A veces pasan cosas…

A veces pasan cosas…

A veces tan insignificantes que parecen detalles que sólo tú captas. Señales que crees que indican algo cuando el camino está si no oscuro, sí mal indicado.

Yo sólo quería volver a escribir real y ficticio. Poético y romántico. De cine y de novela. Quería poder volcar aquello que me ocurre o que simplemente sueño. Y quería contártelo a ti porque eres quien mejor me ha “escuchado” siempre, aún cuando lo único que me pasa es que la vida y “mantener la paz a mi alrededor”  no me deja expresar en alto cosas que siento, veo o simplemente sucede.

Pero ocurrió que igual que un número importante para mi se repite últimamente constantemente, ocurrió que alguien que quiero, respetando la distancia física que ahora mismo me es VITAL tener, me recordó que esto era un blog. GRACIAS.

Lo que inicié y me cautivó en el año 2008 y que yo llamo “la magia de esta blogosfera nuestra” tiene normalmente un formato (o al menos así fue siempre Lo que se ve es lo que hay). 

BLOG: “es un “sitio web” (con formato de bitácora o diario personal). Los contenidos suelen actualizarse de manera frecuente y exhibirse en orden cronológico (de más a menos reciente). Los lectores, por su parte, suelen tener la posibilidad de realizar comentarios sobre lo publicado.”

Por eso, aún a riesgo de que alguien recale por aquí creyendo (muy euivocadamente sería) que va a encontrar un chat de wathsap en vivo o algo como esas redes sociales que ni uso ni entiendo muy bien (eso tampoco es un blog), sí que asumo que “con cariño y respeto” siempre se puede decir lo que uno siente cuando llega a una página que es pública en internet por decisión personal

Pero que conste que no he publicitado ni buscaba ya otra repercusión que la LIBERTAD de ser yo escribiendo aunque fuera en mi anonimato.

Por eso está habilitado comentar como siempre en todo el blog.

Las cosas fueron, son y serán así. 

 

El tilo

Buscó refugio bajo las ramas del tilo. Sor Natividad le había dicho que era ya centenario. Ahora mismo el más “viejo” de los habitantes del Monasterio.20170513_202534

Sentada, y cuando creía que bajo sus ramas de un verde esperanzador, iba a descubrir que no podía haber mejor lugar para estar a esa hora ya casi nona, vio como un perro ¿ovejero? negro de lanas se sentaba junto al banco que ella tenía enfrente a escasos cinco metros.

Le miró fijo y por un instante, creyó percibir en él un gesto casi humano ladeando la cabeza, indicándole el banco de hierro verde. Ella inconscientemente cruzó la distancia que les separaba y se sentó en el banco. Levantó la vista de “Lanas” y nada fue igual. La visión del patio del Monasterio desde ese lugar era completamente distinta y del todo perfecta. Sobre ella colgaban las ramas de la higuera que tenía detrás. Majestuoso, en el centro de ese espacio, el tilo. A la izquierda los muros con la verja de entrada a la iglesia y a la derecha la pared que cerraba el recinto rematada por una reja que presumía de vieja.

Mirando a Lanas, inclinó la cabeza en señal de agradecimiento. Una suave palmada en el lomo fue la recompensa.

– Buen chico

Si alguien estaba claro que sabía de ese lugar era ese perro. A cada hora del día que pasaba se posicionaba buscando su comodidad y donde esperar a gusto a que alguno de los habitantes del recinto le hiciera un mimo.

María miró intentando grabarse en la memoria cada detalle. Lo más probable es que en muchos días no volviera a sentirse tan en paz como estaba allí. Las campanas del Monasterio empezaron a sonar y acallaron el único sonido que existía hasta entonces:el cantar de los pájaros.

Lanas empezó a ladrar. Sor Maria Luisa le había contado que lo hacía porque tenía mal los oídos y le dolían con semejante estruendo. Pero la realidad es que para cualquier desconocedor de este dato parecía que Lanas acompañaba a posta con sus ladridos el doblar de las campanas. María iba a levantarse para entrar a la Iglesia para las vísperas pero… ellas empezaron a cantar. Ese momento era el mejor de aquellos días refugiada en aquel valle con las hermanas benedictinas de clausura.

Decidió esa tarde-noche no entrar y acompañarlas en su rezo. Decidió seguir con esa vista perfecta de un lugar escondido de un mundo que últimamente se le antojaba esquivo y huidizo. Ellas siguieron cantando.

