Lunes de humor: Donando con “paliza”

Mi experiencia como donante de sangre fue un tanto surrealista en el año 2009, así que he decidido recuperar lo que escribí para este PRIMER LUNES DE HUMOR OFICIAL en esta etapa nueva. Lo pongo como lo escribí. HE tenido que releerlo para reírme, porque esta semana pretendo recuperar mi posibilidad de ser donante de nuevo.

Voy y me presento en la unidad de donación de sangre del hospital de la Princesa. Llego y había dos chavales rellenando la encuesta, que en ese momento una enfermera muy rubia de bote y muy señorona me la da a mi y me dice que lo rellene.

Esto se hace al lado de una sala acristalada donde había 4 camillas. Mientras yo contesto mi encuesta  los chavales que se tumban, uno primero y 3 minutos después el otro.

Por fin me toca a mi y me tumban. Mientras me están preparando acaba uno de los dos amigos y le dicen que se tome bocata y bebida.

Bueno al tema. El de mi lado que estaba acabando: va la enfermera “caballona” y le dice: ¿ qué tal a ver?  ya has terminado y le quita la aguja, el chaval que dice “que me estoy mareando” y pierde el sentido. donar2

La rubia de bote que le dá un par de bofetadas (pero buenas y sonoras) y le dice :” Alvaro no me dejes, vuelve conmigo…

El amigo al otro lado de la cristalera “alucinao'”

El tal Alvaro abre los ojos y vuelve a perder el conocimiento. Y en estas que la rubia caballona se le pone encima y le empieza a dar una “paliza de tres pares de coj….”.

– Alvaro, Alvaro…total que después de semejante ataque el pobre Alvaro que abre y los ojos y se va recuperando. El amigo pasa a verle mientras se recompone y Alvaro que le dice:

  • tío que no sé qué me ha pasado…(y añade): “que estoy como si me hubieran dado una paliza” 

Ja ja El amigo y yo (a todo esto enchufada a a la bolsa de sangre) muertos de risa, porque realmente el pobre había recibido una paliza.

El momento de quitarme a mi la aguja como comprenderéis me tenía acojonadita…pero bueno salió bien.

Yo me fui con bocata en el estómago y coca cola y Alvaro se fue con bocata, coca y paliza incorporada…..presiento que nunca más volvería a donar sangre….me lo dice “el corazón”.

Feliz lunes y principio de semana. Frente alta: la vida sonríe a quien le sonríe.

Mi querido Maximiliano:

Hoy he amanecido leyendo tu comentario. Y el instante primero de alegría por nuestro reencuentro ha sido seguido inmediatamente por la tristeza de tu pérdida.

“Hola Winnie, que agradable sorpresa volver a leerte. Tus palabras siempre acertadas, siempre empáticas. Espero que estés muy bien en la realidad de tu vida, no en las “ficciones” que escribes. Yo triste, mi compañera de vida falleció recientemente, cáncer maldito cáncer. La Vida sigue y nosotros seguir en ella. Un abrazo desde Santiago de Chile “  (23 junio 2017)

Y con el corazón encogido sólo se me ha ocurrido mandarte con las olas del océano que nos separa, un cálido abrazo. Y rebusco en mis comentarios y descubro que hiciste el primero cuando paré el blog en el año 2012:

“Hola Winnie, aunque nunca tuvimos un contacto directo, me había acostumbrado a tus diarios pensamientos y sentimientos expresados en tu blog. Te extrañaré. Ojala vuelvas. Que la Vida te sonría, y mucho. Un abrazo desde Santiago de Chile, Maximiliano. (5 junio 2012)”

Y sigo buscando en las tripas de “Lo que se ve es lo que hay” en los seguidores y descubro que desde DOS AÑOS antes (17 julio 2010) eras seguidor por correo electrónico. Desde el silencio. 

Y no te miento Maximiliano. Te he sentido cerca, en las lágrimas saladas como el océano que nos separa, que discurren por mis mejillas. Maximiliano FIEL en el tiempo. CONSTANTE en tu amor que te acaba de dejar… Y yo sólo quiero encogida hacia mis adentros mandarte un mensaje amigo  mío. Aquí te lo dejo. Recurro a un poema de Enrique Torres que me emociona desde siempre y a Debussy que siempre acierta en las noches de luna.

