Duelo (1)

Me dijiste que no temiera,

que yo soy como el junco,

que me doblo, y me doblo

pero siempre sigo en pie.

Pero no me dijiste,

que al agitarme en la tormenta

ibas a llevarte cada palabra

y cada letra,

dejándome tan sola, tan muda y perpleja…

 

  1. Ser como el bambú no es tan “fantástico”
    a veces es un auténtico “coñazo”. Y más cuando todos esperan que siempre estes en pie.

    Y cada tormenta que te azota y te zarandea de un lado para otro deja una huella, y aunque se vuelva a estar de pie, ya no se está igual.

    Bonita entrada 🙂

    Besazos.

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