fría calle y Boni subió llorando a casa buscando el consuelo de su madre…..

– Si no le hubieras llamado….Bueno no importa…Sécate esas lágrimas. Está en el cielo de los gatos…..Venga apúrate que llega tu padre y hay que soplar la tarta y tienes que pedir tu deseo.

Las velas están prendidas y el padre y la madre temen que la cera caiga sobre la crema de chocolate…Boni tiene los ojos cerrados y desea:

– Que hoy no exista.

———————–

Boni está de cuchillas en el banco. Echa la mano hacia delante y…….coge al gatito que le tiende su madre. Ese día ha elegido mejor decirle a su madre que bajara con ella.  Mamá cruzó la calle y lo cogió con cuidado….Es posible que se lo queden.

FIN