Va por esa estrella que allá arriba ahora más te alumbra y te espera… pero cuando llegues. No antes Maximiliano. 

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De mi para ti / De ti para mi

Me gusta mucho el trato humano de persona a persona. Necesito el tú a tú.

De niña me costaba escribir postales cuando viajaba y una carta larga a mi madre era una odisea. Con el siglo XXI, Internet y la comunicación vía “ondas”…. se perdió la escritura a mano. Las cartas de mi abuela de Zaragoza con su mano temblorosa pero letra esmerada eran y son un tesoro que siempre guardaré.

Pero la tecnología hizo que se perdiera un siguiente paso. Dejamos de vernos porque podíamos usar mucho el móvil y las llamadas. No era necesaria buscar una cabina de teléfono… y entonces llegaron los sms, la comunicación instantánea y además de perderse el cara a cara, se perdieron las voces y la mía junto con mi mirada decían más por su entonación y su intensidad respectivamente que cualquier escrito en 5, 10 o 20 líneas.

Perdimos la entonación. La pausa que haces al hablar porque pones una coma inexistente pero que matiza. La respiración agitada porque tienes prisa en decir tus sentimientos. El tono grave de quien está serio.

Si te dejas una coma en el watsap la puedes liar. Yo no sé cómo decirte te quiero escrito con tanta fuerza que no te parezca sólo un smile con un corazón saliendo de su pequeña-raya boca. Por eso invento mis propias caras, selfies y payasadas.

Así cada vez más, uso el teléfono en ausencia de la posibilidad de un cara a cara. Hay que seguir cantando el cumpleaños feliz en directo. La llamada que ilusiona. La visita que entusiasma.

Y eso sí…. cada vez menos “grupos colectivos”. No digo lo mismo en público que privado….una que es así de rara. Y no tengo por qué explicarlo. Cada cual es como es.

Si hago un envío masivo de fotos o datos por un evento…. estupendo. Pero NECESITO saber que siguen existiendo “las distancias cortas” aunque sea en mensajería instantánea. De mi para ti. No para doscientos…

Y para colmo si eres un poco centro de referencia de grupo y uno te dice oye fulano a menudo sólo pone esto. Mengano siempre va a lo suyo. Futanito ¿se habrá callado por algo? Que no. Que no me mola.

Mi AMOR es así. AMO y con mis palabras intento hacerlo siempre “en persona”. Porque es que además si tengo que NO AMAR prefiero no estar. No tener que ignorar.

Lunes de humor ¿puedes volver?

Siempre te tuve en el blog. Los lunes desde el 2009 siempre fueron de humor. Había que empezar bien la semana. Frente alta la vida sonríe a quien le sonríe…

Me cuesta un poquito recuperarte estos días… ni siquiera ese humor negro que algunos dicen que tan fácilmente me sale. Así que voy a tirar de un truquito. Siempre me he reído con mis cosas de niña. Tuve una infancia muy feliz con mis ocho hermanos y mis padres. Numerosa 🙂 pero feliz…

Recuerdo que las dos pequeñas dormíamos en la misma habitación en una litera (cama arriba y cama abajo para el que lea de fuera). Recuerdo el papel pintado de pequeñas flores rosas y recuerdo a mi hermana una noche despertándome para que fuera avisar a mis padres. La pobre estaba revuelta y vomitaba (lo único y que peor llevo en la vida) y cuando quise darme cuenta en la cama de arriba, a mi poca edad entendí que su súplica era que saltara por los pies de mi alta cama que además es donde estaba la puerta y fuera a avisar a mamá…pero ¡Dios mío! ¿dónde estaba ella echando los restos? en esa entrada….en el hueco de la puerta.

Le dije que ni loca. Que era superior a mis fuerzas. Recuerdo que me tape la cabeza y me quedé muy quieta… Como quien huye del miedo. Qué tonta, pienso ahora.

