El tilo

Buscó refugio bajo las ramas del tilo. Sor Natividad le había dicho que era ya centenario. Ahora mismo el más “viejo” de los habitantes del Monasterio.20170513_202534

Sentada, y cuando creía que bajo sus ramas de un verde esperanzador, iba a descubrir que no podía haber mejor lugar para estar a esa hora ya casi nona, vio como un perro ¿ovejero? negro de lanas se sentaba junto al banco que ella tenía enfrente a escasos cinco metros.

Le miró fijo y por un instante, creyó percibir en él un gesto casi humano ladeando la cabeza, indicándole el banco de hierro verde. Ella inconscientemente cruzó la distancia que les separaba y se sentó en el banco. Levantó la vista de “Lanas” y nada fue igual. La visión del patio del Monasterio desde ese lugar era completamente distinta y del todo perfecta. Sobre ella colgaban las ramas de la higuera que tenía detrás. Majestuoso, en el centro de ese espacio, el tilo. A la izquierda los muros con la verja de entrada a la iglesia y a la derecha la pared que cerraba el recinto rematada por una reja que presumía de vieja.

Mirando a Lanas, inclinó la cabeza en señal de agradecimiento. Una suave palmada en el lomo fue la recompensa.

– Buen chico

Si alguien estaba claro que sabía de ese lugar era ese perro. A cada hora del día que pasaba se posicionaba buscando su comodidad y donde esperar a gusto a que alguno de los habitantes del recinto le hiciera un mimo.

María miró intentando grabarse en la memoria cada detalle. Lo más probable es que en muchos días no volviera a sentirse tan en paz como estaba allí. Las campanas del Monasterio empezaron a sonar y acallaron el único sonido que existía hasta entonces:el cantar de los pájaros.

Lanas empezó a ladrar. Sor Maria Luisa le había contado que lo hacía porque tenía mal los oídos y le dolían con semejante estruendo. Pero la realidad es que para cualquier desconocedor de este dato parecía que Lanas acompañaba a posta con sus ladridos el doblar de las campanas. María iba a levantarse para entrar a la Iglesia para las vísperas pero… ellas empezaron a cantar. Ese momento era el mejor de aquellos días refugiada en aquel valle con las hermanas benedictinas de clausura.

Decidió esa tarde-noche no entrar y acompañarlas en su rezo. Decidió seguir con esa vista perfecta de un lugar escondido de un mundo que últimamente se le antojaba esquivo y huidizo. Ellas siguieron cantando.

Fue Sor Teresa quien la encontró ahí. Sentada en el banco de hierro verde con las ramas de la higuera sobre ella y con Lanas a su lado. La cabeza caía un poco hacia delante pero eso no le impidió a  Sor Teresa ver la sonrisa final que había en sus labios y la paz de su rostro. Con ella se quedó sentada mientras el resto de Hermanas salían al patio desde el interior de la iglesia.

Estaban todas en silencio. Sólo el sonido de los pájaros acompañó esa despedida y Sor Josefina, la abadesa, rezó un Ave María.

  • Ahora ya está en paz. 

Esta noche: Bang!!!

Esta noche a partir de las 22,00 hs saldrán a la luz microrelatos de 50 palabras escritos por blogueros (entre los que me incluyo) para seguir la iniciativa en la que nos animaron Marina y Tomae.

Es un juego en el que me apetece participar…..así que hasta la noche no se empezarán a publicar los relatos creados con una única base que es esta foto:

Buen rollo a los participantes.

Proximamente relatos breves: BANG!!!

Os animo a una iniciativa para este día 15 de noviembre, que se ha promovido desde algunos blogs. Yo en este caso os enlazo AQUI al bloguero  Tomae y la propuesta de escribir un relato breve entre 50 y 100 palabras (máximo) teniendo como tema esta imagen:

Apúntate en este enlace http://tarracoferma.blogspot.com.es/p/proximamente-relatos-breves.html.
Extensión 50 palabras (a lo sumo 100 )
Fecha de publicación 15 Noviembre 2012. a las 22.00

Estas iniciativas siempre tienen mi apoyo y por supuesto que tendrán mi mini-relato. Que tengáis un buen domingo….

Tontería

Nuestra cabeza a veces nos hace pensar cosas curiosas, al menos la mía así funciona…. Paseando ayer la ribera del Manzanares me encontré contándome mentalmente esta “historieta”:

Punto Kilométrico 5.85

“Decidí acudir  a la orilla del río de Madrid: el Manzanares. Concretamente al punto kilométrico 5.85 de la zona llamada Madrid Río, que el bloguero detallaba siempre en sus relatos,  en su espacio virtual.

Sólo sabía de él que cada martes y  jueves se sentaba en la bancada que quedaba junto al punto kilométrico 5.85….. esperando que pasara ALGO.

Me gustaba lo que  él escribía. Pensé que nos entenderíamos bien…… Acudí … le conocí….. desde entonces…no  nos separamos. ¿Será ésto para siempre?”

“Mi” cuento de Navidad

“Aquel 6 de enero prometía ser especial……..la menor de las hijos  y la única que todavía vivía en la casa paterna se levantó temprano. Acudió a la habitación principal y allí se sorprendió al ver a su padre semi-incorporado en la cama y pidiéndole la maquinilla de afeitar. Ella con el alma en la garganta se la dio y le sostuvo el espejo mientras se rasuraba. Su madre estaba en la cocina preparando el chocolate para cuando todos llegaran…….¡las tradiciones se iban a cumplir hasta el final!.

Él le dijo que conforme fueran llegando los nietos que pasaran con sus regalos de Reyes Magos a enseñarselos a la habitación….. y así se hizo. Uno a uno todos los nietos y sus padres fueron agradeciendo entusiasmados y emocionados lo que los abuelos les habían pedido a los Magos de Oriente…..

Ella  lo presenció todo….TODO  y aún  hoy sus ojos se llenan sus ojos  de lágrimas al recordar que aquel día de Reyes fue el mejor de su vida…. su padre estuvo en ese día hasta el final…..como el gran hombre que era.

A la noche ya  se durmió y dos noches después pasó a estar en aquel lugar donde la MAGIA siempre iba a durar.

En el corazón de sus hijos y nietos él hizo junto con su mujer que siempre, SIEMPRE existiese la Navidad y la magia de los Reyes de Oriente.”

Nota de la autora Winnie. Mi querida Mercedes Molinero con su blog animó a escribir cuentos de navidad. Sé que hoy os hago flaco favor por eso de las lágrimas……pero para mi, lo que viví……fue  la mejor historia de Reyes que nunca pude tener.

Recuperando un relato

Hace ya un par de años que publiqué este relato. No siendo autobiográfico, sí es cierto  que recoge un sentimiento que yo siempre siento como algo muy muy profundo y muy mío: la Amistad.

AQUEL VIEJO PUPITRE

El tren inició la marcha. De pronto me acordé de D. Alberto, el maestro que tuve en la escuela. Es curioso cómo puede marcarnos en la vida un profesor y el sitio en el que él te coloca el primer día de colegio. D. Alberto no se guiaba por apellidos, ni por amistades y mucho menos por el sexo. Había quien decía que era un sexto sentido el que le movía a sentar a cada uno de sus alumnos en un pupitre determinado cada año. Al fin y al cabo eran diez los años que tenía entre sus manos a esas mentes inconscientes e ingenuas al principio.

Eso fue lo que me pasó a mí. Al cumplir los seis años mis padres me mandaron al colegio del pueblo. Hasta entonces era mi padre el que me instruía en casa. Aún me parece estar oyendo la voz de D. Alberto…

  • A ver ¿quién es nuevo este año?
  • Yo, señor -dije con baja voz-
  • No me llame señor criatura. Don Alberto estará bien. ¿cuál es su nombre?
  • María, María Roble
  • Bien -dijo mientras recorría con su mirada las mesas- se va a sentar usted de momento en ese pupitre libre de la tercera fila. ¿Qué sabe hacer usted?
  • Leer y escribir, bueno leer un poco lento

Su voz era grave y profunda. Era un hombre alto y de constitución grande. Una perilla blanca asomaba por debajo de su labio inferior. Vestía traje gris oscuro y sobre su nariz descansaban unas gafas. Un lazo marrón alrededor de su cuello hacía las veces de pajarita.

