Relato: Diferencia de equipaje (1 de 3)

Hace años escribí con muchísima ilusión este relato breve. ¡Qué mejor lugar para ponerlo que este blog! Serán 3 capitulos…ni más ni menos. Todos seguidos para ver si no se pierde el ritmo.. Ojala os guste. Ahí va

Eran las cuatro de la tarde y el tren estaba a punto de llegar. Fue entonces cuando me di cuenta que me miraba fijamente y  entonces ella apartó  la mirada. Yo estaba sentada en uno de los bancos de la estación. Era una de estas estaciones pequeñas, con cuatro bancos de pared a escasa distancia de la vía. Empecé a pasear para entrar en calor y vi cómo volvía a mirarme.

Me intrigó que me mirara  tan fijamente.  Tendría unos veintitantos años. Llevaba un  pequeño bolso de mano, iba  envuelta en un abrigo de piel vuelta  y una bufanda de cuadros le abrigaba desde el cuello hasta la boca. Parecía muy frágil, como si fuera a quebrarse.

Me olvidé de ella. Llegaba el tren y  como sólo hacía una parada de cinco minutos en cuanto que vi al mozo con mis dos grandes maletas me apresuré a subir a mi vagón  y acomodarme lo más plácidamente posible en mi asiento. Me quedé ensimismada mirando por la ventanilla, intentando retener en mi mente el entorno que durante dos meses me había servido de casa o de refugio más bien.  Ni me di cuenta de su llegada, su frase me sacó de mi abstracción.

– “A esto lo llamo yo diferencia de equipaje ¿verdad?” -Ahí estaba, sentándose a mi lado después de haber colocado su bolso de mano en la parte superior la chica del andén. Se había quitado el abrigo y aún parecía más frágil con sus vaqueros y un jersey marrón de cuello alto ajustado.

– Depende del tiempo que esté uno fuera de casa – De pronto nos interrumpió una algarabía de gritos y voces pidiendo orden. En nuestro vagón entraron, uno, dos tres…siete críos de unos 9 años.

– Por cierto, me llamo Carmen ¿y tu?.

– Inmaculada, pero la gente me llama Macu.

– Macu entonces. ¿Eres de Madrid?

– Sí – contestó

El tren empezó a andar. Atrás dejaba dos meses de…descanso para qué engañarme. Me había sentado durante todas las mañanas en una mesa en el mirador del hostal donde me había alojado intentando escribir. Cuando los días empezaron a refrescar hacía lo mismo pero en el cuarto de estar con chimenea. Fue inútil. Empezaba un folio con el entusiasmo de ser el primero de muchos más e inmediatamente releía lo escrito y arrugaba el papel para encestarlo, como en las películas, en una vieja papelera. Hacía ahora tres años que publicaron mi primer libro. Fue un libro de cuentos y el éxito me arrolló de una forma absolutamente inesperada. La editorial aprovechó para sacar un año después una novela que, curiosamente había escrito antes que “Cuentos de la abuela” y, “Luna”, me abrió ya el hueco  en este difícil mundo.. Ahora todo era seguir en el tintero, que a mis lectores no les faltara un nuevo libro. Pero…ahí me encontraba, viajando en el tren con destino a Madrid y las manos vacías. El tren empezó la marcha.

– Perdona la indiscreción – me dijo -. Tú eres la escritora ¿verdad?

Mi cara de asombro fue mayúscula. Si algo no me podía esperar era que esa chica, conociera alguno de mis libros y menos aún que me pusiera cara

– ¿Sorprendida?

– Perpleja más bien.

– A veces llego a creer en el destino.

– Antes me gustaría que me aclararas cómo es que me conoces, te aseguro que no me pasa muy a menudo y es todo un halago.

– Tiene todo relación. Leí tu novela “Luna”. Me la regaló un amigo hace un año. Me dijo que me iba a encantar

– y ¿te gustó?

– Claro, Angel me conocía muy bien.

Se quedó de pronto callada y en ese momento algo me dijo que al verme, o mejor dicho al reconocerme en esa chica se habían despertado recuerdos que podían no ser muy gratos. Había dicho “me conocía” al referirse a su “amigo” y ese pasado sonaba triste.

– Y ¿lo del destino? Supongo que es la coincidencia de que me conozcas ¿no?

– ¿Desean auriculares? – nos dijo un empleado del tren.

Sin ponernos de común acuerdo las dos dijimos que no. Parecía que teníamos de qué hablar.

– Es una larga historia  y quizá te aburra

– Déjame que yo lo decida ¿vale?

*************

– Conocí a Angel en un viaje. Hace un año terminé Medicina y mis compañeros de promoción eligieron Italia y yo ya lo conocía. En una agencia de viajes me dijeron que había un viaje organizado por gente de Historia. Se querían ir a Praga, Moscú y Leningrado. El mínimo era un grupo de 30 y ellos eran 27. Así que convenci a una pareja de amigos y nos puntamos al viaje. Doce días duraba la ruta.

– ¿Desde dónde salimos? – le preguntó a la chica.

– Tenéis que estar a las diez en el punto de encuentro del área internacional. Reconoceréis al grupo por llevar todos una bolsa como éstas que te doy – le dijo a la vez que le daba tres bolsas blancas con el asa azul y el logotipo de la agencia en el mismo color. – Es importante que lleguéis puntuales. Debéis facturar todos  a la vez.