  • Mala hermana

Siempre reía con ella recordando esta anécdota. Ni loca iba yo a enfrentarme con un salto a lo que más asquito me daba con 10 años. La vida luego me iba a dar 100 vueltas. Como pudo se levantó y pidió ayuda a mamá. Yo quieta muy quieta… Conmigo no iba la cosa… Bajo la sábana, sólo pensaba en las florecitas rosas. 

Buen inicio de semana para quien se pasee por aquí…

Reclamo

Reclamo aunque no tenga derecho por otros creerme afortunada.

Pido humanidad,  necesito tolerancia…ruego una parcela de seguridad.

Hoy siento que voy de vuelta. Y eso me asusta porque sólo tengo cincuenta.

Los 40 grados de la calle pueden con las lágrimas que ya no alcanzan a tocar la atmósfera tan reseca.

Tengo el alma descolocada y de sentimientos buenos voy estando desierta.

Y no sé si rima. Ni importa. Que lo haga o no, ya no cuenta.

Se me van acabando las palabras.

No quedan exigencias.

Sólo quiero PAZ

Y AMOR…

(¡Madre mía! parezco “una Miss de la belleza” con su corona recién puesta)

Ah!!! Me queda algo de ironía y de humor.Bien. No todo está perdido. Puede que el mañana….me de una tregua.

 

Carta a un papel pintado

 

Querido papel pintado de flores pequeñas rosas:

Anoche soñé contigo. Estaba tumbada en la cama de arriba de la litera de mi habitación de niña. Aquella cama donde crecieron mis sueños, desde la infancia más chica hasta cerca de la adolescencia.

Mi querido papel pintado de rosa palo en tres de las cuatro paredes, pero en la cuarta….esas menudas flores rosas y fucsias que le dieron aroma a mi vida más tierna.

Recuerdo que cuando ví la película Tootsie (1982), yo tenía 15 años y cuando ella rememora su infancia mirando al papel de flores rosas de su habitación…yo pensé: “esa podría ser yo”.

Fui muy feliz en aquella habitación y durmiendo en la cama de arriba de esa litera. Fui muy feliz de niña. Las flores pequeñas de color rosa y fucsia… se encargaron de guardar mis sueños, mis ilusiones. Mis tristezas.

Hacía tiempo que no soñaba con mi infancia. Hacía tiempo que no me sentía tan pequeña. No sé dónde acabaste cuando te quitamos a tirones. No sé donde quedaron tus flores pequeñas. Pero gracias por estar ayer en mis sueños. Sustituiste a las tragedias. Volví a sonreír confiada…. Soñar mirándote era otra cosa. Ahora todo es más complicado… pero gracias por estar en mi vida, en mis recuerdos… y ahora también en mis tristezas.

Un beso papel pintado de la pared con flores pequeñas.. Prometo contarte como sigo. Como lo hice antaño. Así quizás, renazcan mis sueños. 

Winnie.

Nido vacío

La vida nos va dando situaciones distintas difíciles de encajar como consecuencia del paso de los años. Ser la pequeña de familia numerosa me ha llevado a ver diferentes momentos en esas pequeñas parcelas ajenas de mis herman@s.

Cuando llega el primer hijo y les cambia por completo la vida (para bien obviamente, pero les cambia totalmente) y  el tiempo de sueño y privacidad de pareja se extraña.

La primera noche que su hij@ pasa fuera de casa. Por una primera excursión del cole o por cualquier otro motivo que al susodicho mociona y a los padres “ocupa y preocupa”.

Y ya no digo nada cuando los hijos se van emancipando… Vuelan. Hacen su nido lejos del que han formado por y para ellos. La marcha ya por tiempo más que indefinido. Ahí sí que entiendo que debe de costar encajarlo. Si además son más de uno los retoños y todos van volando, se vuelve más que complicado.

A mi me ha pasado algo distinto pero también muy respetable como dolorcito en el pecho. O eso creo yo.

He sentido que las circunstancias, las lejanías de las personas y la vida trasladaban también mi presencia ya de por si en segundo plano a un tercer o cuarto lugar. De sentirnos necesarios para llenar tiempos de compañía imprescindible de un menor, cuando eres quien siempre está de relevo y hasta te haces chófer por amor… Cuando crees que seguirán queriendo que les lleves de compras y algún regalito caerá. Cuando eres la primera llamada que si les pasa algo harán…

Y de pronto: nada. Se hacen mayores o les hacen mayores. Y sus prioridades cambian.

