Reprochar no lleva a nada

“Reprochar: reconvenir, echar en cara”

No hay nada que hacer con el “tono reproche”. Lo aprendí en el 2008. Nunca he entendido a qué puede llevar bueno hacerlo. Fue durante un viaje a Croacia con un amigo. Creo que pudimos hacer cientos de kilómetros de la costa croata en coche sin hablarnos, porque él decidió por sentirse mal no hablarme durante horas (aún no sé a día de hoy con qué y él ya no forma parte de mi vida por otros motivos). Me castigaba con su silencio. Hubo hasta parada en un mirador de acantilado para fotos y sin hablar, sólo mirada severa y dura. Lo recuerdo como si fuera ayer, porque aprendí una lección.

Volvimos al coche y seguí pensando durante horas de silencio y alguna lágrima fugaz que nunca me llevaría a nada decirle qué lo doloroso, incomprensible y reprochable que fue. Si esos cambios de humor suyos, no sé por qué, le permitían provocarme ese dolor de incomodidad y sentirme mal y sola a tanta distancia de mi casa, es que él sentía que podía hacérmelo. Y para mi, entender ya que eso existía, me dolía más aún.

Y de verdad que lo creo porque la esencia en si del reproche es que te sientes mal porque alguien ha hecho algo que te disgusta o apena o enfada y quieres echar en cara. Y echar en cara nunca hará en mi caso que desaparezca el sentimiento de quien lo hizo lo hizo porque ¡así lo sintió! en ese momento. Y ahí viene mi dolor. No en lo hecho.

Desde entonces lo razono, lo asimilo y así intento asumirlo en mi interior. Es conocerme mal o poco no saber que pienso esto 🙂 pues soy una de esas personas que dice lo que piensa y siente de una forma demasiado pasional, que buena no es, pero sincera sí.

Yo lo que intento es preguntar para entender qué motivó esa acción que me dolía y pudiera ser un reproche verbal de otro. Yo pregunto. ¡Pero si el daño ya te lo hacen al corazón!. Sólo así podré entender qué les ha movido a ¿enfadarme? ¿decepcionarme? ¿fallarme? y ver si puedo evitar que vuelva a ocurrir o simplemente no me compense porque no le vea el sentido.

Eso en mi modesta opinión, es distinto que el reproche puro y duro que sólo acusa y nunca arreglará. O desde luego intento que no lo sea.  Yo no tengo ningún derecho ni soy nadie para reprochar a alguien que haga algo que SIENTE que debe hacer.

Porque no me lleva a que se borre por qué ha sentido que debía hacerme eso. Ya lo ha hecho.