  • Veamos – dijo- por esta semana se quedarán ustedes en los sitios que les he dicho. La semana que viene ya veremos

pupitre1 

¡Y vaya si vimos!. No dejó a nadie en su sitio. A mí me tocó sentarme junto a una niña que se llamaba Rosa. Rosa era mi antítesis, risueña, habladora y, sobre todo, nada le daba vergüenza. Gracias a D. Alberto el gusto por escribir y Rosa entraron en mi vida. Fue Rosa la que siempre me animaba a presentar trabajos y la que me decía lo orgullosa que estaba de tener una amiga que iba a ser famosa. Yo me reía de eso y mientras continuaba escribiendo.

 Así cuando marché a Madrid fue para estudiar periodismo. Con Rosa hablaba por teléfono al menos una vez a la semana y las cartas nos permitían no perder la relación. Hasta ese día en que me llamó su madre para decirme lo rápido que había enfermado. Su enfermedad se extendía con una velocidad vertiginosa. Ella en sus cartas me lo había comentado quitándole importancia. Por eso cuando me llamaron creí que era porque había fecha para operar. Pero no. Los médicos habían descartado cualquier intervención.

 Y ahí estaba yo. En un tren que me llevaba de nuevo a Madrid desde el pueblo que me vio crecer. Y ahora subida en ese tren me recordaba arrodillada  junto a la lápida y cómo brotaron las lagrimas de mis ojos al ver la foto que estaba en medio de la cruz. “A nuestra Rosa 1967-2005”  decía la inscripción. Ni una palabra más ni una menos. Acaricié  su foto y me marché.

 Un pitido fuerte me despertó. Me había quedado dormida. Ya estabamos en Madrid.

  • Taxi

-¿Adónde?

 Le di la dirección deseando llegar cuanto antes. Nada más encender la luz lo vi. Una gran caja y colgando de ella una tarjeta en la que reconocí la letra ya sin el buen pulso de Don Alberto. Lo abrí extrañada por su tamaño y ahí estaba el pupitre que durante los dos primeros años había compartido con Rosa. En una esquina ella había grabado “María y Rosa amigas para siempre. 1975”.

Han pasado tres años desde todo aquello y a mi hija le gusta jugar con mi viejo pupitre. La hemos llamado Rosa, creo que ha sido una buena idea.

FIN

Recuperando un relato: Mara (final)

Mara (Parte 1)

Sí nací…yo. Yo no tengo la voz tan dulce como Mara, ni sonrio tanto como ella. Sonrío lo necesario. ¿quien dijo que es necesario hacerlo como lo hacía ella?

Ah! Me he cortado el pelo, he decidido ir arregladita siempre y sobre todo he cambiado el movil que estaba hecho una patata.  Creo que está mejor eso de no mandar tantos sms como lo hacía Mara. Yo mando alguno pero ni por asomo es tanto como Mara. Algunos de sus destinatarios creían, equivocamente, que el bombardeo de mensajes era por soledad,  no llegaron a entender nunca que era porque Mara contaba sus sentimientos repentinos en sms. Sí de esos sentimientos que se nos ocurren en metro o en el autobus y que le quieres  decir a alguien.

Mara no recibió ninguno en el último mes. Miento. No recibió ninguno de los que ella esperaba….y eso la tenía primero desconcertada y luego muy decepcionada. Yo intentaba sugerirselo, hacerselo ver cada día…que no, que no todo el mundo es igual…..Los detalles de Mara eran como humo para algunas personas….de ahí la melancolía, la tristeza, las lágrimas sin sentido….Vale ya me paro. Al tema. Te estás preguntando quien soy yo ¿no? Ah!! y además te diré que si no te gusto mucho es porque me comparas con Mara. Pero no creas, puedo ser tan dulce como ella…pero menos…¿cómo diría? menos delicada. Sí. menos frágil. 

Mara escribia cuentos…y yo escribo en un blog.  Y que sepas que he vuelto al gimnasio…Mara lo dejó por ….bueno por todo un poco. Pero yo soy fuerte, yo no soy como Mara.

 Sí es cierto que físicamente somos como dos gotas de agua pero yo…..no tengo su melancolia ¿recordais? aquella que los médicos no sabían cómo tratarla.

Ah! claro te sigues preguntando quien soy yo. Pues no te líes…sigo estando en Mara y con Mara. Soy la que Mara siempre soñó con ser y que nunca será porque hoy sólo he salido a la luz para ti desde la habitación de un hospital.

La madre de Mara fue ingresada ayer…y ella ha estado toda la noche en esta fría butaca de hospital cabeceando con un ojo cerrado y otro abierto. Mara sabe que las cosas nunca volverán a ser igual. A su alrededor todo está cambiando de una forma vertiginosa y me ha buscado en medio de un sueño que es de todo menos reparador. Ella cree que algun día podrá ser yo y ella sueña conmigo porque yo la hago más fuerte en sus sueños. Ella sueña con recuperar cosas que tenía. Sueña con…

Puede que algun día yo salga a la luz, de momento sólo lo hago en ocasiones.  Mara me sueña y me llama de distintas formas, pero casi siempre soy…su Esperanza. 1001

FIN

Recuperando un relato: Mara

Sin duda mi segundo relato en este blog guarda para mi un sentido especial. Hoy lo traigo de nuevo aquí dos años después…porque ayer me dió por releerlo….quizás porque tuvo y tiene algo de cierto:

MARA (1ª parte)

Quisiera contaros una historia. Es una historia que empieza con “YO tenía una amiga. Su nombre era Mara y murió”. Sí ya sé que el inicio es duro, pero lo quiero dejar claro desde el principio y no pasa nada ¿sabéis por qué? porque no tengo duda que Mara está mejor ahora que antes. Pues bien:

“Yo tenía una amiga. Su nombre era Mara y murió. Las dos teníamos 18 años e ibamos a comernos el mundo. Después de estudiar toda nuestra adolescencia en un colegio de chicas, Mara pasó a hacer COU en un colegio mixto por deseo de sus padres y ¡ay mi madre! descubrió …el mundo.”     Sí sé lo que pensáis, que esta es una historia ñoña…no, no lo es, hacedme caso.

“Mara pasó un COU suspendiendo como nunca antes lo había hecho. Disfrutando de nuevos amigos y amigas como tampoco antes lo había hecho. Pero es que la vida es sabia y como luego quizás no iba a sonreirle mucho el destino, entonces éste quiso que en junio aprobara y pudiera intentar sacar una buena nota en selectividad para estudiar la carrera que deseaba.”    Vale, vale, me paro. Esta historia no va por ahí. Por estudios y juergas estudiantiles…nota y examenes…no

“La verdad de Mara es que a partir de ahí vivió rodeada de muchísimo amor, cariño, buenos amigos, familia que la apoyaba y se dieron años de estudio, trabajo y…..enfermedad. Sí. Mara enfermó y los médicos no sabían como curarla. No era algo físico demostrable…el dolor que no se puede justificar físicamente a veces es el más duro. No era dolor de huesos, ni de movimientos, no eran molestias de estómago o de cabeza….insisto , los médicos no sabían bien cómo cogerla. Era como una tela de araña que se iba formado y la envolvía.

arana2

 Lo tenía TODO, TODO para ser sencillamente feliz viviendo. Era inteligente, saludable, no era un bellezón pero tampoco fea…(bueno esta última opinión es parcial…yo la veo con otros ojos). Tenía un atractivo enorme para  quienes la conocíamos. Te conquistaba porque era  buena…en esencia…buena.

Pero algo se apoderó de ella y en medio de su vida acampó la tristeza sin origen, la melancolía sin respuesta y la creencia de que las cosas no valían la pena. La familia fue fundamental..y yo. También yo estuve ahí. Pero hubo muchos que no, no estuvieron y Mara los iba dejando por el camino o bien porque no quería hacerles daño o bien porque se lo hicieron a ella. Mara descubrió una realidad. En el mundo hay mucha gente buena, sí la hay, pero también hay mucha que no lo es.