Y toca reinventarse. Nadie es imprescindible, a Dios gracias, sino la vida se extinguiría en cuanto que prescinde de nosotr@s alguien que nos importa.

Carta de una madre de 9 hijos

Ayer noche volvió a caer en mis manos, la carta que mi madre escribió a los Reyes Magos de Oriente en 1977. Yo cumplía días después 10 años. La pequeña de nueve. Mis padres como alguna vez he escrito: los mejores. Y no eran del Opus ni qué sé yo, tanta tontería de quien no entiende que un matrimonio puede tener familia numerosa porque AMAN. Eran BUENOS. 

Siempre pensé en publicar esta carta. No creo que pueda haber un texto más bello de una madre que cada año con su marido hacían magia en nuestro hogar y cada año que la vida se lo permitió nos leía su carta en la mesa en Navidad. SÓLO omito nombres. Ese año me trajeron una guitarra (ya siempre en mi vida). Quizás así yo me entienda hoy más a mi misma. Que tengo un concepto de la familia tan elevado y extrañó hoy en día. IMPOSIBLE no leerla y ver ALMA GENEROSA Y VIDA.

Queridos Reyes Magos:

Tenemos 9 hijos y para todos ellos como todos los padres queremos lo mejor… Winnie  es “la pequeña”, siempre va mal peinada y de lavarse mucho, bueno, pues regular. Pero canta  muy bien. traerle algo bonito, que no haga  mucho ruido, que la ponga contenta y le enseñe a reír…y ya que me pregunta si somos Reyes Magos, por favor contestarle: que un poquito sí.

Que somos y hemos sido con amor y con fe los que os hemos suplido durante muchos años. decirles, sí, vosotros, a las 2 pequeñas que pesen en balanzas, que pesen sólo amor. Cuántos años llevamos juntos, juntos los dos. Sin llevar vuestras barbas, siendo Reyes de veras, sólo de corazón. ¡Cuántos ya, más de 20, que sin ruido y pisando de puntillas la noche repartimos besos, amor y más que amor, que no esperaba nada, puesto que a la mañana todo se lo achacaban…a los Magos de Dios. Traer pues a las peques  montones de ilusión, paquetes de alegría, lo de siempre Señores.

A los 3 mosqueteros mirad, yo me conformo con que se sientan hombres un poco cada día. Entendiendo por Hombres algo con mucha Hombría y también Humildad. La H de Hermandad, la H de Hermosura, que la H la quiten sólo para Amar.

Para las 2 chicas mayores, veréis os pediría que las unieseis un poco, un poco nada más. Y digo sólo un poco porque sé que en el fondo se quieren muy de veras y aún se querrán más. Ya sé que son muy guapas, a mi me lo parecen, pero darles aquello: Sanas, Santas y Sabias….¿para qué quieren más?.

Seguimos Reyes Magos, nos metemos con el 2º chico mayor…de vez en cuando se hincha cual si fuera un balón. Pincharle sólo un poco, que suelte todo el aire, que lo que tiene dentro es un gran corazón. No me atrevo a pedir las tres S-S-S para él. ayudarle un poquito. Un poco nada más. Lo demás él lo hará.

¿Acabamos con el Mayor? Sabéis que ya anda bien… pero es de la pierna ¿verdad que me entendéis? ¿Verdad que soltará los bastones ya raudo? ¿Verdad que correrá?…¿Verdad que volará?…

El regalo del padre voy a darlo en los hijos.

Os lo pedimos tanto. Os lo ofrecemos todo. Os quiero y me despido y os espero y… ADIOS.”

Carta del padre de IGNACIO ECHEVERRIA

CARTA DEL PADRE DE IGNACIO ECHEVERRÍA A LOS MEDIOS
“Buenos días, soy el padre de Ignacio Echeverría. Tengo el atrevimiento de pediros, por favor, que escribáis algo sobre los amigos de mi hijo que intentaron buscarlo y socorrerlo el día del atentado. Sus nombres son Guillermo y Javi. Los dos intentaron socorrer a Ignacio. La policía les impidió acercarse. Su angustia era inmensa. Luego, pasaron toda la noche buscándole; informando a la policía y al consulado de su desaparición.”