Fue Sor Teresa quien la encontró ahí. Sentada en el banco de hierro verde con las ramas de la higuera sobre ella y con Lanas a su lado. La cabeza caía un poco hacia delante pero eso no le impidió a  Sor Teresa ver la sonrisa final que había en sus labios y la paz de su rostro. Con ella se quedó sentada mientras el resto de Hermanas salían al patio desde el interior de la iglesia.

Estaban todas en silencio. Sólo el sonido de los pájaros acompañó esa despedida y Sor Josefina, la abadesa, rezó un Ave María.

  • Ahora ya está en paz. 

Yo tenía una Amiga

Yo tenía una amiga que durante  dos años…730 días, estuvo tomando una pastilla que le mandó un médico. Ella fue a él para que le sustituyera una de las pastillas que tomaba desde hacia más de una década porque los laboratorios farmacéuticos dejaban de fabricarla.
Durante eso dos años (730 días con sus noches) mi amiga tuvo miedo y pánico a todo y a todos.  Nunca se había sentido así. Miedo hasta a las cosas cotidianas más absurdas. Pero el miedo no conoce de razonamientos. Y provoca temblores y efectos físicos devastadores.
Cada día se levantaba queriendo entender qué le pasaba a la vez que iba a sus dos trabajos en ninguno de los cuales dijo nada. Ni falló a sus jefes ni creyó fallarse ella.
Cada domingo era una tortura saber que  seguir levantándose con miedo a “vivir” era su realidad de la semana que empezaba.
Durante esos dos años visitó al médico en 14 ocasiones (una media de cada dos meses en la Seguridad Social, nada dentro de lo normal) pero a ella siempre le daban citas extra. Lo había dicho el doctor: su puerta “estaba siempre abierta” y ella no sintiéndose bien ni queriendo abusar iba y él confirmaba la pastilla mientras le oía decir una y otra vez que era lo que le convenía con sus “antecedentes e historial”. 
Mi amiga, durante esos dos años dio lo mejor de sí misma en cada evento familiar y en cada trabajo.  Y no contó nada de su modo de vivir cada día a nadie de quienes quería. Ni de cada ataque de ansiedad sin razón. No veía nunca el momento de contar tanto dolor o quizás no podía hacerlo. Su padre le había dicho cuando empezaron su problemas de adolescencia… “hija, se llora sola muchas veces contra la almohada”.
Cuando a los 15 meses de sufrir en silencio sin entender nada de lo que le pasaba mi AMIGA tocó fondo brutalmente en marzo 2015 (y realmente ya… da igual lo que pasó) entendió que necesitaba ayuda y siguió viviendo buscando como conseguirla sin que afectara a sus seres queridos ni a sus entornos laboral y social. Entendió que la oscuridad de una carretera no era la salida.
Mi  amiga acudió y como pudo, pagó a su “médica del alma” desde hacia 23 años. Esta le ayudó a entender que estaba bloqueada por el miedo y sufriendo por estar mal medicada. Y ayudó primero a seguir dando pasos y respirando y luego la forzó a ir al médico acompañada de un ser querido y  “exigirle” le quitara esa pastilla. Ella así lo hizo.
Un mes después en una casa en la montaña mi amiga podía decir en alto, que se encontraba de nuevo VIVA y sin miedo a todo y a todos. Volvía a sentirse a salvo, o eso creyó ella cuando decidió contar su historia. Se equivocaba.
No se está a salvo cuando diez meses después se confirma que no existía historia ni antecedentes en ese ordenador que el médico miraba. No tenía nada. 
No se está a salvo cuando además un mes después le entregaron lo que durante más de 10 años ella había contado a otros médicos en ese centro médico y que estaba en un archivo externo, faltaban años de Historia Médica.
No se está a salvo cuando quieres olvidar pero a la vez descubres coincidencias de expedientes de pacientes mezclados o confundidos o … y SÓLO necesitas que alguien reclame en alto por ti. Que reclame que te maltrataron. Que engañaron a mi amiga en su cara. Nada más. Ella sólo quería eso. Justicia poética. Sólo eso. 
No se está a salvo cuando se comprueba que a quien la sacó de ese horror y del error médico, a su “médica del alma” se le estaba empezando a diagnosticar  una enfermedad YA catalogada de rara cuando a ella la atendió y la sacó de su sufrimiento. Y le dio el alta sin decirle… nada de lo suyo (afasia del lenguaje y del área de Broca que le impide comunicarse de cualquier manera). GENEROSA hasta el final.
No se está a salvo cuando ve que a su hija de 20 años no le puedes explicar que su madre de 51 en cierto modo ya no está. Y mi amiga llora por quien la salvó de aquella pastilla mientras ella estaba mal  y a quien no podrá volver a ver.
No se está a salvo cuando tu entorno reclama que hay que crecerse y llorar por las trágicas muertes de quienes no conocías y se fueron dramáticamente a temprana edad, pero sientes que tú casi te quedas en el camino indecente, injusta e inocentemente y que quienes debieran protegerte no reclaman, ni se indignan  y pasan página con tu dolor. Pasar página con el dolor ajeno es fácil.
No se está a salvo cuando sientes que estás sola en el mar embravecido. Sola si das problemas, pero muy acompañada si estás  para las fiestas y celebraciones y ayudar.
Es IMPOSIBLE para mi amiga sentir que está a salvo….porque se siente tan vapuleada y decepcionada “de sus mayores” que piensa que ya sólo Dios y sus padres muertos la cuidan. Y que si hubiera una próxima vez que tuviera que pedir ayuda porque la golpearan o maltrataran,  acudirá a alguien distinto que sí la tome en serio y en cuenta…
Menos….es nada.

