Yo tenía una Amiga

Yo tenía una amiga que durante  dos años…730 días, estuvo tomando una pastilla que le mandó un médico. Ella fue a él para que le sustituyera una de las pastillas que tomaba desde hacia más de una década porque los laboratorios farmacéuticos dejaban de fabricarla.
Durante eso dos años (730 días con sus noches) mi amiga tuvo miedo y pánico a todo y a todos.  Nunca se había sentido así. Miedo hasta a las cosas cotidianas más absurdas. Pero el miedo no conoce de razonamientos. Y provoca temblores y efectos físicos devastadores.
Cada día se levantaba queriendo entender qué le pasaba a la vez que iba a sus dos trabajos en ninguno de los cuales dijo nada. Ni falló a sus jefes ni creyó fallarse ella.
Cada domingo era una tortura saber que  seguir levantándose con miedo a “vivir” era su realidad de la semana que empezaba.
Durante esos dos años visitó al médico en 14 ocasiones (una media de cada dos meses en la Seguridad Social, nada dentro de lo normal) pero a ella siempre le daban citas extra. Lo había dicho el doctor: su puerta “estaba siempre abierta” y ella no sintiéndose bien ni queriendo abusar iba y él confirmaba la pastilla mientras le oía decir una y otra vez que era lo que le convenía con sus “antecedentes e historial”. 
Mi amiga, durante esos dos años dio lo mejor de sí misma en cada evento familiar y en cada trabajo.  Y no contó nada de su modo de vivir cada día a nadie de quienes quería. Ni de cada ataque de ansiedad sin razón. No veía nunca el momento de contar tanto dolor o quizás no podía hacerlo. Su padre le había dicho cuando empezaron su problemas de adolescencia… “hija, se llora sola muchas veces contra la almohada”.
Cuando a los 15 meses de sufrir en silencio sin entender nada de lo que le pasaba mi AMIGA tocó fondo brutalmente en marzo 2015 (y realmente ya… da igual lo que pasó) entendió que necesitaba ayuda y siguió viviendo buscando como conseguirla sin que afectara a sus seres queridos ni a sus entornos laboral y social. Entendió que la oscuridad de una carretera no era la salida.
Mi  amiga acudió y como pudo, pagó a su “médica del alma” desde hacia 23 años. Esta le ayudó a entender que estaba bloqueada por el miedo y sufriendo por estar mal medicada. Y ayudó primero a seguir dando pasos y respirando y luego la forzó a ir al médico acompañada de un ser querido y  “exigirle” le quitara esa pastilla. Ella así lo hizo.
Un mes después en una casa en la montaña mi amiga podía decir en alto, que se encontraba de nuevo VIVA y sin miedo a todo y a todos. Volvía a sentirse a salvo, o eso creyó ella cuando decidió contar su historia. Se equivocaba.
No se está a salvo cuando diez meses después se confirma que no existía historia ni antecedentes en ese ordenador que el médico miraba. No tenía nada. 
No se está a salvo cuando además un mes después le entregaron lo que durante más de 10 años ella había contado a otros médicos en ese centro médico y que estaba en un archivo externo, faltaban años de Historia Médica.
No se está a salvo cuando quieres olvidar pero a la vez descubres coincidencias de expedientes de pacientes mezclados o confundidos o … y SÓLO necesitas que alguien reclame en alto por ti. Que reclame que te maltrataron. Que engañaron a mi amiga en su cara. Nada más. Ella sólo quería eso. Justicia poética. Sólo eso. 
No se está a salvo cuando se comprueba que a quien la sacó de ese horror y del error médico, a su “médica del alma” se le estaba empezando a diagnosticar  una enfermedad YA catalogada de rara cuando a ella la atendió y la sacó de su sufrimiento. Y le dio el alta sin decirle… nada de lo suyo (afasia del lenguaje y del área de Broca que le impide comunicarse de cualquier manera). GENEROSA hasta el final.
No se está a salvo cuando ve que a su hija de 20 años no le puedes explicar que su madre de 51 en cierto modo ya no está. Y mi amiga llora por quien la salvó de aquella pastilla mientras ella estaba mal  y a quien no podrá volver a ver.
No se está a salvo cuando tu entorno reclama que hay que crecerse y llorar por las trágicas muertes de quienes no conocías y se fueron dramáticamente a temprana edad, pero sientes que tú casi te quedas en el camino indecente, injusta e inocentemente y que quienes debieran protegerte no reclaman, ni se indignan  y pasan página con tu dolor. Pasar página con el dolor ajeno es fácil.
No se está a salvo cuando sientes que estás sola en el mar embravecido. Sola si das problemas, pero muy acompañada si estás  para las fiestas y celebraciones y ayudar.
Es IMPOSIBLE para mi amiga sentir que está a salvo….porque se siente tan vapuleada y decepcionada “de sus mayores” que piensa que ya sólo Dios y sus padres muertos la cuidan. Y que si hubiera una próxima vez que tuviera que pedir ayuda porque la golpearan o maltrataran,  acudirá a alguien distinto que sí la tome en serio y en cuenta…
Menos….es nada.

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