Pero me estoy adelantando a la historia. “Mara hizo un amigos  muy especiales  en la universidad. Había también una relación  “distinta” con alguien. Yo por entonces estaba lejana, la vida separa a veces los caminos, pero en lo fundamental ella y yo estábamos siempre.

Pasaron unos años para todos. Mara estudiaba, luego empezó a trabajar y de pronto su melancolía superada durante esos años gracias a su fuerza personal, la fuerza de los suyos y algo de farmacología…su melancolía reapareció. Ella ¿se vino abajo? NO, ellá luchó y os lo digo porque lo ví muy de cerca. Siguió trabajando, saliendo y entrando; en casa el llanto reaparecía y pronto empezo a necesitar apoyos. Pero ¿recordais? lo malo también existe.

A Mara la ascendieron en el trabajo, publicó un libro de relatos cortos que fue muy “comentado” y exitoso; la cambiaron de jefes y la subieron el sueldo; suspendió una oposición..ah y cumplió años y perdió a seres cercanos y queridos que Mara creía imprescindibles para ella y así Mara se creyó sola.

Mara se creyó sola porque se olvidó de los que la queriamos y se centró en quien no supo estar a la altura y en quienes se “habían ido”.Pero os he dicho que esta no iba a ser una historia dramática, ni culebrón para ganar adeptos…

“La realidad de mi amiga Mara es que empezó a apagarse. Cual si fuera la lumbre en la chimenea, la leña que deja de arder o simplemente que nadie alimenta el fuego y empieza a decaer hasta llegar a ser rescoldo y cenizas…Mara se apagó. Dejó de creer en la bondad ¿del ser humano? NO, dejó de creer en la bondad de algunos seres humanos. Mara se fue apagando y ….nací YO.”

Concluirá mañana

Relato: Inacabado

“Aquella mañana concecté mi ordenador coomo siempre y al acceder al blogger esperé la entrada diaria de  Lisa…..una bloguera a la que segúia desde hacia ya dos años.  El título del post era El principito y yo  imaginé que era una crítica del libro. Entré  a leerlo….y enseguida me dí cuenta de que eso era un borrador. Hablaba de una foto que no aparecía por ningún lado  y el corrector ortográfico no lo había pasado….

Estaba claro. Algo le había pasado a Lisa. Evidentemente al preparar su post había ya metido fecha y hora programadas y luego iría a retocarlo, pero….algo había pasado…

Dejé pasar las primeras horas del día, estando atenta a si lo actualizaba o si entraban comentarios que me aclarasen algo. Al cabo de tres horas  decidí poner yo uno:

“”Lisa buenos días. ¿va todo bien?”

Para mi sorpresa, en pocos minutos me contestarón otros comentaristas de los de siempre con su extrañeza también por un post a medio acabar….

Entre unos y otros comentábamos algo despistados…lo cierto es que nadie conocíamos directamente a la bloguera. Y así salió entre las suposiciones esa verdad de que si no era la propia Lisa quien pudiera respondernos…no sabríamos nunca algo más de ella…a lo mejor.

Al cabo de una semana un comentario destacó:

“A los seguidores de El Blog de Lisa: Hola, soy su hermana. No entiendo de blogs y sus contraseñas…por lo que desconzco cómo hacer para intervenir en el bog de Lisa de otra manera distinta a poner un comentario. Lisa murió hace una semana. Fue de repente….así….sin una explicación para todos los que la queríamos. Y hoy he creido que debía deciroslo. Así El Blog de Lisa queda inacabado y colgado entre ondas… que desconozco a cuantos más llegarán. En cualquier caso…..y en cierto modo, Lisa seguirá viva en todos los que lean lo que una vez sintió””

FIN

(En recuerdo a los blogueros que se quedan en el camino…pero siguen vivos en los que los leímos. Especialmente Ernesto con su blog Testigo con el que tanto disfruté)

Relato: Sin titulo

“Avancé por la calle como todos los días, cuando me quise dar cuenta giré un momento la cabeza y lo ví con su cabeza apretada contra la ventanilla, su cara sangrienta y pidiendo ayuda me descolocó. Cuando me quise dar cuenta vislumbré que en el asiento del piloto había un hombre empujando a este otro…estrellándole su cabeza contra el cristal….. Seguí caminando….mientras tocaba con mi mano el móvil en el bolsillo de mi abrigo. Hoy no quería problemas. Que otro llamara al 112.”

No sé cómo han surgido estas lineas…quizás porque hoy era aún muy temprano cuando emprendí camino de la oficina y me dió por pensar….

Relato corto: El funeral

“Estoy indeciso. Sé que con sólo incorporar mi cuerpo atravesaría la tapa de la caja (lo ví decenas de veces en las películas) y vería los que están…..pero no sé si hacerlo. Antes de ayer mismo estaba en la oficina hablando con Pepe de lo que hacer este fin de semana…y fíjate cómo ha acabado. Pepe, Tomás, María  ¿cómo van a estar aquí? En verdad muchas veces he pensado que después de  20 años en el mismo trabajo mis compañeros no conocen a nadie de mi familia…..¡Qué cosas! y ahora … Claro ¿a quien vendrían a dar el pésame? ¿quien tendría en cuenta que hubieran asistido hoy aquí?

Sigo indeciso. A lo mejor debería ir hacia aquella luz (eso también lo he visto en peliculas) y dejarme de comprobaciones…Pero bueno…también es la primera vez que estoy muerto….no sé.  La secretaria del Director a lo mejor sí ha venido….supongo que habrán mandado flores…Espero que no sean crisantemos….¡es que me dan mal rollo! No sé, eso sí que supongo que lo notarían mi familia…. Enviar una corona es lo normal ¿no?

Lo tengo decidido….allá voy….. en el fondo espero que haya gente. ¡Uno no se muere todos los días!” FIN

 

Relato: Un deseo

Boni salió a la calle a jugar con su pelota . Su madre siempre le dejaba jugar un ratito  después de haber hecho los deberes si se quedaba en la calle peatonal y no cruzaba. Aquel día esperaba volver a ver al gatito pequeño de la tarde anterior. No lo había visto antes nunca….debía de haber nacido hace poco y parecía perdido. No se lo quiso comentar a mamá porque le diría que no lo tocase por si agarraba una infección.

En cualquier caso hoy no quería demorarse mucho en subir…..quería ayudar a preparar las velas en su tarta. Cumplía 7 años y la tarta era de chocolate. Recordando todos los regalos que había recibido esperó un buen rato de cuclillas en el banco de madera y de pronto, al otro lado del asfalto apareció el pequeño felino.

Boni no lo dudó, echó mano hacia delante y chistó suavemente “fiu fiu ven lindo gatito”. El pequeño animal estaba perdido así que en dos zancadas pequeñas pretendió cruzar, pero sus cortas patas le traicionaron y quedó en mitad de la estrecha calle. Sólo tenía la mirada fija en el niño y ¡zas! el coche le embistió sin darse apenas cuenta. Inerte quedó en la fría calle y Boni subió llorando a casa buscando el consuelo de su madre…..

– Si no le hubieras llamado….Bueno no importa…Sécate esas lágrimas. Está en el cielo de los gatos…..Venga apúrate que llega tu padre y hay que soplar la tarta y tienes que pedir tu deseo.

Las velas están prendidas y el padre y la madre temen que la cera caiga sobre la crema de chocolate…Boni tiene los ojos cerrados y desea:

– Que hoy no exista.

———————–

Boni está de cuchillas en el banco. Echa la mano hacia delante y…….coge al gatito que le tiende su madre. Ese día ha elegido mejor decirle a su madre que bajara con ella.  Mamá cruzó la calle y lo cogió con cuidado….Es posible que se lo queden.

FIN

Un relato:Habitación 404 (final)

Habitación 404 (1ª parte)

“María se sentó en la roca. Ella había soñado con que él fuera a su encuentro muchas veces en esos 2 meses. Se había imaginado el reencuentro, ahí mismo en la playa donde desde hacía 10 años celebraban que estaban juntos.

