Cuando era niña la magia de la Navidad lo inundaba todo en una casa en la que eramos 9 niños (yo la pequeña).
Hoy simplemente me gustaría conseguir sacarte la misma sonrisa de recuerdo y nostalgia de ese pasado mío….y como sé que son muchos los que lo pasan realmente mal en estas fechas….déjate impregnar por mi recuerdo. En la Inmaculada la casa familiar se empezaba a llenar de flores de Pascua (Ponsetias) y de decorados navideños.
En Nochebuena teníamos la tradición de regalarnos todos los hermanos entre nosotros y también poner un regalito a mis padres. Esa tradición pudo nacer porque nos inculcaron que esas “pagas o propinas dominicales” que nos daban se podían dedicar a buscar con cariño un regalo por el árbol (que no Papa Noel), simplemente llenar la base del árbol que mamá traía cada año de regalos entre hermanos.
¿No creeis lo del árbol? ahí va la prueba de lo que digo:
¡Ah y los regalitos se extendían hasta el Portal de Belén!
Fui muy feliz de niña con la MAGIA de las navidades……y aún hoy, viviendo ya mi vida y sin mis padres en ella, pretendo que en mi corazón exista el espíritu navideño.
Feliz Día de la Inmaculada.



