Relato: “Una ola en el mar”

27 nov

Doña Antonia acude a mi consulta desde hace ya tres meses. Llegó  hasta mi  empujada por su hija. Había entrado en un estado de “melancolía” desde la muerte de su marido, que ya hacía un año. La semana pasada encontré que estaba más deprimida que en ninguna de las anteriores.

- Doctor, nunca he visto el mar.

Su respuesta venía a contestar la primera pregunta con la que siempre empezábamos la hora de terapia.

- ¿Cómo se encuentra hoy Doña Antonia?

- Doctor, nunca he visto el mar

- Eso es algo que habrá que solucionar, le dije sonriendo, pero  eso ¿por qué le inquieta ahora?

- Es que ayer tuve una discusión con mi hija ¿sabe? y me dijo que yo tenía que pensar que la vida es como el mar.

- ¿Por qué fue la discusión?

- ¡Uy! por una tontería

- A ver…¿cual fue esa tontería?

- Pues nada que le dije que ya es hora de morirme.

- Anda! Doña Antonia que vaya tipo de tontería se le ocurrió decirle a su hija. Pero ¿no ve que ella la adora? Se tiene que olvidar de pensar en esas cosas. Tiene usted aún aguante para hacernos a todos viejos.

- ¡Que se cree usted que me voy a esperar a eso! doctor

- Bueno, bueno, ya veo que esta vez debió asustarle de verás. y ¿qué le hace pensar que ya es la hora?

- Pensarlo no, doctor, es mi deseo

- Doña Antonia…

- De Doña Antonia nada. Pues ¿qué pinto ya en todo esto? y además me habla del mar queriendo explicármelo…ya ve del mar, que encima no lo he visto nunca.

- No será porque su hija no haya querido llevarla. Ya me comentó que lo ha intentado en varias ocasiones, pero cuando usted se pone 

Atardecer en Suances (2005)

tozuda…no hay quien la saque del pueblo.

- Pues no. Mire aquí estoy en la capital como cada Jueves.

- Bueno pues vayamos al tema. ¿Por qué le habló del mar?

- Pues ahí está lo curioso, que encima ni la entendí. Decía que  en la vida éramos como las olas del mar ¡fíjese usted qué comparación!

- ¡Qué curioso!

- ¿El qué?

- Pues que nunca lo había pensado así y la verdad es que seguro que es una buena comparación.

- Pues usted dirá.

- Veamos. Imaginemos que nosotros somos esas olas que nacen en el centro y van a parar a la orilla, allí juegan en la arena, con las rocas, atravesando así  momentos de paz en la orilla y otros momentos más difíciles cuando  les toca chocar y romper contra rocas y acantilados..

 - ¿Y si la ola se queda atrapada?

- ¿Cómo atrapada?

- Pues eso. Yo he visto fotos de niños que juegan con el agua del mar en un hoyo metida…

¿Y qué le contestaba yo ahora?. Miré el reloj y vi que ya era la hora

- Eso lo dejamos para el próximo día. Y ahora escuche bien. Si su hija quiere salir este fin de semana  quiero que la acompañe y el próximo jueves nos vemos.

- ¿De viaje? de ninguna manera. ¡Pues sí que estoy yo para viajar!

- Doña Antonia – le dije poniéndome ya en pie lo bastante serio como para que me creyese enfadado- no se lo aconsejo. Se lo estoy recetando.

- Si usted lo dice, contestó un poco cabizbaja. Hasta el Jueves doctor.

Cuando salió por la puerta, no pude evitar sentirme algo mal. Sabía que había hecho lo correcto, pero siempre me daba rabia forzar a mis pacientes a hacer algo. Bueno, sólo  cabía esperar.

******

- Buenos días doctor.

- ¡Um! Ese tono de voz me gusta más que el de la última vez que nos vimos. ¿Qué tal fue ese viaje?

- Mire que haber tenido que llegar a vieja para entender.

- ¿Entender el qué?

- Pues la vida, doctor. Tengo 79 años para 80 en agosto, y en sólo tres días he aprendido más que en estos años. Me casé, tuve una hija, la críe, enviudé, he cuidado de mi huerta, he creído siempre en la providencia…y hace poco me pregunté para qué todo esto. Ahora al menos creo que tengo una respuesta.

- Bueno me parece que la experiencia no ha sido mala. ¿qué le ha parecido el mar Doña Antonia?

Acantilado santander (2005)

Se quedó callada un buen rato y vi que le brillaban los ojos. Nunca había visto esa expresión en su cara. De pronto alzó la cabeza y me dijo:

- Ya me puedo morir tranquila doctor.

¡Vaya por Dios! pero qué me estaba diciendo. ¿Cómo me salía con eso? De verdad que a veces esto de ser “médico de mentes” se me hacía muy duro. ¿Pues no venía igual que se había ido? Bueno mejor me quedaba en silencio y esperaba.

- No se asuste doctor. Esta vez voy a explicarle yo la historia…

He visto la tierra convertida en fina playa de arena, he visto las olas del mar jugar, he visto niños hacer castillos mezclando el agua y la tierra y he visto a las olas rescatar de agujeros aguas estancadas en la arena.