“Y al día siguiente, sin dormir, fueron a los hospitales en busca de Ignacio. Al no dejarles entrar, pensaron que su hermana lo tendría más fácil. No pararon hasta que encontraron a mi hija Isabel y le informaron de los hechos y de su labor de búsqueda por los hospitales. Después de esto tienen una sensación de culpa y de rechazo muy injusta porque su generosidad y entrega y el valor de intentar entrar en la escena del crimen una vez conocida la maldad de los agresores les hace merecer el máximo respeto y admiración. Todo mi agradecimiento y anhelo de que estos jóvenes reciban el reconocimiento y trato que se merecen. Muchas gracias”.

GRACIAS a usted. Gracias porque aunque sea desde una situación de choque emocional brutal en la que están ustedes los familiares… usted remonta y escribe esta carta por los amigos de su hijo. Porque su hija, hermana de Ignacio, hace declaraciones emocionadas ante algo triste y doloroso que se está volviendo gran homenaje a la forma de ser de su hermano y porque a su manera, ustedes hicieron de Ignacio el hombre que se creció ante la agresión a un semejante.

Alucino con su familia. Mi más profunda admiración y respeto.  

Lo que realmente importa

Últimamente mi escala de valores ha dado un giro importante. Realmente creo que tengo que re-colocar ciertas cosas. Con ello no me arrepiento ni mucho menos de la forma de vivir hasta ahora. Pero hoy a mis 50 años no tengo nada claras ciertas prioridades mías de aquello que es y no es justo. De aquello que de verdad importa y debe afectarnos y lo que no. De aquello que puede esperar a mañana para ser resuelto y lo que es inmediato.

Y es la vida. Lo es. Cada uno con sus razones y justificaciones para actuar. Y no será, ni bien ni mal seguro. Será con el cristal del que lo mire. Así parece que debe ser.

Hay un mundo enorme con 7.500 millones de habitantes de diferentes razas, colores y culturas y en el que ocurren cosas malas y buenas. La mayoría de las veces las brutales, las llamativas nos pillan de lejos. ¡Ay! lo duro es si te toca cerca. Hasta ahí todo lo que he dicho es obvio.

Es un día cualquiera en una ciudad de ese mundo. Tras pasar un rato de ocio con sus amigos y un monopatín, un joven español de 39 años ve confusión, pánico a su alrededor y se encuentra en medio del tumulto y de una agresión mortal a alguien que no conoce… Y no sabe qué está pasando. Y ahí se vio Ignacio E. 

Parece confirmarse que ha muerto en el último atentado ocurrido en Londres el español que estaba desaparecido. Ignacio Echevarría. 

Optó por intervenir.

Optó y perdió la vida en ello.

Optó por ayudar a algo bueno.

Y no sé si se lo pensó. No sé si existieron esas décimas de segundo en que sopesó que defender a alguien que está siendo agredido podía costarle a él la vida. Quizás lo hizo y en ese caso ¿con más énfasis recalco su heroicidad?. No. No me pesa eso.

En cualquier caso defendió a quien no conocía y era maltratado. Y eso ha hecho que le pierdan sus padres, sus hermanos, sus amigos.

Ahí lo dejo. Como le ha escrito su tia que disfrute con su monopatín allí donde esté.  Un abrazo y GRACIAS. Me quedo con tu ejemplo.

Vivir sin miedo

Es cierto que no me ata en demasía la vida ni me asusta en modo alguno la muerte. 

Pero no por eso quiero dejar de vivir antes de tiempo. Porque quiero ver crecer a las nuevas generaciones que van naciendo.

Las que me tocan de cerca. Y las que me tocan de lejos.

Pero en estos últimos tiempos tengo mucho miedo dentro.

Les exijo a los locos, a los asesinos, y a los reivindicadores sin fundamento cierto, que no arrebaten vidas ajenas y que no nos tengan en vilo en el tiempo.

Quiero poder llamar a Londres tranquila. Quiero tomarme un capuchino en Roma y ver en París un concierto. Quiero coger un tren en Atocha y quiero viajar por el mundo sin temor a los que arrebatan la vida y siembran el miedo.

