Un paso final…

Hay quien quiere que afrontes la realidad que ellos quieren. No la realidad que tú crees que tienes delante. Además hay quien tiene mucho arte. Se cree tanto su razonamiento que si no pasas por su buen entender resulta que estás viendo las cosas con tu prisma. Y en su forma de decirlo. En su tono. En su dejarlo caer… hay un deje de “ah, y te avanzo que tu prisma es equivocado”.

Me quedaba dar un paso final. Y me acabo de poner en el camino. No hubiera querido ir sola, pero no siempre nos pasan las cosas que necesitamos o creemos de justicia poética y romántica. Y también, puede que no siempre lo que necesitamos sea lo más acertado. Pero así es el ser humano.

A veces cuando uno debiera llorar le da la risa nerviosa como defensa. Cuando crees que te vas a desmayar por el dolor de cabeza un recuerdo de un hijo, de nadie más te hace sacar fuerzas de flaqueza. Cuando alguien ve morir a su marido cree que la vida se para y no remonta, otras siguen y nadie cuestiona si curó antes o después su dolor. No se debe ir juzgando a la ligera.

A veces las parejas se separan y ya alguien deja de formar parte de la gran familia y otras alguien es tan generoso que se consigue que aunque haya un divorcio quien formó parte de algo siga siéndolo aunque en distinta manera. 

El dolor cada uno lo gestiona como puede. Brillante es quien sabe estar en mitad de la noche escuchando….oyendo… diciéndote que “das luz a este mundo” o sólo recibes un whatsap que dice “que cuando te ofrezcan un micro lo cojas porque cuando lo haces BRILLAS”.

Para gustos los colores y el ser humano es un abanico de sentimientos coloridos rojo me deja muerta tu fuerza, verde esperanza de un oasis en pleno desierto, negro tristeza que no siempre elegancia, azul inmenso al cielo yo quiero ir, amarillo teñido de rayos de sol naranja atardeciendo, gris me tumbo y me duermo…

Voy a volver a ver a alguien que me mintió. Sólo eso. Me mintió. Me lo debo.  

“Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado”

(Francisco Luis Bernárdez)