He jugado a que mis pies los tapara la arena, y siempre llegaba una ola que rápido los desenterraba para que de nuevo yo los cubriera.

He visto a un niño hacer un agujero y cargar cubos de agua para rellenarlo y meter dentro sus piernas. Pero vano era su intento al final el agua de una u otra forma volvía a ser parte del mar.

Y al final me senté en un muro y mire al fondo muy fijo y ¿sabe lo que vi doctor?: agua, agua llena de vida y entendí la comparación de mi hija. Somos como las olas que nacen dentro, llevamos la vida como ellas, nos desplazamos como ellas, unas veces suavemente y otras luchando como mar enfurecido y terminamos volviendo de la orilla al centro del que salimos”

- Gracias Antonia

- ¿A mí? ¿de qué doctor?

-  Sus ojos han visto en una sola vez lo que yo no he visto en cantidad de oportunidades que he tenido. Me acordaré de ello cuando vuelva a verlo…

- A ver ¿el qué doctor?

- La vida, Antonia, que no es sino una ola en el mar”

FIN

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32 comentarios hacia “Relato: “Una ola en el mar””

  1. anapedraza 27 noviembre 2009 a 7:42 am #

    ¡Hola Winnie!

    :=) Nunca es tarde para entender, si se quiere entender.

    ¡Qué relato más bonito y tan bien escrito! Te animo a que publiques más historias, creo que todos tus lectores opinaremos que son una gran lectura.

    He creido ver alquien dentro del relato, te está mandando un beso.

    ¡Y yo te mando otro!

    MIGUEL

  2. winnie0 27 noviembre 2009 a 7:47 am #

    Miguel.
    Das con las palabras exactas…Me emociona y me encanta que te guste…ya lo sabes. Recibo tu beso y te mando otro

  3. Guacimara 27 noviembre 2009 a 8:16 am #

    Precioso y conmovedor relato.
    Lleno de ternura y saber.
    Me ha encantado, Winnie!

  4. Ana 27 noviembre 2009 a 8:22 am #

    Precioso, precios…Así deberíamos ver siempre las cosas, como si las viéramos por primera vez.

    Muchos besitos.

  5. menda 27 noviembre 2009 a 8:26 am #

    Vaya, Winnie, hoy sí que me has sorprendido agradablemente (una vez más). Has mezclado sentimientos con tu innegable amor al mar, y mira lo que has conseguido…. Un aplauso. Me ha encantado.

  6. winnie0 27 noviembre 2009 a 8:27 am #

    Guacimara.
    Me alegro mucho….

    Ana.
    Yo muchas veces me sorprendo Ana, la vida no me ha quitado para nada la capacidad de aprender…

  7. winnie0 27 noviembre 2009 a 8:30 am #

    Menda.
    Sorprenderte a ti es un halago …¡genio! Besotes

  8. felipe 27 noviembre 2009 a 8:32 am #

    Es un encanto de relato.
    Tierno,dulce y muy conmovedor.

    Besos de ternura

  9. alijodos 27 noviembre 2009 a 8:49 am #

    Dios winnie…me has puesto los vellos de punta cariño…Que historia mas emotiva…y al final esta persona le enseño mas al doctor que el a ella…un relato precioso…buen finde…

  10. winnie0 27 noviembre 2009 a 9:00 am #

    Felipe.
    Gracias y besitos

    Alijodos.
    Muchas veces aprendemos de quienes menos lo esperamos…

  11. Anabel botella 27 noviembre 2009 a 9:48 am #

    Nunca deberíamos dejar de asombrarnos por lo que nos ofrece el mundo. Nunca es tarde…

    Muy bonito, Winnie.

    Un beso, guapa ^^

  12. Tanais 27 noviembre 2009 a 10:50 am #

    Ohhhhhhh!!! me ha gustado mucho este relato, gran moraleja! optimista…ayyys! me apetece aprovechar el finde más que nunca Winnie…

    Que lo pase usté muy bien también!

  13. Juan Carlos 27 noviembre 2009 a 10:52 am #

    Buena historia. Da en el clavo totalmente. A mi me pasa eso además de con el mar, con el fuego. Miras como crecen, avanzan y retroceden pero sin retirarse nunca. Es lo más relajante que conozco y mejor recurso contra la depresión. Y andar por las montañas, otra cosa que también relaja el alma.

  14. winnie0 27 noviembre 2009 a 11:00 am #

    Anabel Botella.
    ¡Qué bien que te guste! bss

    Tanais.
    Pues que te lo pases genial…

    Juan Carlos.
    El origen de todo ….

  15. theodore 27 noviembre 2009 a 11:29 am #

    Una historia muy emotiva, está claro que siempre podemos aprender, solo hace falta estar dispuestos (y si no voluntariamente, guiados por una mano experta).