Fariseísmo

Fariseísmo:  “Actitud y cualidad de la persona que es hipócrita y finge una moral, unos sentimientos o unas creencias religiosas que no tiene.”

Si algo bueno ha habido siempre en mi, es que “Lo que se ve es lo que hay“.

Eso trajo alegrías. Eso trajo problemas. Pero algo también me trajo y es que siempre lo supieron y lo sabrán dos de los motores de mi vida … 

Uno de esos motores “julio de 1985 ...fue mi primer ombligo de un recién nacido que curaba, el otro ombligo que existía, lo tenía más lejano en Cantabria (y ella sabe que la amo). Pero en Madrid “julio de 1985 lo llenaba todo. Entraba por Cuzco llamando a “Memen” y eso extrañaba a otros y a mi me desbordaba el alma. Las tristezas y las dificultades incipientes perdían la importancia con su sonrisa de ángel cerca. Con su duende vino a sorprender, aunque en un principio iba a ser algo más frágil. Con su fuerza y carácter creció la que nunca me fallaría ni a mi ni a nadie que ella supiera que necesitaba  su ayuda. De hecho yo creo que también lo heredó un poco de aquellos que ya no nos acompañan en esta tierra y son los únicos que hubieran dado la vida por mi. Aquellos a quienes “julio de 1985” adoró hasta sus últimos días y fue quien más los conoció y entendió.

El otro motor “julio de 1987” va a hacer 30 años. Iluminó mi nombre. Le dio sentido. Con ella me hicieron  lo más cercano literalmente hablando a lo que sería yo de: madre. Es como yo. Es bocas. Es como su padre brutal y directa hablando pero por dentro….puf!!!. Dentro de la torpeza de los que decimos lo que pensamos sin siempre medir la repercusión si no aprendemos a hacerlo con los años… es y será esa madre de familia y buena gente que siempre soñé que sería. Porque ya es la mujer que le canté de niña que llegaría a ser.

1985 y 1987 pasaron hace mucho. Hoy en julio…. no habrá “el mío es el más bonito”. Hoy siendo yo muy consciente de que entre los pocos allegados míos que leían “Lo que se ve es lo que hay” estaban esos dos motores que cumplen en Julio…. voy a quedar en falta. Pero por aquí podía decirles : perdón.

Y como precisamente son esos motores los que sólo más van a sentir quedar en falta porque el resto estaba muy cubierto hasta ayer… les pido / os pido…disculpas.

Pero sé, porque lo sé, porque me conocen, porque me sienten…. que unirán cada imagen de otras celebraciones, cada canción y cada nana y entenderán que las AMO y SIEMPRE estaban de fondo en todo ello.

 

Una sonrisa silenciosa

Estas horas últimas pasadas me he reencontrado con tu sonrisa. Tu sonrisa silenciosa como la de la Mona Lisa. Más de una vez yo provocaba carcajadas de mi madre hablándole de tu sonrisa silenciosa. ¿Recuerdas? Claro que lo recuerdas, ya me encargaba yo de describirtelo cuando te veía en mis visitas en la que cuidabas como buena doctora de mi alma.

Y me he reencontrado con tu sonrisa y con las carcajadas de mamá como si las gaviotas que me sobrevolaban fueran altavoces. Ha sido al recordar algo que pasó unos días atrás, algo que te hubiera relatado en una de mis charlas contigo.