María se llevó la mano al vientre…y se acarició. Al menos, pensó, no estaría sola…embarazada1

Le vió acercarse por la arena. Se había remangado los pantalones y llevaba pantalon beige y esa camiseta roja que ella le regalara. María pensó que estaba más delgado, quizás esos dos meses para él tampoco habían sido nada fáciles.

– María

Ella se quedó en silencio

– María me asusté…lo siento no debí actuar así.

Ella continuó en silencio.

– Necesitaba pensar…sí ya sé que fue egoista pero….lo necesitaba. Pero ya no pasará más. María te lo prometo…mírame.

María giró su rostro cubierto de lágrimas….y mirándole a los ojos le preguntó…

– ¿y cómo sé que no lo harás más? Yo también estoy asustada. Estábamos muy cómodos así…pero ahora

– Porque te lo estoy prometiendo María. Porque ….porque sin ti la casa está vacía….porque quiero llenarla de nuevo de tus risas…

– Y de su llanto se aventuró a decir ella..

– Sí, claro y de su llanto…Hay algo que no has visto. ¿Me acompañas? y mientras le tendía la mano para que se incorporara le secó con la otra mano las lágrimas….

Ella se dejó llevar. Fueron despacio caminando por la playa, como habían hecho desde hacía más de 9 años….

Al  llegar al hotel María vió en la recepción a German…tenía una sonrisa de oreja a oreja. Subieron en el ascensor.

Cuando entraron en la habitación, él la llevó hasta dentro…encima de la cama había un gran oso de peluche….oso

María le miro a la cara y vió en él todo el amor que siempre le brindaba…y sonriendo le dijo…

– pues querido…van a hacer falta dos….

Y él, para alegría de María, soltó una sonora carcajada……”

FIN

Un Relato: Habitación 404 (1ª parte)

Hace año y medio publiqué  este relato que me releí el otro día y como le tengo un cariño especial lo vuelvo a publicar.

“María cogió el teléfono y marcó el número.

– Hotel Astuy..Buenos días

– Sí, buenos días, contestó María; querría hacer una reserva para este fin de semana, soy María Prieto

– Buenos dias Sra. Prieto. Le habla Germán, encantado de escucharla de nuevo ¿reservamos la 404 como siempre?

-No German, gracias, pero en esta ocasión viajaré sola. Deme una habitación individual con vistas a la playa

– Como guste. ¿Media pensión? dsci0984

– Sí, perfecto. Nos vemos el viernes.

– Buen viaje

María colgó el teléfono y se quedó pensando. Germán debía de haberse extrañado, pero las cosas ya no eran iguales.

La semana se le hizo terriblemente larga, pero la idea de partir el viernes y salir del bullicio de la ciudad hizo que todo fuera más leve. El viernes se llevó el coche a la oficina. Con suerte podría escaparse a las dos y llegar a su destino con luz de día.

Amaneció un día espléndido. Ella no conducía por carretera hace tiempo y además ella necesitaba luz y calor que le abrigaran en aquel viaje.

Como tenía previsto se puso de viaje temprano y al subirse al coche preparó los Cds para tener música a mano. Fue escuchando uno a uno la música que él le había grabado y en más de una ocasión las lágrimas pelearon por salir de sus ojos.

Mientras conducía María echó la cuenta de cuantas veces había hecho ella aquel viaje yendo  de copiloto. Diez, ya eran 10. Le preocupaba su llegada al hotel en solitario, en ese fin de semana tan señalado. Seguro que provocaría alguna situación extraña…pero bueno pensó, así son las cosas.

A las 7 de la tarde entraba en el pueblo por la Avda. de Cantabria y pronto divisó el hotel.

Bajó su maleta y se dirigió a recepción. Ahí estaba German, como siempre…

– Buenas tardes Sra. Prieto ¿ha hecho buen viaje?

-Todo bien. Gracias Germán. ¿Me da la llave?

hab-214

Habitación 214, al menos era un numero bonito pensó  y se dirigió al ascensor con su maleta.

Dedicó la tarde a dar un paseo por la playa. Dejó que el agua mojara sus pies, recogió alguna concha y cenó temprano. Estaba muy cansada.

Por la mañana se levantó con nauseas. La ducha la hizo recuperarse un poco y bajó a desayunar algo. Las mesas como siempre hacían estaban asignadas por habitaciones, así que se sentó en la misma que había cenado la noche anterior. Si algo le gustaba de este hotel es que el desayuno nunca había sido de buffet. La mesa ya estaba con sus tostadas, bollería y pronto la camarera le llevó su café con leche y le sirvió zumo.

Un llanto la sacó de su ensimismamiento. En la mesa de al lado se estaban sentando una pareja y colocaban un carrito de bebe junto a la silla de la que supuso era la madre. María se bebió el zumo en dos tragos y salió a la calle precipitadamente. La brisa la hizo respirar mejor. Echó a andar….

Eran ya la una cuando regresó de su paseo. El tiempo se le había pasado sin darse cuenta sentada en las rocas. Al llegar al hotel Germán le salió al encuentro….

-Disculpe Sra. Prieto hemos tenido un pequeño problema con el aire acondicionado. Si nos disculpa hemos tenido que asignarle otra habitación…

– No hay problema, dijo María. Estaba deseando poder encerrarse…

– La chica ya ha cambiado sus pertenencias. Espero no le moleste.

– En absoluto Germán….El mozo le tendió una llave y María sólo vió el número: 404

– Ya sabe, cuarta planta al fondo del pasillo..

– Sí, lo sé dijo algo contrariada

María se dirigió al ascensor. Pulsó el 4 y el ascensor inició el ascenso. Cuando se vió frente a la puerta 404 cogió aire e introdujo la llave magnética. Luz verde y empujó. Se quedó petrificada en la puerta….rosas-jarron

toda la habitación estaba llena de rosas …desde la puerta un escalofrio le recorrió el cuerpo…Volvió a cerrar y se dirigió al ascensor. Todavía antes que se cerraran las puertas escuchó sus pisadas en el pasillo y su voz llamándola

– María….

El ascensor cerró sus puertas …. “

(Mañana el desenlace)

El masaje

Estaba sobre la camilla en la cabina de estética. Esperaba a que la masajista hiciera su aparición para quitarle la mascarilla y los plásticos. Mejor si tardaba….tenía cosas en que pensar….

Tenía el presentimiento de que a la vuelta de esas minivacaciones todo iba a cambiar….al menos seguro en el trabajo.  Y ya no sabía qué quería….cualquiera de las opciones le daba miedo….pero ¡alto! Debía analizar con calma y sacar algo positivo de ese momento de reflexión.

Poco a poco iba viendo que ninguna de las posibilidades era tan mala ni tan buena…simplemente..serían algo nuevo y distinto y eso…bueno…eso no era tan malo.

La puerta se abrió con sigilo…era Lucía.

-¿Qué tal? preguntó con su acento brasileño

– Bien

Y cuando sintió cómo iba retirando los plásticos  de su espalda y de sus piernas pensó que ese no era momento para preocuparse…..

y cuando sintió sus manos iniciando el masaje primero suavemente y luego con intensidad pensó:

– Después de todo…. mañana será otro día…..

y se dejó llevar por esa placidez y relax que le daban unas manos recorriendo su cuerpo.

Te espero en …..LLegadas

“Me encantaba ir al aeropuerto a recibir a los conocidos, a la familia…………

Ayer estuve allí. Llegué con media hora de antelación y me dediqué a disfrutar de las historias que se producían a mi alrededor…..

Una adolescente que recibía emocionada a un joven de su edad que si no era su novio…era el que tenía todo el derecho a roce…..

Unos padres que recibían al hijo que probablemente llevaba unos meses fuera del hogar….(ay el hermano pequeño…¡cómo abrazaba a recien llegado emocionado!!! ante los ojos atentos de la madre cargados de lágrimas)

Una anciana de pelo blanco que veía después de tiempo al nieto de unos 2 años que acudía a su encuentro con paso tambaleante….

y entonces te ví a lo lejos a través de las puertas  y yo  me convertí en centro de todas las  miradas….”