    Un beso y buen viernes, maja ;)

  16. Juan Duque 27 noviembre 2009 a 11:37 am #

    Precisa historia, esperemos que ese FIN sea el principio y que podamos tener esos ojos que van dando la experiencia para verlo todo en su dimensión exacta

    Besos compañero

  17. Juan Duque 27 noviembre 2009 a 11:37 am #

    Precisa historia, esperemos que ese FIN sea el principio y que podamos tener esos ojos que van dando la experiencia para verlo todo en su dimensión exacta

    Besos

  18. Salva 27 noviembre 2009 a 12:05 pm #

    Un relato muy bello, Winnie, no sólo es la historia sino cómo la cuentas, y además con un par de fotos que acompañan perfectamente al relato, el mar sereno y el mar contra las rocas. Precioso el post.
    Un beso.

  19. winnie0 27 noviembre 2009 a 12:17 pm #

    Theodore.
    Si no hay disposición difícil es aprender…

    Juan Duque.
    Gracias por tu comentario…Los FIN siempre pueden ser el principio de algo…¿no?

    Salva.
    Las fotos eran fundamentales aquí ¿verdad?

  20. stanley kowalski 27 noviembre 2009 a 1:05 pm #

    Que hermoso, mi dulce Winnie! El mar y su eterna magia!
    Imagino que Antonia seguirá visitándolo.

    Besotes hermosa y muchas gracias por el saludito!

    BUEN FINDE!

  21. nebulina 27 noviembre 2009 a 1:39 pm #

    :)

  22. Eduardo 27 noviembre 2009 a 2:33 pm #

    precioso relato, ¡Nunca es tarde para aprender y comprender!
    besicos

  23. alex 27 noviembre 2009 a 2:45 pm #

    Nunca lo había pensado así. Muchas veces he sido como esa mujer que no veía mas allá, y que no había visto el mar en su visión mas amplia. Pero son tantas veces las pequeñas cosas que nos hacen cambiar el chip, que sin saber como, cambios la forma de vernos en la tierra.

    Feliz finde guapa

  24. winnie0 27 noviembre 2009 a 2:52 pm #

    Stanley.
    Besotes para ti

    Nebulina.
    sonrio…

    Eduardo.
    Tú lo has dicho….bss

    Alex.
    Todo cambia a vveces de una manera increible…de pronto vemos las cosas distintas..Besos alex

  25. Reikjavik 27 noviembre 2009 a 3:15 pm #

    Un relato cargado de significado y que dice muchas verdades, al menos Antonia ha aprendido la lección, otros nunca aprenden y eso es lo más triste.

    Besos.

  26. ARIADNA 27 noviembre 2009 a 4:13 pm #

    PUES MMMM¡¡¡ EL MAR Y LA VIDA, LAS OLAS Y LAS MAREAS¡¡ TAL VEZ TENGA RAZÓN ANTONIA¡ AUNQUE YO TAMPOCO LO HABIA COMPARADO NUNCA, PERO QUE LOGICO SUENA¡¡¡¡, UN ABRAZO
    ARIADNA B.B.

  27. Maribel 27 noviembre 2009 a 4:19 pm #

    Precioso relato, Winnie, lleno de humanidad, de tu humanidad. Ya te lo han dicho por ahí: deberías publicar más textos tuyos. Genial. Felicidades.
    Un abrazo.

  28. Iago 27 noviembre 2009 a 5:30 pm #

    Bueno, el mar desde luego nos ofrece una visión espectacular pues no hay dos olas iguales, es toda una metáfora de la vida, lástima que esta buena señora tuvo que esperar tanto parar comprenderla. A mi el mar me vuelve locoy es lo que mas echo de menos en madid, llevo aqui cuatro años ¿sin ver la vida? Creo que no, pero igual entendiéndola peor.

    Bezos, cari.

  29. winnie0 27 noviembre 2009 a 5:49 pm #

    Reik.
    Un besote y buen finde reik

    Ariadna.
    Que tengas un fin de semana estupendo. Gracias “siempre” por tus comentarios cariñosos

    Maribel.
    Gracias…me animaré a ello

    Iago.
    El mar causa en nosotros sensaciones de vida

  30. Blackwolf 27 noviembre 2009 a 7:24 pm #

    Preciosa historia… que además, hoy me viene muy bien, estoy un pelín de bajón y la verdad me a ayudado a levantarme el ánimo pensando en que la vida no es solo lo que veo delante de mis ojos, y que las cosas son como el mar: Tanto las buenas como las malas, empiezan y terminan, no son infinitas… Solo depende de la perspectiva de verlas. Un saludo y un abrazo…

    P.D.: Si te pasas por mi blog no verás actualizaciones, hasta mañana no posteo!

  31. winnie0 27 noviembre 2009 a 8:13 pm #

    Blackwolf.
    Siento que estés de bajón…ANIMO. Todo pasa. Besos

  32. Maritoñi 28 noviembre 2009 a 9:59 am #

    Más que el contenido me ha gustado la relación psicólgo-paciente y el tono del relato.

    Respecto a la vida-muerte…todo es transformación.

Si te apetece......comenta, aquí estoy.

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