Lo que realmente importa

Últimamente mi escala de valores ha dado un giro importante. Realmente creo que tengo que re-colocar ciertas cosas. Con ello no me arrepiento ni mucho menos de la forma de vivir hasta ahora. Pero hoy a mis 50 años no tengo nada claras ciertas prioridades mías de aquello que es y no es justo. De aquello que de verdad importa y debe afectarnos y lo que no. De aquello que puede esperar a mañana para ser resuelto y lo que es inmediato.

Y es la vida. Lo es. Cada uno con sus razones y justificaciones para actuar. Y no será, ni bien ni mal seguro. Será con el cristal del que lo mire. Así parece que debe ser.

Hay un mundo enorme con 7.500 millones de habitantes de diferentes razas, colores y culturas y en el que ocurren cosas malas y buenas. La mayoría de las veces las brutales, las llamativas nos pillan de lejos. ¡Ay! lo duro es si te toca cerca. Hasta ahí todo lo que he dicho es obvio.

Es un día cualquiera en una ciudad de ese mundo. Tras pasar un rato de ocio con sus amigos y un monopatín, un joven español de 39 años ve confusión, pánico a su alrededor y se encuentra en medio del tumulto y de una agresión mortal a alguien que no conoce… Y no sabe qué está pasando. Y ahí se vio Ignacio E. 

Parece confirmarse que ha muerto en el último atentado ocurrido en Londres el español que estaba desaparecido. Ignacio Echevarría. 

Optó por intervenir.

Optó y perdió la vida en ello.

Optó por ayudar a algo bueno.

Y no sé si se lo pensó. No sé si existieron esas décimas de segundo en que sopesó que defender a alguien que está siendo agredido podía costarle a él la vida. Quizás lo hizo y en ese caso ¿con más énfasis recalco su heroicidad?. No. No me pesa eso.

En cualquier caso defendió a quien no conocía y era maltratado. Y eso ha hecho que le pierdan sus padres, sus hermanos, sus amigos.

Ahí lo dejo. Como le ha escrito su tia que disfrute con su monopatín allí donde esté.  Un abrazo y GRACIAS. Me quedo con tu ejemplo.