Relato: El comentario

Victor amaneció ese día con cuerpo extraño. Se sentía un tanto angustiado  y no sabía por qué. Probablemente habría soñado algo desagradable (aunque no lo recordaba) y tenía que despejarse.

Como cada mañana salió al salón y encendió el ordenador. Luego a la cocina a poner la cafetera….. 

Victor  estaba algo harto de la rutina…Hubo una época en que pensaba que ella (su mejor amiga hasta que se liaron en el amor) no se iría para siempre…que antes o después haría una re-entrada en su vida….Incluso a veces pensó en llamarle y decirle simplemente:

– Quería escuchar tu voz

Pero inmediatamente descartaba la idea.

El ordenador pitó pidiéndole su contraseña…. Cogió la bandeja de desayuno y  se sentó en el sofá rojo…

El chivato del correo le dijo que tenía 5 mensajes nuevos.

Entró en el hotmail y…..se quedó paralizado….uno de los comentarios en el blog  lo mandaba ella. Dudó unos segundos antes de apretar el enter.

– Enhorabuena por estos dos años de blog… Siempre estuve ahí.

Victor se reclinó en el sofá hacia atrás….Tenía que disfrutar de ese momento…no hacer nada..simplemente leer y releer el comentario. En ese momento supo que la amistad podía volver a triunfar. FIN

Mi relato preferido

Ayer ví sorprendida que la entrada de blog con más visitas (casi  10.000) es del relato que más me removió el alma al escribirlo hace ya un año y pico. Para los que no lo conoceis aquí está:

EL LLAMADOR DE ANGELES

María abrió el último cajón de la cómoda de la habitación de sus padres que le quedaba por revisar. Dentro había una caja metálica de esas antiguas que a ella tanto le gustaban que hacía las veces de joyero. La abrió y en su interior encontró un sobre envejecido por el paso del tiempo y una bolsita de raso. Sacó la cuartilla y reconoció la letra de su madre. Una lágrima empezó a deslizarse por su mejilla y leyó despacio:

Querida María:

Cuando leas esta carta será que ya no estoy a tu lado. No llores. Espera…no llores quiero contarte algo. Hace muchos años cuando tu abuela enfermó y yo estaba en el hospital cuidandola y acompañandola, yo estaba a punto de partir para un viaje de 10 días. 

Fue duro dejar a mi madre sin saber si cuando volviera ella iba a estar esperándome…Horas antes de partir alguien muy querido para mi me regaló en el hospital esto que llaman “llamador de ángeles”. Hasta ese momento yo no sabía la historia que le atribuían….pero para mi, tuvo su historia especial. Primero te contaré la que todos conocen

llamador

Cuenta la leyenda que unos duendecillos  buenos tuvieron que huir de un bosque donde les acechaban peligros. Estos duendes…tenían “entre su grupo de amistades” a unos ángeles los cuales tuvieron el detalle de obsequiarles con un colgante con una bola que tenía dentro unas pequeñas campanillas que le hacían sonar.

Los ángeles les dijeron que cuando se sintieran en peligro o desprotegidos, agitaran la bola y al oír las campanillas ellos acudirían en su ayuda.

Eso sí, les advirtieron que el llamador de ángeles era de uso propio y personal y nunca se debía prestar porque entonces la magia desapareceria. Los duendecillos  llamaron a esta bola “llamadores de Ángeles”. ”

Y esta es la historia. Pero yo viví una especial. Salí rumbo a ese viaje con un llamador de ángeles colgando de mi cuello. No me lo quité durante los 10 días que allí estuve…¿por qué?

Te dije que estaba en el hospital cuando me lo regalaron. En esos momentos tu abuela no sabíamos bien si nos oía o no…pero cuando vió el llamador….ay, tendrías que haber visto sus ojos…Su mano izquierda lo agarró y no lo soltó durante las horas que estuve allí con ella. Lo movía, lo deslizaba entre sus finos dedos…No parecía mostrar más atención que la de jugar con la extraña bola entre sus dedos.

Ese llamador es este que hoy te llega. El tiempo y las circunstancias hizo que siempre estuviera en esta bolsita de raso en este cajon del joyero…hoy adjunto la carta para que la recibas cuando lo abras porque yo ya no estaré.

Nunca fue de plata y nunca decidí bañarlo en ella para que fuera más hermoso y poder lucirlo…ella lo tocó así, lo mantuvo entre sus dedos así…y así te llega.

Un beso mi amor.

DSCI1090

María volcó en su mano el contenido de la bolsita de raso y sobre su palma rodó el descolorido “llamador de ángeles”….y a partir de ese día hizo de él su joya más preciada…

FIN

El regalo de mi vida

Esa tarde Winnie se encontraba tranquilamente en casa….los jueves llegaba agotada del curso y del trabajo….Alguien en el trabajo le había dicho que todo tenía su recompensa y que al final , el 2 de julio….el resultado sería un premio.

A Winnie le encantaba tenderse en el sofa rojo del salón…era su momento sagrado…móvil a la izquierda apagado, ordenador en off y sobre todo…sobre todo….silencio alrededor (que sólo podría ser interrumpido por el canto de los pájaros de fuera de su balcón que habían anidado)

Repasando esa mañana algunas entradas de su blog…vió que la alusión a sus padres, ya desaparecidos, era una constante….¡ay quizás por eso la gente siempre la calificaba de “dulce winnie” `por su ternura a la hora de recordarles.

Pensó que un día escribiría una entrada contando por qué la Vida era el mayor regalo que le habían dado sus progenitores…..por qué eran tan especiales, por qué eran únicos, por qué nunca discutían acaloradamente entre ellos, por qué la protegieron toda su vida hasta lo indecible, por qué le enseñaron a ella y a sus hermanos a ser INTEGROS en la medida de lo posible en este mundo de hoy tan tan complicado

Y así, sin más…cuando se quiso dar cuenta….Ya había escrito la entrada

Relato: La cita

María volvió hacia el hotel tras dar por finalizado su largo paseo por la orilla de la playa. Esa tarde se notaba ya que era viernes y los “turistas de fin de semana” ya disfrutaban de su descanso. A María le gustaba pasear co el agua cubriéndole ligeramente por encima de los tobillos….le gustaba hundir sus talones en la arena mojada y notar cómo las algas de la orilla se le colaban entre los dedos de sus pies.

Esa tarde la brisa marina había querido acompañarle en su paseo…menos mal que lo habia previsto y había cubierto sus hombros con un pareo blanco…sabedora de que así resaltaría también más su bronceado.

Subió la escalinata hasta la entrada en el hotel y el botones de la puerta le saludó con entusiasmo y ese cierto brillo de admiración que María sabía que despertaba en  él. Miró su reloj y vió que apenas tenía tiempo para darse una ducha y bajar a cenar….quería ser “puntual”.

De pronto….sintió una mirada en su espalda, casi taladrándola y se giró con cierto disimulo a la vez que se ceñía el pareo…en la ventana junto a la ventana estaba él….

Ella dirigió sus pasos tras coger la llave de su habitación y sintiendo esa mirada que le atravesaba se introdujo en el ascensor. La habitación era muy espaciosa y ella antes de salir ya había dejado preparado el el vestido negro corto y las sandalias blancas con ese tacon que tanto le gustaban.

Apenas una hora después…salía de la habitación lista para ir a cenar. Mientras cenaba, María disfrutaba observando a la gente porque ella sabía sacar con lo mejor de su imaginación historias de cada uno de ellos.

Se levantó para prepararse un plato de fruta de postre y cuando volvió a su mesa…sobre su servilleta estaba una llave de habitación del hotel y junto a ella…un capullo de rosa…. La llave era de la habitación 333. Renunció a tomarse el postre y salió del restaurante con la llave en la mano y la flor.

María sólo miraba hacia delante. Estaba nerviosa y no tenía intención de desviar la vista de su objetivo…el ascensor y el botón de la tercera planta. El ascensor subió.

