María cogió el teléfono y marcó el número.
- Hotel Astuy..Buenos días
- Sí, buenos días, contestó María; querría hacer una reserva para este fin de semana, soy María Prieto
- Buenos dias Sra. Prieto. Le habla Germán, encantado de escucharla de nuevo ¿reservamos la 404 como siempre?
-No German, gracias, pero en esta ocasión viajaré sola. Deme una habitación individual con vistas a la playa
- Como guste. ¿Media pensión? 
- Sí, perfecto. Nos vemos el viernes.
- Buen viaje
María colgó el teléfono y se quedó pensando. Germán debía de haberse extrañado, pero las cosas ya no eran iguales.
La semana se le hizo terriblemente larga, pero la idea de partir el viernes y salir del bullicio de la ciudad hizo que todo fuera más leve. El viernes se llevó el coche a la oficina. Con suerte podría escaparse a las dos y llegar a su destino con luz de día.
Amaneció un día espléndido. Ella no conducía por carretera hace tiempo y además ella necesitaba luz y calor que le abrigaran en aquel viaje.
Como tenía previsto se puso de viaje temprano y al subirse al coche preparó los Cds para tener música a mano. Fue escuchando uno a uno la música que él le había grabado y en más de una ocasión las lágrimas pelearon por salir de sus ojos.
Mientras conducía María echó la cuenta de cuantas veces había hecho ella aquel viaje yendo de copiloto. Diez, ya eran 10. Le preocupaba su llegada al hotel en solitario, en ese fin de semana tan señalado. Seguro que provocaría alguna situación extraña…pero bueno pensó, así son las cosas.
A las 7 de la tarde entraba en el pueblo por la Avda. de Cantabria y pronto divisó el hotel.
Bajó su maleta y se dirigió a recepción. Ahí estaba German, como siempre…
- Buenas tardes Sra. Prieto ¿ha hecho buen viaje?
-Todo bien. Gracias Germán. ¿Me da la llave?

Habitación 214, al menos era un numero bonito pensó y se dirigió al ascensor con su maleta.
Dedicó la tarde a dar un paseo por la playa. Dejó que el agua mojara sus pies, recogió alguna concha y cenó temprano. Estaba muy cansada.
Por la mañana se levantó con nauseas. La ducha la hizo recuperarse un poco y bajó a desayunar algo. Las mesas como siempre hacían estaban asignadas por habitaciones, así que se sentó en la misma que había cenado la noche anterior. Si algo le gustaba de este hotel es que el desayuno nunca había sido de buffet. La mesa ya estaba con sus tostadas, bollería y pronto la camarera le llevó su café con leche y le sirvió zumo.
Un llanto la sacó de su ensimismamiento. En la mesa de al lado se estaban sentando una pareja y colocaban un carrito de bebe junto a la silla de la que supuso era la madre. María se bebió el zumo en dos tragos y salió a la calle precipitadamente. La brisa la hizo respirar mejor. Echó a andar….
Eran ya la una cuando regresó de su paseo. El tiempo se le había pasado sin darse cuenta sentada en las rocas. Al llegar al hotel Germán le salió al encuentro….
-Disculpe Sra. Prieto hemos tenido un pequeño problema con el aire acondicionado. Si nos disculpa hemos tenido que asignarle otra habitación…
- No hay problema, dijo María. Estaba deseando poder encerrarse…
- La chica ya ha cambiado sus pertenencias. Espero no le moleste.
- En absoluto Germán….El mozo le tendió una llave y María sólo vió el número: 404
- Ya sabe, cuarta planta al fondo del pasillo..
- Sí, lo sé dijo algo contrariada
María se dirigió al ascensor. Pulsó el 4 y el ascensor inició el ascenso. Cuando se vió frente a la puerta 404 cogió aire e introdujo la llave magnética. Luz verde y empujó. Se quedó petrificada en la puerta….
toda la habitación estaba llena de rosas …desde la puerta un escalofrio le recorrió el cuerpo…Volvió a cerrar y se dirigió al ascensor. Todavía antes que se cerraran las puertas escuchó sus pisadas en el pasillo y su voz llamándola
- María….
El ascensor cerró sus puertas …. Continuará