No me asusta la muerte propia.

Me asusta que no dejen VIVIR la vida a los que quiero y protejo. 

“Belleza oculta”

Intentando responderme qué puede aprenderse de las experiencias dolorosas y crueles que a veces da la vida, este fin de semana me ayudé del cine. Una película que no llegué a ver en su estreno, porque por una vez, me fié de la crítica que la tachó enseguida de guión poco realista y algo tendenciosa. Creer en lo increíble. Además pecaba de ser excesivamente sensiblera.

La terapia que yo misma me hice era partiendo de una premisa: ¿Se puede sacar algo bueno del dolor?. ¿De la pérdida de un hijo?. Algo además de que si lo piensas, es porque lo puedes contar, con lo cual estás vivo y por eso ya debes ser agradecido. 

El reparto de lujo parecía ser lo único salvable. Así decidí que el sábado era el día de hundirse en el sofá acompañada de: Helen Mirren, Keira Knightley, Edward Norton, Will Smith y confundirme con el sentimentalismo y la esperanza que nace de la desgracia en Belleza oculta (2016).

¿Y si ante ante una situación dramática y que te desborda de dolor alguien va y te dice: “Busca la belleza colateral?” Y te asegura que está oculta. 

Pues ahora creo que sí. Que es cierto. Creo que de alguna manera como dicen al cabo de un tiempo sientes que lloras. Y te sorprende que no lloras por aquello que te pasó. Que las lágrimas de ahora, son fruto de una especie de profunda conexión con todo. Que lo más nimio e imperceptible te embarga. Que las inquietudes se te desatan y que empiezas a poder apreciar lo que antes no veías.

Entonces, lo ves. Es la belleza colateral que estaba tras el dolor y la desesperación. Lo que pasa es que cuando lo captas, me queda la duda de que no siempre llegas a tiempo de que haya hecho de noche en la playa de tu corazón.

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Anocheciendo en el Mar Menor de La Manga. (Foto de Winnie)

Un paso final…

Hay quien quiere que afrontes la realidad que ellos quieren. No la realidad que tú crees que tienes delante. Además hay quien tiene mucho arte. Se cree tanto su razonamiento que si no pasas por su buen entender resulta que estás viendo las cosas con tu prisma. Y en su forma de decirlo. En su tono. En su dejarlo caer… hay un deje de “ah, y te avanzo que tu prisma es equivocado”.

Me quedaba dar un paso final. Y me acabo de poner en el camino. No hubiera querido ir sola, pero no siempre nos pasan las cosas que necesitamos o creemos de justicia poética y romántica. Y también, puede que no siempre lo que necesitamos sea lo más acertado. Pero así es el ser humano.

A veces cuando uno debiera llorar le da la risa nerviosa como defensa. Cuando crees que te vas a desmayar por el dolor de cabeza un recuerdo de un hijo, de nadie más te hace sacar fuerzas de flaqueza. Cuando alguien ve morir a su marido cree que la vida se para y no remonta, otras siguen y nadie cuestiona si curó antes o después su dolor. No se debe ir juzgando a la ligera.

A veces las parejas se separan y ya alguien deja de formar parte de la gran familia y otras alguien es tan generoso que se consigue que aunque haya un divorcio quien formó parte de algo siga siéndolo aunque en distinta manera. 

El dolor cada uno lo gestiona como puede. Brillante es quien sabe estar en mitad de la noche escuchando….oyendo… diciéndote que “das luz a este mundo” o sólo recibes un whatsap que dice “que cuando te ofrezcan un micro lo cojas porque cuando lo haces BRILLAS”.

Para gustos los colores y el ser humano es un abanico de sentimientos coloridos rojo me deja muerta tu fuerza, verde esperanza de un oasis en pleno desierto, negro tristeza que no siempre elegancia, azul inmenso al cielo yo quiero ir, amarillo teñido de rayos de sol naranja atardeciendo, gris me tumbo y me duermo…

Voy a volver a ver a alguien que me mintió. Sólo eso. Me mintió. Me lo debo.  

“Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado”

(Francisco Luis Bernárdez)