Introdujo la llave en la cerradura y empujó suavemente la puerta. La habitación estaba en penumbras…..avanzó unos pasos y se quedó quieta…muy quieta.  Le sintió detrás…sintió cómo cerraba la puerta y cómo sus brazos le rodeaban la cintura…y ella se dejó abrazar.

Pasados unos instantes giró sobre si misma y le miró a los ojos:

– Siempre fuiste un romántico….

– Y a ti te encanta que lo sea….año tras año….como la  primera vez

FIN

Relato: La carta

Ana cogió de nuevo la carta de su regazo y la releyó:

“ Tenerife, 17 abril.

Querida Ana:

¿Sorprendida? Ante la desolación que me embarga no he podido evitar pensar en ti y escribirte para desahogar mi dolor. Bea ha muerto. No puedo ni creérmelo aún al escribirlo. Fue durante el parto, hubo complicaciones y… al niño consiguieron los médicos salvarle pero no a ella”

  Cuando nació Manuel ya nos dijeron que otro posible embarazo podría traer complicaciones y… bueno perdóname ¿cómo estás? Ha sido mucho tiempo, quizás demasiado. Me habría gustado llamarte, pero al no tener noticias tuyas desde hace tanto no he encontrado otra opción que mandarte esta carta a la dirección que tenía de tus padres. No sabes cuántas veces he pensado en ti. ¿Recuerdas esa fiesta en Pipos cuando ganamos el premio al mejor disfraz? ¿y la fiesta en la que me tuviste que dar el biberón lleno de cerveza sentado sobre tus rodillas? ¡qué cosas! Hace sólo seis meses de la muerte de Bea y no dejo de pensar en qué hubiera pasado si lo nuestro hubiera ido hacia delante.  No te asustes. Estos 8 años de matrimonio han sido maravillosos, ella era especial tú lo sabes, me lo dijiste a los dos días de conocerla en aquel verano del 83. Tengo dos hijos estupendos.”

 Bea me ha hecho muy feliz, pero ¿cómo  voy a salir de esto? Tengo 35 años y dos hijos uno de 5 años y otro de seis meses. Sé que puede resultarte increíble mi petición de que vengas aquí, a Tenerife pero no puedo evitar pedírtelo. Aquí estarás a tu aire de veras. La casa es muy grande y yo tendría alguien con quien charlar y recordar viejos tiempos. Mis suegros han vuelto ya a su casa en Madrid y aún con todo nuestra vida juntos estos últimos meses ha sido terrible. Después de todo era su única hija.

Espero recibir noticias tuyas, en el reverso del sobre está mi dirección. Con todo mi cariño.

Manuel.”

Ana volvió a dejar la carta sobre sus piernas….

Después de recibir la carta había estado tres meses dando empuje y apoyo a Manuel con charlas nocturnas por el móvil. Para ella y para su familia no había sido fácil entender que el amigo más fuerte de los veranos  hiciera su aparición estando tan reciente la muerte de la mujer.

Pero tras darle muchas vueltas y largas conversaciones había decidido acudir a la isla a ver a Manuel. Ahora se encontraba en ese avión rumbo a Tenerife para pasar su mes de vacaciones en la isla.  Sabía  que no iba a ser fácil, sabía que iba a encontrarse con dos pequeños a los que no les encajaría…. y con un Manuel que era para ella el que dejó en aquellos veranos en Alicante. Las personas cambian, pensó, pero hay cosas en el fondo del alma que no se pierden ni aunque pasen muchos años.

 Lo sabía…..Sabía que la vida le estaba dando una oportunidad de reencontrase con el que fue  muy importante en su vida….con su pasado…y en ese momento ella estaba libre de ataduras.

Se abrochó el cinturon…cerró los ojos….y se relajó…..Iba dispuesta a apoyarle  y después …ya se vería y en lo más hondo de sí misma su corazón sonrió.

FIN

Relato: “En la cama”

María no encuentra la posición en la cama…..se gira una y otra vez sin encontrar acomodo. Siempre con los ojos cerrados…no quiere abrirlos, prefiere no abrirlos. Añora la última vez que concilio el sueño tranquila, con deseos de darle a su cuerpo el descanso adecuado tras un día de trabajo…Recuerda que ocupaba el lado izquierdo de la cama y que se acostaba siempre boca arriba para luego, cuando la somnolencia hacía su aparición darse la vuelta….

Y entonces llegaba lo mejor…..a mitad de la noche siempre se revolvía un poco y a veces, cuando abría fugazmente los ojos lo primero que veía era la cara de él…Ahí, cerca, girada hacia ella…y por un momento, nunca supo María explicar el por qué, él abría los ojos y …..la miraba…y un esbozo de sonrisa de él hacia que torciera su mueca con la cara apoyada en el en la sábana….

Ahora María no quiere abrir los ojos…porque sabe que esa mirada ya no le sorprenderá…Él ya no está….. Y Maria pasa la mano, a ciegas por el espacio que él ocupaba….y poco a poco se desplaza hacia el centro del lecho….buscando un cobijo que ya no tiene….y una lágrima sale de su ojo cerrado deslizándose por su mejilla hasta llegar a mojar la sábana.

Pero cuando la luz del alba empieza a entrar por su ventana…siempre se produce la misma escena.. María oye unos minúsculos pasos en el parqué y la pequeña figura de Pablo se mete en la cama junto a ella, allí donde él se acostaba y el niño se acomoda y le susurra:

– Yo donde papi

Y María abre los ojos y vé la mirada de su marido escondida en esos ojos pequeños color miel….y una misma y leve oración sale siempre susurrante de sus labios:

– Gracias porque él al menos no iba aquel día en el coche. Gracias por dejármelo….

FIN

Relato: Mal día

– ¡Mierda!

Profirió en alto mientras de un portazo cerraba la casa. Dentro dejaba a su madre. Apañada estaba si se creía que no se iba a ir de verdad.  Oyó ladrar a un perro y segundos después llamó al ascensor. Volvió a oír al perro pero de pronto el ladrido se convirtió en un triste quejido. Luego… el silencio y el golpe del ascensor al pararse entre el bajo y el primer piso.

 ¡Pero qué coño pasaba! El maldito ascensor ya fallaba de nuevo, siempre estaba igual. Decidió bajar por las escaleras y en el rellano del primer piso se encontró con la dueña del perro que iba llorando llamando inútilmente al can. Por un cristal lateral del ascensor vio que el perro estaba inerte en el suelo. Por fuera del improvisado ataúd colgaba un trozo de correa. Pronto entendió. El perro había entrado en la cabina mientras su vecina se había quedado fuera del ascensor y al llamar ella el perro había quedado atrapado con una correa que desde fuera hizo su papel mortal terminando por romperse.

La situación le parecía una pesadilla. Primero la bronca en casa y ahora ¡había ahorcado al perro de la vecina! Estaba claro que ese no iba a ser un buen día…

FIN

Voy a contar una historia: …

Erase una vez un matrimonio joven que tenía 2 hijos varones muy pequeños …Cuando la cigueña volvió a llegar al hogar lo hizo en forma de una preciosa niña de ojos verdes….Los padres decidieron en ese momento que querían una chica para cuidar a la recien llegada y a los que siguieran  y entró en la casa familiar una niña de 12 años (su madre no tenía muchos posibles)  a la cual le pusieron en sus brazos a la bebé haciendo una tierna estampa.

La nueva “adoptada” por la casa pasó a formar parte de ella y se quedó como chica interna y tenía siempre un papel imprescindible. Con el paso de los años ella fue una pieza clave en ese hogar que se fue llenando de más y más niños, siendo ella al principio uno más entre toda la chiquillería.

Pasaron los años y siguieron llegando niños con nuevas ilusiones y “la numero 10″ (nueve eran los hijos del matrimonio…”yo fui la numero nueve”) fue convirtiéndose en adolescente y luego en una mujer andaluza encantadora. Conoció a un chico y salió directamente de la casa del matrimonio para ir a la Iglesia y casarse con él.