Por fin llegó el día tan ansiado. Sus padres la llevaron al aeropuerto.

– Ya os llamaré.

Se encaminó a toda prisa hacia el punto de encuentro. Conforme llegaba buscaba como loca las caras conocidas de sus amigos, pero sólo alcanzaba a ver un montón de gente con la misma bolsa que ella. Llegó hasta el grupo. Se sintió bastante cortada, así que se retiró un poco deseando que llegarán lo antes posible sus conocidos.

– Hola – oyó de repente

– Hola

– Tú tienes que ser una de las de Medicina ¿no?

– Supongo que no es algo complicado de adivinar. Y tú de Historia ¿acerté?

– ¡Sí señorita! contestó el desconocido en tono de broma. Me llamo Angel y tú eres…

– Inmaculada, pero todos me llaman Macu. Creo que nos debéis un favorcillo con esto de apuntarnos a vuestro viaje- le respondió al que le pareció un listillo

– ¿Perdón?

– Creo, según me dijeron en la agencia, que necesitabais ser 30 para hacer el viaje.

– No me seas arrogante… – le contestó en tono de broma- habríamos pagado un suplemento y listo. Sois vosotros los afortunados…

– Pues eso que os habéis ahorrado.

– ¡Tiempo! dijo a la vez que hacía un significativo gesto con las manos- Perdona, creo que hemos empezado con mal pie. Repito: Hola soy Angel y creo que vamos en el mismo viaje y tú eres…

Macu no pudo evitar echarse a reír y decidió seguirle el juego.

– Me llamo Inmaculada, pero como creo que ya sabes – dijo sin poder evitar una sonrisa- la gente me llama Macu. La verdad es que me extraña que no hayan llegado todavía mis amigos.

– Venga te voy a ir presentando gente…

– ¿No es mejor esperar a que lleguen?

– No me digas que necesitas su apoyo para irnos conociendo. Te aseguro que soy un buen relaciones públicas. Venga acércate. – mientras se lo decía se abrió hueco entre el primer grupito que había- ¡ A ver, atención os presento a Macu! Estos son Mamen, Nacho, Carlos y nuestro “empollón favorito” Javier.

– Angel, que ya sabes con quien te juegas los cuartos, que te la ganas – dijo Javier-

– Cuidado que le acabo de decir a Macu que soy un buen relaciones públicas así que no me empieces a dejar mal. ¿es o no es nuestro empollón favorito? – preguntó mirando las caras de los otros-

– Sí- contestaron a coro todos a la vez que se echaban a reír.

– Bueno, tal y como veo que te empieza a presentar a la gente éste- dijo Mamen mientras le pegaba un golpe cariñoso en el cuello a Angel- creo que te vas a volver loca si pretendes retener los nombres. Nosotros lo vamos a tener más fácil ¿no?

– Supongo que sí. Somos tres. Mis amigos Pilar y Pablo y yo. No entiendo cómo no están aquí ya.

– Creo que ahí los tienes

Macu se giró y vio a lo lejos cómo llegaban a paso ligero y empujando un carro con maletas sus amigos. Suspiró aliviada. De momento todo iba bien,  parecía gente agradable y ya estaban todos juntos. En ese momento el grupo había empezado a ponerse en la cola para facturar el equipaje, así que se unieron a ellos y luego pasaron todos a la sala de espera antes de embarcar.

******

– Te estoy aburriendo ¿verdad?

– Para nada – le contesté al instante – Tienes una forma muy especial de contar las cosas.  ¿sabes? intento adelantarme a lo que me cuentas inventando en mi cabeza y creyendo que sé lo que vas a seguir diciéndome, pero me parece que no acierto si hago suposiciones. Espero alguna palabra clave…

– ¿Algo cómo el amor?

– Pues sí y perdona porque ya te digo que creo que no sé si voy bien encaminada. Pero te veo tan joven y te imagino tan radiante en un grupo de chicos que…

– No es una historia de amor, si es lo que esperabas oír. Siento defraudarte.

 Su tono sonó realmente seco.

Continuará…

  1. ¡Hola Winnie!

    ¡Ha empezado muy bien! jo, lo que pasa es que nos quedas con la intriga… no tardes en publicar el segundo capítuclo.

    ¡Un besazo!

    MIGUEL

    P.D. Abrígate que ya por fin llegó el invierno.

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  2. Winnie!!!!!!!!!!!!!!!! Cuando te pones, te pones, y no veas como lo haces, guapa!!!! Bravooooo!!!! me encanta el relato, y espero ansiosa saber como se prorroga……….

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  3. Me ha gustado, me ha gustado y muchoooooooo. A ver que tal yncomo continua. Creo que eatanhistoria de Macu y Angel va a desatar mucha tormenta. Aaayyy que no se oor donde ira pero, bueno, mejor nondigo nada y lo dejo ahí.

    Besitos guapa

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  4. Esto pinta muy bien, mi dulce Winnie, será cuestión de esperar la segunda parte. Con lo paciente que soy, jajajajaja!!!

    BESOTES HERMOSA!

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