El 21 de abril pasado, que se cumplían nueve (9 = mi número mágico :)) años desde que mamá se pusiera “malita” estando yo con ella, va y me llama “mi imprescindible” y me dice que el día anterior había sufrido un ictus su marido. Yo alucinaba. Le pasó estando con ella gracias a Dios (y las consecuencias finalmente mínimas por su rápida reacción…ahí lo dejo). Pues yo, con ese humor negro tan mío que tú ya aprendiste a pillarme he recordado cuando pasó lo de mamá. ¡Madre mía!.

¿Te acuerdas? Estaba yo recién llegada de una viaje de una semana larga por Rumanía con mi amigo. Sí. Ese que compartió conmigo viajes, casa, charlas, trabajo….AMISTAD durante ocho años y que tú y yo hicimos desaparecer en la chistera para que pudiera vivir “su vida loca” recién descubierta sin que a mi me arrastrara a su locura… Bueno, estaba recién llegada a la casa de mamá para contarle cosas del viaje y distraerla porque estaba acatarrada en la cama y sobre todo con las “jugarretas del carácter peculiar” que gastaba mi amigo y sus cambios de humor, en los últimos viajes cada vez más difíciles de llevar…

Y me encontré diciéndole con aspavientos graciosos a mamá cómo tenía que pedir cita contigo y pagar la consulta 😦 para contarte durante una hora, los feos que me hacía el colega con sus cambios de humor repentinos, sin venir a cuento y que me iba a volver loca con tanta tontería y que para no volverme loca 🙂 tenía que ir a ti para contártelo… 🙂

Y yo te imitaba sentada en tu mesa de la consulta, sonriendo silenciosamente y asintiendo mientras yo no paraba de hablar y de contestarme a mi misma las respuestas (que me decías eran acertadas) a las preguntas que me hacía en alto. Eran como un monólogo de la tele muchas de nuestras sesiones y de pronto…: Zasca… dejabas de sonreír y asentir y me decías una frase y coño (así se lo relataba yo a mamá)…..”era la frase”. Y yo miraba el reloj y yo solita te decía…”hala me voy”… GRACIAS

Mamá me miraba entre la risa y el llanto de la carcajada y me decía, pero ¿no dice más? y yo le contestaba…. ¿qué va a decir? si ya lo había yo dicho todo y ella la puntilla. Toca irse y pagar…

Mamá reía a carcajadas y me dijo: no sé si es por el loco ese con el que viajas que hace cosas curiosas o Irene que no hace nada. Y yo la miraba mientras las dos reíamos y le contestaba “me han tocado así” ¿qué le vamos a hacer? …..

Y en ese instante… se quedó sonriéndome. Y ya no volví a oirla hablar nunca más (ni a reír).

Y de pronto…te oigo

por medio de una ola que se acerca hasta el entablado donde me siento desde hace horas. Y es casi susurrando como llegan tus palabras, luchando con pequeñas olas “menores” en este mar chiquito de La Manga. Pero son olas bravías chocando con las dos barcas que se interponen a su paso airado por un viento que no cesa y que sopla desde anoche.

Y entiendo que necesito escribir y escribir. Me cansé de perder consonantes y vocales hiladas bien pero al fin y al cabo que acaban perdidas y cayendo en saco roto de oídos que no oyen las almas cuerdas doloridas.

No necesito que me comentes. No necesito saber que me lees. Sólo sé que no podré parar de contarte, como entonces, cuando “lo que se veía era lo que había”. Cuando la decepción y el desamparo no me cobijaban bajo su manto de soledad.

NO necesito ahora mismo de nada más. Tengo mi cabeza serena, el alma herida y la mezcla explosiva de unas manos y mi teclado. 

Si acaso, a la noche ya pensaré algo más complicado. Ahora, tu voz amiga, me lo ha susurrado… Recupera tu paz. Que no te puedan los “y si….”. Dividido y venzo. Hoy, esta semana aquí este tema. Allá de vuelta seguiré dividiendo. Vencer al trabajo. Vencer al dolor de mi cuerpo.

Me tumbo en la cama viendo los azules unirse de mar y cielo y me pongo los cascos…ya todo o casi todo en cuestión de sentimientos está escrito en letras de maravillosas y potentes canciones. Más sólo….cuando un@ las tararea andando durante horas y horas de la noche por una pequeña playa y creyendo que esas palabras en ese momento “están siendo escritas para ella”…calan hondo.

Por eso ahora. Estamos tú y yo solas. Ah, perdona, y el chiquito mar embravecido de fondo. Por y para Irene. Ayúdame. Puede ser que nadie más que yo te oiga ahora mismo. Te sienta. Te necesite. Pero puedo hacerlo.