Ya haciendo su vida fuera de la casa en la que creció siguió manteniendo una relación entrañable con la familia…no en vano “era la numero 10” (como siempre la apodaba mi madre). Tuvo dos hijas que siempre supieron que su madre era lo mejor que la vida les había dado, que era todo entrega y cariño hacia ellas…eso fue lo que vivieron y supieron aprender. Aprendieron dentro de la humildad a adorar a su madre y en fechas señaladas regalarle y homenajearle como sabían que ella se merecía.

Bueno hasta aquí “una historia en la que yo crecí” y que me parecía bonita y entrañable…pues no se queda ahí…mi protagonista, “mi tata” siguió sorprendiéndome ….

Desde hace más de 25 años acude a un local (un comedor público) de menos de 50 metros cuadrados en Leganés (donde ella vive). Fundado en los años 70 por Paquita Gallego (ver este enlace Medalla Mérito en el Trabajo) al fallecer su fundadora siguió siendo mantenido hasta hoy por un grupo de voluntarias una de ellas es “mi tata”. Todos los miercoles, es su día de la semana, está toda la mañana ella atendiendo la mesa y su compañera del día en los fogones.

El comedor atiende diariamente a unas 80 personas, a quienes se les ofrece un plato de comida caliente, café, una pieza de fruta, un bocadillo para la cena y, los viernes, un litro de leche. ¡¡Ojo al dato!! el local dá para una mesa de 7 ….se sientas en turnos de 7 para comer. Mi tata atiende con su sonrisa más de diez turnos de mesa y con una sonrisa también han colgado un cartel en el que “les sugieren” a los comensales que no entren bebidos…porque no se les dejará comer en el local. Son inmigrantes, parados, desarraigados….Son personas.

Cuando mi tata llega a su casa…llega absolutamente agotada…pero ella me dice que…feliz, que eso le dá la vida.

Hoy mi tata celebra su cumpleaños…y yo sólo sé decirle que ¡Gracias y ojala en el mundo hubiera muchos como ella! Te quiero L.

Relato: El fuego

“El fuego me acompaña en estas últimas horas del año. Por un momento pensé qué pasaría si dejase abierta la cristalera de la chimenea…..dejar que las cenizas y las brasas salpicasen la alfombra que cubría el suelo del salon….Pronto las tablas del suelo prenderían y las llamas se propagarían a una velocidad vertiginosa….Estaba lo bastante atontado por  el Möet Chandon….

Quedaban pocos minutos para la medianoche…las famosas doce campanadas estaban a punto de sonar en el reloj de péndulo de la estancia…..Era triste pasar la última noche del año solo en esa casa….pero no había sido mi decisión…

En el móvil el sms de hacía un año….”Viviremos juntos este 2009″….Ella había faltado a su palabra…..

Avivo el fuego…..las llamas siguen con su crepitar…el fuego todo lo consume…. Las campanadas empiezan a sonar ni siquiera he querido preparar las uvas….y …cierro la portezuela de cristal que me separa de las llamas….Pienso que seguiré luchando…El fracaso echa para atrás a los cobardes….los valientes, los luchadores superan las dificultades.

Suena la última campanada…..y en ese mismo instante el sonido del móvil me saca de mi abstracción. He rezado tantas veces porque ella volviera….¿Existirán realmente los milagros para mi? Siempre les suceden a otros….Suena la algarabia de la gente en la calle  y tomo el movil en mi mano…..”Volverás a tenerme cerca en el 2010…Si tú quieres…..”

Una sonrisa se dibuja en mi rostro. Existen las segundas oportunidades. Empieza el nuevo año.”

FIN

El amor verdadero

Nota de Winnie: Este relato pulula por internet y desconozco su autoría. Me parece absolutamente maravilloso.

“Eran las 8:30 cuando un señor mayor de unos 80 años, llegó al hospital para que le quitaran los puntos de su pulgar. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am.

Le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo. Lo ví mirando su reloj y decidí, que ya que no estaba ocupado con otro paciente podría examinar su herida. Comprobé que estaba curado y entonces le pedí a uno de los doctores algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida.

Realizándole las curas le pregunté por qué estaba tan apurado.El me dijo que necesitaba ir al geríatrico para desayunar con su esposa. Le pregunté sobre la salud de ella. El me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que pacedía de Alzheimer y yo le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde.

Me respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él y que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo.
Me sorprendió, y entonces le pregunté, ‘Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quien es usted?’

El sonrióy me acarició la mano
‘Ella no sabe quien soy,pero yo aún se quien es ella.’
Se me erizó la piel y tuve que contener las lágrimas mientras él se iba, y pensé,

‘Ese es el tipo de Amor que quiero en mi Vida.’ FIN

Yo también quiero ese tipo de amor….además lo ví en mis padres…Tiene que existir.

Relato: Diferencia de equipaje (final)

Diferencia de equipaje (1)

Diferencia de equipaje (2)

 Se lo dije todo del tirón sin pausas, sin medir que mis palabras no fueran cruentas. Pero era necesario. Me había empezado a contar su historia y me di cuenta rápidamente, aún sin saber más datos, que Macu estaba anclada en el pasado.

– Perdona mi sinceridad, le dije, no soy tu madre. Tan sólo una desconocida a la que te une la historia de un libro. Si quieres lo dejamos – le dije haciendo el amago de levantarme-

– No fue aquí

– ¿Perdón?

– Me has preguntado que por qué he vuelto aquí y te contesto que no fue aquí. De los Pirineos sólo tengo buenos recuerdos. Por eso quizá he vuelto, era el sitio más tranquilo y aislado… Después del viaje a Rusia empezó una etapa muy bonita de mi vida. Quedábamos para salir por ahí los tres, Pilar, Pablo y yo con Angel y Nacho los fines de semana. De vez en cuando se apuntaba alguien más. A diario nos preparábamos para el MIR. Cuando estábamos hasta arriba y hartos nos íbamos de excursión a algún pueblo de los alrededores de Madrid. Mientras nosotros estudiábamos Nacho y otros del viaje empezaron a buscar su primer trabajo.

– ¿ y Angel no?

– No, él tenía claro lo que quería hacer. Durante los dos últimos años de la carrera estuvo metido con una ONG por medio de su parroquia. Al terminar la carrera estalló el problema de Bosnia y se presentó como voluntario para ir allí. Quería poder “escribir historia” como él decía. Estudió esa carrera para responderse a todas las preguntas que le surgían acerca del comportamiento del hombre en las distintas épocas, las costumbres y su evolución. Siempre decía que la historia pasada tenía que ser bien conocida por todos para aprender de los errores pasados y escribir un futuro mejor.

– No era una mala teoría. ¿Idealista o realista?

– ¿Angel? realista. Aunque creo que en él una cosa no quitaba la otra. Quería hacer realidad cosas que con un poco de esfuerzo eran posibles. El idealista creo yo que se queda con sus sueños en su cabeza y Angel siempre soñaba para llevar  cabo.

– Así que se fue a Bosnia a hacer ¿qué?

– En un principio iba como simple observador. Su estancia allí iba a durar un mes. Se había comprometido con un amigo suyo que trabaja en un periódico local a escribirle una serie de artículos acerca de cómo se vivía allí la situación.

– ¿Y…?

– Y nada más. No he llegado a saber nunca más que lo que tengo en esta carta que siempre va conmigo, y es sólo acerca de su primera semana allí. La recibí cuando él estaba en el hospital. Mira:

Mi querida Macu:

“Dios nos presta la vida por un ratito, es tonto malgastarla en las tinieblas del rencor”. Bonita frase y más bonita sería aún si todos la hiciésemos nuestra.

“La vida es un don, es el “DON” por excelencia, nada de lo que durante en ella nos acontezca la fortuna en el amor o en la amistad, en el juego o en el trabajo, la familia, las desgracias… nada hace que ELLA pierda su hermosura. La vida es la sonrisa con la que tantas veces nos cruzamos por la calle e incluso la que vemos en el niño que sacan en los medio televisivos, normalmente mal vestidos, mal alimentados pero iluminando su rostro una sonrisa que no puede ser sino comprendida por quien crea “con la fe del carbonero” en el misterio de su felicidad. ¿Por qué sonríe si su madre tiene que andar todos los días kilómetros y kilómetros de distancia para traerle agua para beber? ¿Por qué sonríe si no sabe lo que es un bizcocho de chocolate recubierto de nata?

¡Señor! ¡Cuánto rencor debería haber en este mundo si sólo esa gente quisiera pasar factura! Pero ¿a quien se la pasan? ¿A Dios? No sé ni si sabrán de él. ¿A nosotros? El mundo civilizado que llena sus bolsas de basura en casa con los restos con los que ellos comerían días por no decir meses.

La verdad es que creo que esos niños, los que realmente viven ese tercer mundo de pobreza no le pasan la minuta a nadie, simplemente procuran sobrevivir con lo que tienen. La cuenta la pasan los “jefes de ese tercer mundo”, los que mandan en esos países de miseria pero la cual ellos no padecen.

Todo esto Macu lo escribí en Madrid, antes de salir hacia aquí. Quise traérmelo en mi carpeta de trabajo para leerlo en los momentos de flaqueza y añadir lo que aquí en vivo viera”. Llevo aquí sólo una semana y tengo ya la necesidad de contarte cosas. ¡Cuánto dolor, cuánta destrucción, cuánto rencor” Familias divididas por… todavía no sé bien por qué!. Los mapas del mundo van a cambiar mucho, la verdad es que no sé para qué he dado tanta Geografía… el mundo se está dividiendo, pero no sólo en territorios, en ciudades que cambian sus nombres (¿recuerdas? nosotros estuvimos en Leningrado y ahora es de nuevo San Petersburgo). Quisiera contarte cosas de aquí, pero la verdad es que este es un ratito de los pocos que tenemos y a mi vuelta ya habrá tiempo. No puedo evitar sentir remordimientos de mi vida. Parece absurdo… pero tú sabrás entenderme. Siempre has sabido hacerlo. A mi vuelta me plantearé nuevas metas.

Te manda un beso y te echa de menos tu amigo ANGEL.

– Has dicho en el hospital ¿Allí?-

– No en Madrid. Esta es la respuesta a tu pregunta, Angel nos dejó desde el momento en que se fue a Bosnia. A los veinte días de estar allí, mientras iban dando un paseo por la parte más destruida de la ciudad se desplomó un muro. Atrapó a tres de ellos. Uno murió en el acto, el segundo sufrió la rotura de varias costillas…

– ¿y él? – le pregunté casi susurrando

– sufrió una conmoción muy fuerte. Les trajeron a España enseguida y Angel ingresó en el hospital ya en estado de coma. Los médicos dijeron desde el principio que era irreversible, pero sus padres no se lo querían creer (como ninguno de nosotros). Recurrieron a todas las personas, contactos y preguntaron a los mejores especialistas. Todos confirmaron el diagnóstico. No había nada que hacer. A los 27 días de haberle despedido en el aeropuerto en su marcha para Bosnia Angel murió.

Historia trágica como ninguna la que acababa de escuchar. Cómo la vida puede ser tan dura a veces. Me parecía estar oyendo una novela por entregas. Me había dicho que le había regalado mi libro pero ¿cuando?.

– Me enteré de lo ocurrido por medio de Nacho, fuimos al hospital. Sólo dejaban pasar a la familia. A través del cristal sentados en la sala de espera veíamos a su madre sentada al pie de su cama, agarrándole la mano como queriendo devolverle a la vida yo creo que aunque fuera a costa de la suya. No paraba de hablarle. Alguien le había dicho que algunos pacientes en estado de coma pueden oír lo que se dice a su alrededor y su madre así lo hacía. Estuvo junto a él los cinco días que permaneció conectado a infinidad de tubos y aparatos. Cuando los médicos le dijeron que su cerebro estaba muerto, fue ella quien firmó con mano firme la autorización para desconectar las máquinas que le mantenían con vida. Y se fue…

Las lágrimas se deslizaban por las mejillas de Macu. Saqué un pañuelo de mi bolso y se lo tendí. Me quedé en silencio mientras se desahogaba y acababa de serenarse. El camarero del bar se había dado cuenta de que algo raro pasaba y discretamente se había metido en la pequeña cocina. Pensé en abrazarla, pero inmediatamente lo descarté, hay veces que un abrazo lo que hace es propiciar más el desconsuelo. Simplemente decidí permanecer ahí callada.

– Al día siguiente fue el entierro, entonces su madre me entregó el libro. Me dijo que Angel le había hablado muchas veces de mí y que le había encargado antes de irse a Bosnia que me lo hiciera llegar por medio de Nacho para que me lo leyera mientras él estaba fuera. Al leer la dedicatoria fue como oír su voz “Al leerlo he pensado en ti. Te va a encantar. Con todo mi cariño. Angel”. Y eso es todo.

“Eso es todo” había dicho. ¿Y qué le decía yo? Saqué la cajetilla de tabaco y le ofrecí un cigarro a la vez que yo me cogía otro. Una buena copa de jerez era lo que necesitaba.

– Y ahora ¿qué vas a hacer?

– Difícil pregunta, mejor dicho pregunta sin respuesta. No la tengo. Sólo sé que es el momento de volver a casa primero porque el dinero ya no me da para más y segundo porque no voy a estar aquí eternamente. Algo tendré que decidir. Estaba el MIR. Pero creo que ya no es lo que quiero. Eso lo tengo claro. No quiero pasarme un año estudiando para acabar (si apruebo) haciendo la residencia en un hospital, trabajando demasiadas horas al día como para VIVIR. Y yo si algo he aprendido estos días y gracias a Angel es que debo VIVIR, Carmen, no sé cómo, pero es lo que me toca hacer. Puedo seguir medio viviendo y decirme mil veces que todo esto no tiene sentido, que me siento sola y que las últimas cosas que me han pasado justifican el que me sienta me sienta más sola aún, pero no es cierto. La vida sigue tú lo has dicho y Angel a su modo desde donde está me lo dice también, hay gente que está a  mi lado, a decir verdad siempre lo han estado. Tendré que encontrar mi camino.

******

Me despedí de Macu al llegar a Madrid, pidiéndole después de dejarle mi dirección y teléfono que me llamara alguna vez. Al cabo de ocho meses recibí la siguiente carta procedente de Burundi:

“Querida Carmen: aquí me tienes escribiéndote unas líneas en un momento de descanso. Nuevamente te sorprendo ¿verdad?. Estoy en Burundi con Nacho. Llevamos aquí dos meses y esto es un sin parar. Después de nuestro encuentro en el tren volví al mundo real. Como debía ser. Creo que he encontrado mi camino, aunque en estas cosas nunca se puede saber cuando algo es lo definitivo.

Al regresar de aquel pueblecito del Pirineo, Nacho (¿te acuerdas de él? supongo que sí) había establecido contacto con la ONG en la que Angel estaba metido. Me animó a participar con él en un grupo que estaba haciendo un estudio de la situación sanitaria en una aldea de Burundi. Al principio hicimos mucho trabajo de oficina y finalmente nos ofrecieron venir aquí él como logista (se estuvo preparando para ello) y yo como ayudante para la creación de un centro de salud.

La vida aquí es la otra cara de la moneda que conocemos. Angel tenía razón, sólo el que carece de la riqueza material valora lo más nimio para nosotros como un tesoro. Supongo que “alguien” por encima de nosotros les debe haber dicho  a toda esta gente que mal come y mal vive que aun con todo sea feliz. No son falsas esas fotos que vemos de niños con una sonrisa que les abarca toda la cara, también en esto Angel tenía razón. En su pobreza, muchos son felices, posiblemente porque no han vivido algo mejor o quizás simplemente  porque ellos siempre han sabido ver esos “mil soles que hay en el reverso de las nubes” como reza el proverbio hindú.

Te dejo, empieza mi hora de “consulta pediátrica ” te quiere y te seguirá contando cosas: Macu.

Posdata: Nacho y yo cada día estamos más unidos. Supongo que Angel vela por los dos”.

 Suena el teléfono, debe ser de la editorial para que vaya a elegir la foto de la portada de mi libro. Creo que “Inmaculada” será un buen libro, tengo que acordarme de enviárselo a mi inspiradora. ”

FIN